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NAVIDAD

envíado por amalia | 19 Diciembre 2005 | 4 comentarios

Aunque suene a algo manido a gasto monetario,a borrachera,champán y fiesta,de corazón FELIZ NAVIDAD.Y ahora una recomendación,os puede sonar cursi pero para estas fechas en las que también pervive la ternura,os recomiendo que leaís el cuento de la La vendedora de fósforos,la podeís leer en la biblioteca latinawww.La vendedora de fósforos

Vendedora de Fósforos

La Vendedora de Fósforos

Hans Christian Andersen

¡Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnuditos.

Tenía, en verdad, zapatos cuando salió de su casa; pero no le habían servido mucho tiempo. Eran unas zapatillas enormes que su madre ya había usado: tan grandes, que la niña las perdió al apresurarse a atravesar la calle para que no la pisasen los carruajes que iban en direcciones opuestas.

La niña caminaba, pues, con los piececitos desnudos, que estaban rojos y azules del frío; llevaba en el delantal, que era muy viejo, algunas docenas de cajas de fósforos y tenía en la mano una de ellas como muestra. Era muy mal día: ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un céntimo. Tenía mucha hambre, mucho frío y muy mísero aspecto. ¡Pobre niña! Los copos de nieve se posaban en sus largos cabellos rubios, que le caían en preciosos bucles sobre el cuello; pero no pensaba en sus cabellos. Veía bullir las luces a través de las ventanas; el olor de los asados se percibía por todas partes. Era el día de Nochebuena, y en esta festividad pensaba la infeliz niña.

Se sentó en una plazoleta, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de ella y entumecía sus miembros; pero no se atrevía a presentarse en su casa; volvía con todos los fósforos y sin una sola moneda. Su madrastra la maltrataría, y, además, en su casa hacía también mucho frío. Vivían bajo el tejado y el viento soplaba allí con furia, aunque las mayores aberturas habían sido tapadas con paja y trapos viejos. Sus manitas estaban casi yertas de frío. ¡Ah! ¡Cuánto placer le causaría calentarse con una cerillita! ¡Si se atreviera a sacar una sola de la caja, a frotarla en la pared y a calentarse los dedos! Sacó una. ¡Rich! ¡Cómo alumbraba y cómo ardía! Despedía una llama clara y caliente como la de una velita cuando la rodeó con su mano. ¡Qué luz tan hermosa! Creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas y cubierta con una capa de latón reluciente. ¡Ardía el fuego allí de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien!

Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; más la llama se apagó: ya no le quedaba a la niña en la mano más que un pedacito de cerilla. Frotó otra, que ardió y brilló como la primera; y allí donde la luz cayó sobre la pared, se hizo tan transparente como una gasa. La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente con finas porcelanas, y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume delicioso. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! De pronto tuvo la ilusión de que el ave saltaba de su plato sobre el pavimento con el tenedor y el cuchillo clavados en la pechuga, y rodaba hasta llegar a sus piececitos. Pero la segunda cerilla se apagó, y no vio ante sí más que la pared impenetrable y fría.

Encendió un nuevo fósforo. Creyó entonces verse sentada cerca de un magnífico pesebre: era más rico y mayor que todos los que había visto en aquellos días en el escaparate de los más ricos comercios. Mil luces ardían en los arbolillos; los pastores y zagalas parecían moverse y sonreír a la niña. Esta, embelesada, levantó entonces las dos manos, y el fósforo se apagó. Todas las luces del nacimiento se elevaron, y comprendió entonces que no eran más que estrellas. Una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo.

-Esto quiere decir que alguien ha muerto- pensó la niña; porque su abuelita, que era la única que había sido buena para ella, pero que ya no existía, le había dicho muchas veces: "Cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el trono de Dios".

Todavía frotó la niña otro fósforo en la pared, y creyó ver una gran luz, en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante.

-¡Abuelita!- gritó la niña-. ¡Llévame contigo! ¡Cuando se apague el fósforo, sé muy bien que ya no te veré más! ¡Desaparecerás como la chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento!

Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.

Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frío en la Nochebuena! El sol iluminó a aquel tierno ser acurrucado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.

-¡Ha querido calentarse la pobrecita!- dijo alguien.

Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto, ni en medio de qué resplandor había entrado con su anciana abuela en el reino de los cielos.


4 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo ISA Y MARY el 19 Diciembre 2005 | 11:57 AM

Hola Amalia, somos dos alumnas suyas de LIteratura Universal, concretamente Mary e Isabel Maria, le queremos desear unas felices fiestas y un prospero año nuevo rodeada de sus seres queridos, y que reciba muchas regalos. FELIZ NAVIDAD !!!

lo dijo Ana el 19 Diciembre 2005 | 06:05 PM

Hola, me caes bastante, siempre escribes cosas bastantes cultas e inteligente, gracias a ti y a otros pocos que escriben cosas que estan por encima de la media de este canal(o sea cualquier cosa) merece que siga metiendome por aqui, porque como supongo que sabes ya no se escribe nada medianamente decente por la red.Por lo que veo eres maestra de lengua y literatura, yo estudiado biblioteconomia y tengo 27 años. Ahora estoy en un momento de descanso, y por eso esoty en la red mirando algo. Espero volverte a ver. Firmado Ana Garcia Pérez

lo dijo amalia el 24 Enero 2006 | 01:10 PM

He descubierto que el uso de los blog puede incitar al pudor,tu trabajo queda espuesto a miradas diversas,se pierde lo íntimo del verbo y cobra vida la palabra por si misma,esto puede ocasionar reacciones diversas,pero sean cuales fueren son gratificantes;la lengua,la comunicación,el mundo de las ideas sigue vivo,por eso ahora mas que al blog dedicaremos nuestro tiempo a leer,para reir,pensar,soñar...os recomiendo la visita a la biblioteca digital seva,donde encontraréis unos sorprendentes minicuentos,y narraciones de los mas diversos autores y estilos.

lo dijo veatriz el 27 Enero 2006 | 07:35 PM

Hola amalia, me podrias decir como puedo aprobar lenguaje? me cuesta muchisimo y estudio 3 horas la tarde antes y siempre suspendo. Por ejemplo, un examen de 10 temas, estudie 3 horas y me lo sabia todo muy bien, y en el examen he sacado un 1.2, que hago, ayudame, tu me puedes aconsejar verdad?