En las últimas semanas he perfilado una pareja de ases capaz de llevarse cualquier mano en los debates entre partidarios y detractores del hip hop. Dos discos que echan por tierra imágenes tópicas y difamatorias que extienden la idea de que este es un género de sonido anémico, árido, sin imaginación y sin recursos. Ninguno de los dos álbumes es mocito, pero como hay que tomarse su debido tiempo para digerir las cosas y lo bueno no tiene fecha de caducidad, creo que sigue siendo válido rescatarlos ahora que la gente interesada en la música está más preocupado de ver qué dará de sí 2008. Hay un rasgo característico en los dos discos, construyen canciones que van hacia delante a partir de fragmentos de clásicos de los 60 y los 70. J Dilla y Edan no son de la misma ciudad, no son de la misma raza y no comparten credo, pero se ve que crecieron escuchando la misma música y acabaron coincidiendo a la hora de aplicar ideas a sus producciones.
Edan “Beauty And The Beat”- El mejor disco de hip hop hecho por un blanco desde el “Endtroducing” de Dj Shadow. El productor y MC de Boston hace colisionar su vasta cultura musical, su sentido del humor y las colaboraciones de algunos amigos (Insight, Dagha, Mr. Lif y Peerce P) en un disco de hip hop lleno de wah-wah’s y delays. Para hacer todavía más incendiaria la cosa, va de menos a más.
J Dilla “Donuts”- Un excelso ejercicio de producción con 31 cortes que van directamente al grano, los más largos duran dos minutos. Consigue darle cohesión al disco con soltura, utilizando sonidos de viejas canciones de psicodelia, soul o garaje. De propina regala más de una docena de temazos. Por desgracia es su último disco, J Dilla murió días después de su publicación.
Apremiado por la obligación de elaborar una lista con lo más notable del 2007, a lo largo de este mes de noviembre me he puesto al día con muchos de los discos del año que tenía pendientes, bien "downloading" en mi programa de p2p o en la pila de promos por escuchar.
Así he descubierto el debut de The Field, "From Here We Go Sublime" -sí ese disco que ha estado practicamente todo el año en el número uno de la lista de Metacritic-. Detrás de este nombre se esconde el productor sueco Axel Willner, que aquí reúne inéditos y algunos temas que han aparecido en maxis que ha editado Kompakt.
Creo que lo que ha hecho Willner no es como para ser merecedor de la consideración de disco del año, pero si ha puesto una piedra fundamental para la revitalización de un género de la música de baile olvidado, denostado y que él ha demostrado que todavía tiene posibilidades, el trance. Un acto con el que abre camino para que otros avancen por esos sonidos, con golpes de talento puntuales. De hecho, el disco es más una colección de canciones sueltas que un trabajo con un hilo argumental o una línea de sonido común atravesándolo de principio a fin, como en los álbumes clásicos del género.
"From Here We Go Sublime" suena a The Orb, Art Of Noise y a Seefeel. Melodías ensoñadoras, brumas, ecos y ritmos hipnóticos, pero elaboradas en el siglo XXI.
Xabel Vegas y Las Uvas de la Ira “Canciones sobre traiciones y mentiras”
Xabel Vegas debuta en solitario con cinco canciones que profundizan en el rock y el folk de raíz americana. Comparte con su hermano Nacho referentes, músicos de su banda, talento para superar sus limitaciones y textos directos y descarnados. Por todo ello la sensación de deja vú al escuchar estas “Canciones sobre traiciones y mentiras” es inevitable. Extraño movimiento, con el mayor de los Vegas en su momento de mayor popularidad, el pequeño decide seguir sus pasos. No le dan miedo las comparaciones.
Músico norteamericano de familia ilustre y vivencias personales trágicas y dolorosas. Unas características que acompañan como apéndice a los cantautores que cuentan con el favor del público en España; véase Micah P. Hinson. Su principal virtud son unos arreglos predominantemente acústicos que suenan a folk añejo, al Dylan de antes de la electrificación y a las grabaciones de Nick Drake. Un debut apreciable, pero sus once canciones no justifican la desmesurada acogida que ha recibido por parte de la prensa especializada en Francia y España.
Patrick Watson “Close To Paradise”
El pianista canadiense Patrick Watson se presenta en el mercado español con “Close to Paradise”, su segundo álbum. Músico todoterreno de formación clásica y predilección por el jazz, sus canciones flotan sobre ambientes espaciales y etéreos. Podría ser una producción de Dave Fridmann. Lo malo es que los trece temas del disco pierden muy a menudo el equilibrio, caen en el esteticismo baldío y aburren perdidos entre tanta espesura.
No es el disco “tropicalista” grabado en Brasil que prometió, pero Devendra Banhart sí que vuelve todavía más imbuido en la música latinoamericana. “Smokey Rolls Down Thunder Canyon” es un álbum con más instrumentación, con más canciones en castellano y acicateado por nuevos géneros que amplian el caracter ecléctico de la música del estadounidense. El Gilberto Gil y el Caetano Veloso de los sesenta siguen estando ahí (“Carmensita”, “Samba Vexillographica”), también referencias más agarradas a la tradición como Mercedes Sosa o Atahualpa Yupanqui (“Cristobal”), pero ahora comparten protagonismo con la psicodelia rockera y el jazz brumoso (“Seahorse”, “Tonada Yanomaminista”). Este quinto trabajo no brilla como “Cripple Crow” por su sentido del humor o por las interpretaciones desternillantes de Banhart. Tampoco cuando se dedica a homenajear a sus referentes. Sin embargo atrapa en su vertiente más apasionada, delicada y emotiva. El cierre con “Freely”, “I Remember” y “My Dearest Friend” es lo mejor del disco. En el apartado de colaboraciones destaca el cameo del actor mejicano Gael García Bernal, que dobla la voz de Banhart en “Cristobal”.
Después del verano se edita en España “Friend and Foe”, el segundo disco de Menomena –tercero si contamos el instrumental para un montaje de danza “Under an Hour”-. Este álbum profundiza en las ideas que ya nos mostraron en su trabajo previo y repite elementos (saxofones sucios que recuerdan a Morphine, percusiones marcadas y pianos que aportan tensión al conjunto), aunque dándole más vigor a las canciones. Art pop imaginativo y vibrante, que guarda ciertas similitudes con Tv On The Radio, pero que en lugar de un muro de distorsión y ruido cede el protagonismo a la percusión. Creo que no está de más poner en antecedentes sobre el grupo rescatando uno de los videoclips de su anterior álbum, “Cough and Coughing”. En él, un personaje que parece inspirado en La Montaña de Basura de Fraguel Rock, aunque más granuja, lanza deshechos a los habitantes de una tranquila zona residencial. El video es una muestra del humor alocado y surrealista del grupo, que además cuida con mimo todos los detalles estéticos que rodean a sus canciones: “I Am The Fun Blame Monster” tenía un enorme packaging con una secuencia de fotos de los miembros del grupo tocando, y la portada de “Friend And Foe” es un dibujo del ilustrador de cómic Craig Thompson.
Para ser verano el tiempo no acompaña. En Madrid no hace el calor que se podría esperar y se ven más nubes que otros años. Además las resacas festivaleras te llevan a escuchar discos de recogimiento y apagados más que el pop playero que se supone propio de la estación. Ninguno de estos álbumes tiene canciones que puedan entrar en la categoría de canción del verano pero merecen la pena :
Marissa Nadler “Songs III: Bird On The Water” (Peacefrog, 2006) - Con el permiso de Björk, su actuación en el Café de La Palma el jueves pasado es el concierto del mes de julio en Madrid. Escuchando las canciones de su primer disco, “Ballads Of Living And Diying”, es evidente que su encuentro con Greg Weeks (Espers) en este “Songs III: Bird On The Water” estaba cantado. Folk tristísimo, construido a partir de guitarras de doce cuerdas que mezclan diferentes afinaciones y una voz que parece un encuentro entre Kate Bush y Jacqui McShee.
Piano Magic “Part Monster” (Green Ufos, 2007)- Glen Johnson ha recuperado el vigor creativo con esta última formación de Piano Magic, donde él es el único británico y todos los demás son franceses. Producido por Guy Fixsen de Laika, es su mejor disco desde los tiempos de Rocket Girl y el “Artists´ Rifles”. Canciones con el toque evocador de siempre aunque con guitarras más poderosas. Los juegos electrónicos quedan reservados para los proyectos en solitario de Johnson: Textile Ranch y Future Conditional.
A la vez que daban forma a su nuevo disco, “In Our Bedroom After the War”, Stars han querido alargar la vida de su anterior trabajo, “Set Yourself On Fire”, invitando a colegas músicos a que reinterpretaran o adaptaran a su manera de entender el pop sus canciones. El resultado es “Do You Trust Your Friends?”, una colección de relecturas de título socarrón y resultado dispar, que en algunos casos va más allá de la obvia remézcla. Los más atrevidos The Most Serene Republic y Jason Collet con “Ageless Beauty” y “Reunion”, en clave jazzy y rock. Mientras Montag y Junior Boys llevan a su terreno “Set Yourself On Fire” y “Sleep Tonight” recubriéndolas de electrónica. Una curiosa vuelta de tuerca a las catorce canciones del disco.
A ratos me gusta mucho “Asa Breed”, el nuevo disco de Matthew Dear. Dejando de lado ciertos dejes de su pasado reciente como referente del minimal ( “Don and Sherri” o “Neighborhoods”), hay ritmos funky ("Shy"), algún sonido caribeño ("Elementary Lover") y grandes canciones de pop electrónico misterioso y narcótico. Mi favorita es “Deserter”. Me recuerda a los tiempos más inspirados de Tarwater –Dear tiene una voz bastante parecida a la de Robert Lippok -, pero cruzados con ritmos más vivos y potentes. Este mes comienza la gira europea de presentación del disco, el Matthew Dear Big Hands Tour, que recalará en el Sónar, el Fib y el Festival Antipop de Oporto. En esta ocasión vendrá en formato banda, acompañado por un batería y un bajista. Este tipo de aventuras de pinchadiscos o productores metidos a cantantes o rodeados de una formación de pop tradicional no siempre cumplen las expectativas; me estoy acordando del ridículo de Ellen Allien y Apparat en el Primavera Sound y en el Fib. Dear ya ha estrenado el formato en el Mutek de Montreal. Veremos qué hace cuando nos visite.
Al igual que en las mejores películas de Gus Van Sant, la orfandad y el derrotismo son dos elementos importantes de las canciones de Parenthetical Girls. Los temas de “Safe As Houses” quizás no valgan para acompañar las imágenes minimalistas del cineasta de Kentucky, pero sus historias de hijos luchando por deshacerse del yugo de su padre (“Oh Daughter/Disaster”), de jóvenes rompiendo su inocencia e hímenes caídos (“Love Connection, pt II”) y de infancias perdidas (“Stolen Children”), parecen sacadas de su universo de hermosos vencidos. El responsable de este breviario de pop envenenado es Zac Pennington, un chico de Everett (Whasington) cuya música llegó a Acuarela de la mano de Jamie Stewart, otro destacado creador de composiciones dolidas y viscerales. Mientras Xiu Xiu apoyan sus letras sobre sonidos abruptos, composiciones de intencionada imperfección, agónicas interpretaciones y testosterona, Parenthetical Girls prefieren los efectos vaporosos, la pomposa y apasionada voz de Pennington y la feminidad. Un disco áspero y cautivador, que pone a funcionar los pensamientos más insanos del oyente.
Seefeel ajustaron con calibre, escuadra, cartabón y compás el punto de fusión entre la música electrónica y las guitarras. Un lenguaje de sonidos difuminados, etéreos y támtricos que dio como fruto tres discos y que encontró a su público entre los seguidores del shoegazer y los ravers en busca de sosiego después de unas cuantas horas de sacudidas a base de ritmos. Too pure acaba de poner en circulación una reedición de su primer trabajo, “Quique”, pilar de lo que luego desarrollaron en otro hogar, el ahora ecléctico sello Warp. Los cortes incluidos en la edición original de 1993 aparecen complementados con tomas alternativas, descartes y mezclas diferentes. La presentación es de lo más cuidada, junto con el “23” de Blonde Redhead es uno de los álbumes recientes que más se acercan a la idea del disco-objeto. Además incluye un texto de Simon Reynolds de la época y otro de agradecimiento de Mark Clifford, quien habla con emoción y desde la sabia perspectiva que dan los años sobre su grupo y lo que ha supuesto volver a profundizar en el trabajo que desarrollaron hace quince años.
Conocía a un hombrecito de mazapán que se escapaba del horno de una pareja de abuelitos y huía por el campo, perseguido por los ancianos y diferentes animales. Pero a través de Jordi Herrera, el vocalista de los mallorquines The Satellites -ahora afincados en Inglaterra-, he conocido a otro hombre de mazapán. Éste vive en una madriguera con dos conejos, escribe relatos y es el personaje que ha inspirado las canciones de su primer disco como The Marzipan Man, “The Marzipan Man Stories”. Un trabajo de paisajes evocadores y fábulas que son propias de otro tiempo pero que no han perdido su vigencia. Herrera se ha encargado de componer, grabar y mezclar todas las canciones del disco, aprovechando los medios técnicos de su lugar de trabajo: los estudios Silver Transporterraum de Gordon Raphael, productor de The Strokes. Un pequeño dato para la palabrería que no hace mejor un álbum que destaca por su exquisita sencillez. Una verdadera sorpresa, sí señor.
Este fin de semana The Marzipan Man hacen su particular gira por Madrid. Esta noche actúan en La Boite, mañana interpretarán un breve set como previa al concierto vespertino de Prin La Lá y un par de horas más tarde, ya como protagonista, tocan en La Dinamo.
En a penas una década, el hip hop inglés ha sacudido los cimientos del género y a lanzado un serio pulso creativo a la primigenia escena americana. Sea Uk Garage, Grime o como lo quieran llamar, desde Gran Bretaña han llegado soplos de aire fresco, en algunos casos vendavales, de rimas y ritmos dislocantes. Después del entusiasmo inicial, ahora ya no es oro todo lo que reluce. Ms. Dynamite o The Streets han ido perdiendo fuerza e inspiración con cada disco; Lady Sovereign no ha cumplido con su primer álbum las expectativas que habían generado los maxis previos y Dizzee Rascal ha perdido el factor sorpresa, normal. Pero éste último viene dispuesto a cambiar el discurrir de los acontecimientos con un tercer disco, “Maths & English”, del que ya ha afirmado que es el trabajo de hip hop británico “más completo, intenso y vibrante hecho hasta el momento”. El primer single, “Sirens”, justifica su fanfarronería. Crudo, potente y adictivo, vemos a un Rascal más destroyer. Como bien indican en un artículo reciente en The Guardian, podría ser una especie de alternativa británica al “99 Problems” de Jay-Z. Cosas en común hay. Por un lado en ambas canciones las guitarras distorsionadas tienen un peso importante. Además también las une el estar inspiradas por los recuerdos más jodidos de su infancia en los suburbios, Jay en Brooklyn y Rascal en el oeste de Londres. El video de “Sirens” es impactante. El músico británico escapa por la ciudad mientras hombres a caballo y perros lo persiguen. Él es el trofeo de una cruenta cacería. Es uno de mis videos favoritos de lo que llevamos de año. Un último apunte sobre el disco. En el apartado de colaboraciones aparecen como invitados Lily Allen y Arctic Monkeys.