Los Simpson hacen de como descanso para prepararse para los informativos de Antena 3. Desde que Bart Simpson es amarillo, el y su familia han estado antecediendo al informativo de las tres de la tarde en la cadena de Planeta.
En las últimas horas hemos sabido que Antena 3 ha decidido colocar también esta serie después del informativo, lo que va a provocar definitivamente que el informativo sea eso que ponen en medio de Los Simpson.
Nuestra vida no sería mejor sin informativos pero es más divertida con Los Simpson, a pesar que hayamos visto los mismos episodios una vez y otra, y otra, y otra, así que desde el lunes, después de ver lo que pasa en un mundo cada vez más incomprensible veremos lo que pasa en un mundo donde todo parece demasiado real, aunque sólo a veces.
Mi fuente en el Reino Unido, con la que comparto pasiones desmedidas televisivas por series como Little Britain o Extras, me recomienda Peep Show, una serie de Channel 4 que desde 2003 lleva haciendo lo que mejor saben hacer los ingleses, es decir, reirse de si mismos.
Este comienzo, que aquí les dejo, resulta un estímulo ineludible para buscar esta serie por todos los medios, así que cuando vaya viendo les iré contando.
El formato docu-show tiene la particularidad de seguir de cerca la vida de personas que llevan a cabo actividades poco habituales. Uno de los más sorprendentes que he podido ver últimamente es el que está emitiendo Canal de Historia bajo el título Desafío bajo cero. En este programa se relata la vida profesional de un grupo de camioneros que llevan cabo su trabajo en la autopista que se construye cada invierno sobre el hielo y de la que ya habíamos tenido noticia vía Fogonazos.
Para quienes pensamos que la mejor manera de disfrutar de las situaciones extremas es a través de la televisión esta es una buena oportunidad de observar unos tipos duros de verdad, que hacen del riesgo una profesión.
En época de sequía como estamos es estimulante que TNT se haya decidido a estrenar la tercera temporada de The Wire. Esta serie, desgraciadamente ya cancelada, es ya todo un referente del género policial que mezcla con maestría tensión, drama y acción con unos actores pocos conocidos magistralmente dirigidos bajo un guión que lleva la tensión a lo más alto.
No es probable que puedan encontrar hoy por hoy en televisión una serie tan impactante como esta, no dejen de verla.
Este mes de junio se esta convirtiendo en un mes de grandes alegrías para los teleadictos que sacian/saciamos su/nuestra sed de televisión comprando series en DVD.
De los lanzamientos de este mes destaquemos los siguientes.
- La segunda parte de la sexta temporada de Los Soprano. El colofón de la serie de todas las series aparece al fin, sin promoción, sin llamar la atención, pero conteniendo, el desenlace más discutido y discutible de la historia de la televisión.
- Urgencias sigue llenando estantes, ahora lo hace con su temporada número 11 donde a pesar de que el equipo original ha quedado casi desaparecido, se sigue manteniendo el pulso de una serie que ha colocado la ficción médica en lo más alto y que por ahora se mantiene imbatible en ese puesto.
- Por último pero no menos importante, Muchachada Nuí, la primera temporada completa, serie numerada, imanes de nevera, calcomanías, poster y audiocomentarios. Aunque lo mejor, la forma en que que los tunantes de Joaquín Reyes y compañía promocionan este lanzamiento.
Uno de los ejercicios más curiosos de la noche pasada fue el de ver como nos cambiaba la percepción sobre Yo soy Bea. Desgraciadamente el cambio no se produce porque hayamos visto un episodios de gran calidad sino porque hemos visto una serie que no es de Prime Time en plena franja de máxima audiencia. Y eso no debería ser malo, pero es que como los estándares de calidad de Yo soy Bea son tan bajos, pues resulta muy estridente verla en una franja donde se suelen ver cosas un poco mejores.
Dejando a un lado unos actores realmente lamentables, un guión que no sirve ni para calzar una mesa y una dirección torpe observamos como no hay el menor cuidado por hacer un prodcuto de calidad. No se puede grabar una toma en interiores con eco, es sencillamente impresentable, o se busca un sitio que no lo tenga, o se corrige en la grabación con micrófonos adecuados, o se hacen las cosas como es debido.
Y así podemos seguir hasta hartarnos pero para qué, con ocho millones de espectadores y más de un 40% de cuota de pantalla, los que pensamos que la televisión debería aspirar a ser sublime nos sentimos como marcianos.
Por cierto mañana empieza en Cuatro Ugly Betty, no tendrá ocho millones de espectadores, pero debería porque Betty Suárez, a diferencia de Bea es moderadamente feliz, mientras que nuestra fea era hasta ayer una amargada de manual. Menos mal que una depilación de cejas es la mejor cura para todos los males.
Con independencia de que Yo soy Bea nos parezca una serie de baja calidad lo que es indiscutible, y eso tiene un enorme mérito, es que ha sido una serie que ha roto todas las previsiones posibles en lo que a audiencias se refiere porque nunca antes en la historia de la televisión privada y plural se había dado la situación de que una serie de sobremesa se moviese en datos de audiencia comparables a los de prime time. Aunque sólo sea por eso el fenómeno Yo soy Bea tiene un sitio en la historia reciente de la televisión en España.
Telecinco ha obrado con inteligencia colocando su gran final en domingo por la noche, una franja que domina con rotundidad con Aída, quien también se despedirá el próximo domingo, después de haber roto este año todas las marcas establecidas.
No espero mucho de este episodio, pero auguro una enorme audiencia. ¿Le funcionará el Spin Off que anuncia a Telecinco tan bien como el original? Es probable que no, pero a la vista de los enormes rendimientos anteriores, hay que probar.
El enfrentamiento que se produjo anoche en pleno Prime Time fue un reflejo claro de los que España es en lo que a televisión se refiere. En primer lugar volvió a demostrarse que las leyes que regulan los cambios de programación son un verdadero cachondeo. También se hizo patente la anormalidad de nuestro mercado cuando una misma productora (Globomedia) cierra serie en un canal (Los Serrano en Telecinco), abre serie en otra (Lex en Antena 3) y al mismo tiempo trata de competir contra si misma en su propia cadena (La Sexta).
Es indudable que la producción audiovisual en España es un mercado raquítico donde unos pocos tienen un control casi feudal, lo que provoca que las cadenas se vean abocadas a tener que dejar en manos de su competidor contenidos de franjas muy sensibles. Miremos si no otro ejemplo, la lucha en el late show entre Cuatro y La Sexta es muy particular porque Cuatro emite Noche Hache, programa producido por Globomedia, empresa que a su vez en su propia cadena de televisión tiene un programa, Buenafuente, que lucha por la hegemonía en esa franja.
Así que en medio de todo este sin sentido llega LEX, una serie evidentemente influenciada, por no decir otra cosa, por Shark, con la pequeña diferencia de que no cuenta ni con James Woods ni con la producción americana, así que asistimos al eterno "quiero pero ni aparento que puedo". LEX ha tratado de huir del nefasto multitarget, optando por una serie con un tono más adulto, pero se les ha ido la mano en pretenciosidad y sobre todo en lo inverosímil del guión.
A veces se confunde la ambición con la impostura lo que provoca que las series españolas traten de parecerse a las americanas, lo que acaba provocando resultados terribles. LEX debería pensar menos en Shark y más en como son los abogados en España, mejor les iría.
Se terminó la cuarta temporada de House y lo hizo dando uno de esos giros que sólo los americanos saben hacer a la perfección. No voy a reventar el final así que sigan leyendo tranquilos pero los dos episodios que cierran esta temporada, marcada por la huelga de guionistas, tienen las dosis habituales de misterio médico pero con el añadido de una introspección en aspectos desconocidos de los personajes principales que resulta muy sugerente.
Para contar una historia empezando por el final hay que tener mucho cuidado en dosificar la información para que la historia se vaya conociendo de manera que el principio no se haga evidente nada más conocer el final.
Es probable que ustedes no hayan visto estos dos últimos episiodios, así que véanlos en cuanto puedan y si no les sirve con mi recomendación, fíjense en dos promociones de la serie y comprueben si con capaces de resistirse.
Matar un personaje puede ser en ocasiones más gozoso que crearlo, sobre todo cuando el personaje en cuestión se ha colado en todas y cada una de las sopas televisivas. Todo parece indicar que antes de que esta semana acabe Rodolfo Chikilicuatre será un cadáver televisivo, una maniobra que denota inteligencia porque el personaje estaba en el finísimo límite que separa lo gracioso de lo pesado.
Imagino que la muerte televisiva será por todo lo alto y con la certeza de que una retirada a tiempo es mucho más que una victoria. Pensemos en positivo, Rodolfo se va, pero vuelve David Fernández, un enorme actor cómico que ha quedado en estos meses fagocitado por el falso tupé de Rodolfo.
Y lo que son las cosas, ahora que los cadáveres son noticia, uno de ellos vuelve a aparecerse en una serie de televisión, como si fuera poco todo lo malo que ya ofrece Hospital Central, ahora van a incorporar por unos capítulos Ana Obregón, auténtico fiambre catódico, que se ha quedado para encargar palizas por teléfono o para rellenar series sin solución.
Hemos defendido aquí que Weeds es una de las series más estimulantes y con peor fortuna que hemos podido ver en mucho tiempo en España, porque a pesar de que pasó completamente desapercibida en España lo cierto es que desde su planteamiento pasando por su estructura y terminando por su reparto, Weeds ha sido una serie rompedora, divertida y encabezada por Mary Louise Parker que ha configurado uno de los papeles más exitosos de la televisión reciente
El retorno de esta serie con su cuarta temporada será el próximo 16 de junio a traves de Showtime así que esperemos que se le de una nueva oportunidad a una serie donde lo cómico y trágico se mezclan de una manera magistral. Hasta entonces vean este avance de lo que se podrá ver desde el próximo día 16 de junio.
Puedo pasar por alto que Telecinco tenga en su parrilla series donde la inspiración en otras series es muy intensa, como pasa en MIR, felizmente desaparecida o Hospital Central, que es como Urgencias pero sin pagar derechos, pero ya lo último que he visto me parece el colmo de la desvergüenza.
Si ustedes han visto Ugly Betty, que se parece a Yo soy Bea lo justo para que una sea un gran serie y la otra de vergüenza ajena, se habrán dado cuenta que la serie arranca siempre con pequeño gag que se enlaza con una cabecera colorista donde la cara de Betty Suarez / América Ferrera se mezcla con las facciones de unas bellas modelos en unas tiras horizontales. En este vídeo pueden ver una de esas cabeceras.
Puede gustar más o menos pero es una elección de los creadores de la serie, ahora bien lo que ya es de una cutrez desmedida es la copia descarada que está haciendo Telecinco en sus promociones donde se anuncia el paso de la Bea fea a la Bea guapa. Vean esta promoción y fíjense en el final y la descarada copia.
Conviene aclarar que Telecinco tiene los derechos del formato Colombiano, pero en ningún caso tiene derecho alguno sobre Ugly Betty, que en España tienen Cosmo TV y Cuatro.
Este tipo de maniobras tan poco elgantes por parte de Telecinco no sé si deben a algún tipo de enfado por no tener Ugly Betty y que lo tenga Cuatro o simplemente por tocar las narices, pero lo cierto es que se trata de un proceder tan vergonzoso e improcedente que pone en su sitio a quien lo practica.
Enrique Rodríguez Coello, teleadicto desde la infancia, periodista de permanente escepticismo y acumulador compulsivo de DVD y todo tipo de trastos inútiles que tienen que ver con el mundo de la televisión.
Este blog trata de hablar sobre la televisión, con especial preferencia a lo que nos deleita, sea lo que sea, pero sin perder de vista lo que en ocasiones, sólo en algunas ocasiones, hace odiosa esa pantalla.