Fonsagrada y la TDT

A los políticos les gusta más un acto público que a un tonto un lápiz y eso se traduce en que son capaces de organizar y aparecer en los actos más inverosímiles con tal de obtener unos segundos de efímera presencia televisiva. Cuanto más intrascendente y televisable sea el acto pues mucho mejor.
Uno de estos actos ha sido el que han recogido muchos medios de comunicación al haberse convertido el pueblo de Fonsagrada (Lugo) en la primera localidad de esta patria nuestra en haber desterrado la televisión analógica y dar el paso definitivo a la TDT, también conocida como Televisión Digital Terrestre.
La tan traída TDT sólo parece interesar a los vendedores de electrodomésticos para vender más, a los antenistas para hacer el agosto modificando instalaciones y a los políticos para hacerse la foto. Sin embargo a las televisiones la TDT sigue sin importarles demasiado, convirtiendo los canales que les corresponden en ese sistema en la mayoría de los casos, en almacén de productos ya vistos o de segunda clase o en simples repetidores de canales que ya se emiten en otros sistemas. Sólo a los propietarios de La Sexta parece interesarles la TDT en la medida que les garantizará más cobertura y de hecho andan promoviendo la idea de la necesidad de colocar en la TDT contenidos en pago por visión.
Más allá de las incertidumbres que este nuevo sistema de televisión presente lo cierto es que en el 2010 todos tendremos que ver la televisión en abierto por ese sistema y sigue habiendo una penetración escasa en los hogares aunque creciente. Es indispensable que las autoridades informen en condiciones a los ciudadanos de qué es la TDT y por qué deben gastar su dinero en cambiar su instalación de antena y en meter en su salón un descodificador porque hay mucha gente que no comprende este cambio y sobre todo porque unos consumidores bien informados es más difícil que sean víctimas de timadores y caraduras.
Esperar que las cadenas de televisión hagan algo por mejorar la TDT es muy difícil porque si por algo se han caracterizado las grandes cadenas de televisión es por su rechazo al cambio, la innovación y el riesgo, así que hasta que en el último Fonsagrada de España haya entrado la TDT o hasta que la última antena analógica les golpee la cabeza no moverán ni un músculo.
