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Mediapro y La Sexta, a punto de quedarse con los derechos del Barcelona por 600 millones de euros

envíado por arevacos | 9 Junio 2006 | sin comentarios

SÓLO FALTA QUE SOGECABLE EJERZA EL DERECHO DE TANTEO

Cuando expire el contrato que el Barcelona mantiene con Audiovisual Sport (controlada por Sogecable) en 2008, Mediapro se hará con los derechos del Barcelona por 5 años a razón de 120 millones de euros por temporada más las variables anuales. Esta oferta es el doble que el contrato que mantiene el equipo azulgrana con Polanco que ve peligrar uno de sus mayores bazas para la programación de los próximos años. Este acuerdo afecta sólo a las competiciones nacionales ya que Sogecable mantiene los derechos de la Champions hasta junio de 2008.

Mediapro (La Sexta) sólo tiene que esperar a que Audiovisual Sport, empresa controlada por Polanco y participada por TV3, ejerza su derecho de tanteo, antes de dos semanas, para hacerse definitivamente con los derechos del club azulgrana para las competiciones nacionales (Liga y Copa del Rey) durante los próximos cinco años.

El vicepresidente económico del Barça, Ferrán Soriano, se ha felicitado por el acuerdo llegado con Mediapro, ya que supone el doble de lo que tenían pactado con Sogecable hasta 2008. Nada menos que 120 millones de euros por temporada puede percibir el FC Barcelona durante los próximos 5 años, lo que eleva el contrato hasta los 600 millones de euros. Unas cifras que acercan el mercado audiovisual del fútbol español a los niveles en los que se mantiene por ejemplo en Italia, donde la Juventus percibe más de 124 millones de euros por sus derechos o el Milan que alcanza los 138 millones.

La reacción de Polanco

Con este apretón de manos entre Ferrán Soriano y Mediapro, Polanco ve peligrar uno de los puntos fuertes de su programación para las próximas temporadas y por eso ahora se espera que reaccione con alguna contraoferta antes de que termine, dentro de dos semanas, el plazo fijado para el derecho de tanteo. Con todo, Sogecable mantiene los derechos de la Champions hasta junio de 2008.

La posibilidad de que Polanco contraoferte se mantiene todavía en el aire porque, al parecer, ya dejó claro que no estaba dispuesto a alcanzar la oferta que Mediapro había hecho al Real Madrid y que también era de 120 millones de euros por temporada, según conocimos el pasado día 5 de junio. Si el equipo merengue termina cediendo a la oferta de Mediapro, Sogecable podría perder uno de los activos más importantes que mantiene en su programación.

Presiones en el Real Madrid

A pesar de que el grupo que controla La Sexta ha lanzado la misma oferta al Real Madrid, Polanco ha tratado de mantener sus contratos tocando al menos dos de las candidaturas a la presidencia del club blanco. Concretamente la de Ramón Calderón y Juan Palacios a cambio de ayuda en las elecciones. De echo según publicaba el lunes El Economista y La Gaceta, el propio Fernando Fernández Tapias, ex vicepresidente del club, podría haber pedido a los directivos del club que no cambiaran los acuerdos alcanzados con Sogecable hasta que los socios elijan al nuevo presidente.

La crisis de los sellos resucita la guerra de las remuneraciones en la banca `online´

envíado por arevacos | 9 Junio 2006 | 1 comentario

La banca online ha contraatacado al unísono tras la campaña de descrédito que salpicó a estas entidades por el escándalo de las sociedades de inversión en bienes tangibles Afinsa y Fórum Filatélico, que provocó todo tipo de especulaciones sobre la solvencia y las garantías de este modelo de negocio. ING Direct, el mayor banco online en España, se vio en el centro del huracán cuando la inquietud cundió entre sus 1,24 millones de clientes.

La filial del grupo holandés ING se vio obligada a reorientar su campaña conmemorativa para publicitar la situación de solvencia del grupo, su carácter supervisado y su condición de quinto grupo financiero en Europa. La alarma social surgida entonces no sólo afectó a ING Direct. De hecho, aunque numerosas entidades lanzaron campañas de publicidad para combatir el recelo entre el público, la pérdida de clientes fue inevitable. Y ahora toca recuperarlos.

Frente a la creciente competencia entre las entidades por la captación de depósitos (y en el actual escenario de subida de tipos), los bancos online han optado por mover ficha y aumentar la rentabilidad de sus productos estrella. En un intento por captar nuevos ahorradores, Bankinter ha lanzado un depósito a un mes al 7% TAE y con un tipo de interés nominal del 6,78% sólo para nuevos clientes que mantendrá hasta el 30 de junio. Con un importe máximo de 30.000 euros, y un mínimo de 3.000, el banco exige una cuenta asociada necesaria para la contratación.

Por su parte, ING Direct y Openbank elevaron el miércoles del 6% al 7% la renumeración de sus depósitos mensuales. En ambos casos, la promoción comenzará el 1 de julio. En el caso de la filial del grupo holandés, la contratación de los depósitos está abierta a nuevos y antiguos clientes que superen con ingresos su saldo máximo histórico. ING Direct, que mantendrá la promoción hasta el 30 de septiembre, aunque podría renovarla después, no ha fijado ningún tope de cantidades, mientras que Openbank ha establecido un límite de 100.000 euros.

La apuesta de la filial del Santander no se queda ahí. Reservado para los clientes que ingresen más dinero, Openbank ha presentado el Depósito Premium a seis meses al 3,5% TAE, y un depósito a doce meses al 4%, “la máxima renumeración del mercado a estos plazos”, según el banco.

ING Direct también ha decidido cambiar otro producto estrella, la Cuenta Naranja, que no modificaba desde junio de 2000. Dicha cuenta de ahorro, que hasta ahora retribuía al 2,25% TAE, lo hará desde el 1 de julio al 2,45% TAE. Ante tal movimiento, Openbank lanzó su contraataque en menos de tres horas. Esta entidad subirá en 20 puntos básicos la rentabilidad de la Cuenta Open, desde el 2,10% hasta el 2,30% TAE.

Por último, Uno-e ha optado por una solución más imaginativa. La entidad participada por el BBVA ha adelantado la campaña de planes de pensiones, que se presenta tradicionalmente a finales de año, para prometer un 8% TAE hasta final de año; una promoción válida para clientes nuevos que abran un plan o lo trasladen de otra entidad. Y habrá más.

IRENE VILLA EN LA MESA DE OPERACIÓN

envíado por arevacos | 8 Junio 2006 | 8 comentarios

HOMENAJE A IRENE VILLA

Irene, otra víctima de ETA, se sometió el martes en Suecia a una complicada intervención de cinco horas: la prolongación del fémur con una barra de titanio en la que se encajará su nueva pierna izquierda. Sólo pone una condición a la periodista que la acompaña en exclusiva: «No escribas nada que dé pena»

ANA MARIA ORTIZ. Gotemburgo (Suecia)

María Jesús González se despide de su hija Irene Villa en la sala de preoperatorio minutos antes de la intervención.

Martes, 30 de mayo. 13.22. El móvil de Irene Villa late incansable en el regazo de su madre, sentada en la sala de espera de la novena planta del colosal Sahlgrenska Sjukhug, en Gotemburgo (Suecia), el que dicen es el hospital más grande del norte de Europa. Los pitidos de alerta del teléfono interrumpen la conversación con la familia chilena que se sienta enfrente, a la que María Jesús González está sacando del error. A «su niña» no le arrancó las piernas una bomba del 11-M, como ellos piensan. La explosión, les cuenta, fue otra, mucho antes. Siete mensajes recibidos.

Aún queda una hora y 11 minutos para que la enfermera Birgitte acerque hasta la sala la palabra aliviadora: «OK». «La operación ha sido un éxito», intenta transmitirle en inglés a la madre. Irene, aún sumida en la inconsciencia de la anestesia, se encuentra en la sala de despertar. «Todo está correcto».

La cirugía ha durado más de lo previsto. El doctor Rickard Branemark habló de dos horas cuando dirigía sus pasos hacia el quirófano, a eso de las nueve de la mañana. Han sido más de cinco. Desde muy temprano, el box número 1, en el que someten a Irene Villa al preoperatorio, parece un hormiguero. Un ordenado y sonriente ejército uniformado de verde pino desfila frente a su camilla. Le acarician el carrillo o el cabello rojo fuego y la saludan afectuosamente. Ella, adormilada por los sedantes, oye el rumor de sus voces pero no los escucha.

Los sanitarios suecos miran a los ojos de la madre pero hablan para los oídos de Mary, la traductora. Primero llega el enfermero Martin Harland: «¿Fecha de nacimiento? ¿Es alérgica a algún medicamento?...». La anestesista de gafas color verde manzana dirige la aguja hacia el final de la espalda y le conecta la epidural a la que Irene seguirá enchufada durante dos o tres días. Otro colega, que rompe el hielo presumiendo de hablar castellano en la intimidad, anuncia que en breve aparecerá Branemark para dibujar el campo de la incisión en el muñón de su pierna izquierda. Cuando hace acto de presencia nadie repara en el sigiloso doctor. La eminencia se confunde habilidosamente con el resto del equipo. Una inyección termina de aletargar a Irene.

PIERNAS.

El día antes (lunes, 29 de mayo), en el vuelo de Madrid a Copenhague, parada previa antes del definitivo aterrizaje en Gotemburgo, Irene compartía las sensaciones que la habían recorrido esa mañana al levantarse y colocarse la prótesis que necesita para caminar desde los 12 años. «Ha sido muy raro», decía mirándose la extremidad izquierda. «Hoy es el último día que me la pongo así, encajándomela. Para mí es un momento histórico. Estoy como de duelo, de despedida».

Mientras las evoluciones del bisturí de Branemark en el fémur de Irene son seguidas atentamente por un grupo de especialistas brasileños e italianos, desplazados a Suecia exclusivamente para presenciar in situ la revolucionaria técnica, las piernas de silicona, con las botas altas marrones y los pantalones negros con los que ha hecho el viaje aún puestos, la esperan de pie, recostadas en una pared de la habitación número 14, novena planta.

Cuando Irene supere el pesado proceso de rehabilitación y aprenda a caminar por tercera vez en su vida, volverá a recogerlas. Y cruzará con ellas una meta más en su eterna carrera de recuperación del atentado etarra que sufrió en 1991 y que la convirtió en el rostro más reconocible de las víctimas del terrorismo. Es un icono. Ahora que el gobierno y ETA sacan brillo a la mesa de negociación, ella -Irene Villa González, Madrid, 21 de noviembre de 1978- tumbada en otra mesa, la de operación, representa el tercer platillo de la balanza. Las víctimas.

RIESGO.

Martes. 10.00 horas. Si el horario transcurre según lo previsto, Branemark debe de estar ya enroscando la pieza cilíndrica de titanio al fémur de Irene. Desde que la bomba (17-10-1991) le seccionara la pierna derecha por debajo de la rodilla y la izquierda muy por encima -los tres dedos que le faltan en la mano zurda son lo de menos-, ha utilizado 10 pares de extremidades diferentes. Todas, por mucho que haya evolucionado el sector protésico, se han ajustado a los muñones dolorosamente. «Acaban haciéndote rozaduras y heridas, te cuesta sentarte porque se te clava en la ingle, no puedes doblar la rodilla...», recitaba Irene, a 9.000 kilómetros de altura, la retahíla interminable de inconvenientes.

En la pierna menos perjudicada el trance es soportable. En la izquierda, no. «¡Y me da una rabia..! A veces mi mente puede más que mi cuerpo. Me lo estoy pasando bien, quiero seguir, pero tengo que parar por la pierna». Lo peor es que, a la larga, el stop podría ser definitivo. «La vida del amputado empeora con los años. Llegaría un momento en que no soportaría el encaje (el empalme de la prótesis con su muslo) y yo no quiero atarme a una silla de ruedas. ¡¡¡Quiero caminar hasta los 80 años!!!», proclama como reivindicando su derecho a dar un paso tras otro.

Lo que Branemark le está haciendo podría concedérselo de por vida. La oseointegración que le practica prolongará su fémur mediante una barra de titanio y hará que ésta asome por fuera del muñón. La nueva pierna irá encajada a la pieza sobresaliente y no al muslo desgarrado por la explosión, como hasta ahora. La prótesis no volverá a clavarse más en la carne.

Generosamente, Irene Villa permite que CRONICA comparta la aventura vital que supone para ella este viaje a Gotemburgo. Sólo pone dos condiciones. Una: que los periodistas no crucen la puerta del quirófano pese a que el gentil equipo médico no tiene inconveniente en franquear el paso a la cámara hasta la mismísima mesa de operaciones. Y dos: que las líneas que narren su odisea no arranquen a quien las lea ni una sola lágrima. «No escribas nada que dé pena, eh», advertía, «que yo no soy una persona apenada».

Ciertamente, la joven coqueta que mira de reojo en el avión a los miembros de la selección española Sub-19 -«¡qué guapos!»- es un torbellino de alegría. Un chute de sol como el que le recetan a los suecos cuando languidecen tras nueve largos meses de depresivo invierno. Un rato con ella tiene el mismo efecto que el tan prescrito viaje a Tenerife o que una visita a los medicinales soláriums. Irene Villa no ha eliminado de su vocabulario expresiones que podrían herir las sensibilidad de otros en su situación -el «¡qué mala pata!» que se le escucha en una conversación con los funcionarios de Barajas que empujan su silla de ruedas es sólo una de muchas- y tampoco pretende que tú las elimines. Acostumbra a mirar las cosas por la rendija desde la que se ven más luminosas.

TITANIO.

Eso hizo cuando se sometió el 30 de noviembre pasado, hace justo seis meses, a la primera parte de la intervención. Entonces le insertaron dentro del fémur una primera barra de titanio a la que ahora se ha enroscado la segunda. Era para pensárselo dos veces antes de firmar el documento de consentimiento que le pusieron delante. Venía a decir que existía la posibilidad de que tras la operación se desencadenara una infección y ello supondría la reamputación. Perdería para siempre el trozo de pierna que le queda. Probablemente, no podría volver a caminar. «Pero yo no conté con que eso pudiera pasar. El día antes, mi madre y yo brindamos en la habitación del hospital con vino español. "¡Venga, por la operación, que va a salir todo bien!". Al final, el poder de tu mente y tu convicción es lo que más puede».

Pese a la sonrisa con

que lo encaró, fue un mal trago. Su fémur, a fuerza de tantos años sin actividad, estaba muy deteriorado. Apenas había crecido. Era prácticamente igual que cuando tenía 12 años. Para solventar el impedimento, Branemark tuvo que injertar en él un trozo de la cadera. El post-operatorio fue traumático. Durante seis meses Irene ha estado tomando calcio para tratar de fortalecer el tejido óseo.

19.22 de la tarde del miércoles. Mientras Otegi y demás líderes de Batasuna siguen declarando ante el juez Grande-Marlaska para acabar evitando la prisión, Irene Villa ha subido por fin a su habitación tras 24 horas monitorizada en la sala de despertar. Tiene náuseas. Pide su móvil. De la pierna operada sale el tubo del drenaje, tiene otro conectado a la uretra, un tercero a la espalda, el de la epidural, y un cuarto en el dorso de la mano. Le duele. No quiere hablar con nadie. Pide calmantes. Le dan varias cápsulas de paracetamol, un jarabe antibiótico, le pinchan en el muslo izquierdo... El medicamento que la enfermera inyecta en su bolsa de suero parece resucitarla. Se incorpora y coge el teléfono.

Primero, su padre. «Papá, que ha salido todo fenomenal...». Irene cuenta que tras el atentado, cuando su padre la vio hecha un «guiñapo» (sic), deseó abiertamente su muerte. Luego su hermana, Virginia: «Que estoy muy bien, que te quiero mucho...». Su abuelo: «Qué bien, qué bien, qué bien...», se le oye decir al anciano cuando Irene conecta el manos libres. «No sabes la alegría que me da escucharte».

Hay tiempo para bromas.

-Mira este enfermero que majo para ti, Irene, ¿no te gusta?- le dice María Jesús, sentada a un metro del rubio sanitario que mide la tensión arterial.

-¿Tú crees, mamá? A mí no me parece para tanto.

Él no las entiende. O se hace el sueco. Risas.

La tarde antes, el ambiente no era tan distendido. Fue entrar en la habitación, ver el camisón sobre la cama y asomar la flaqueza. Y hubieran surgido las lágrimas de no ser porque Birgitte entra anunciando que Irene tiene una llamada. Es Eugenio. Eugenio Chacón, de Navarra. Es uno de los primeros oseointegrados que han pasado por las manos de Rickard Branemark. Irene hace el número siete entre los españoles -«¡qué bien, el siete, mi número de la suerte!»- y son apenas un centenar en todo el mundo.

Eugenio posa en los catálogos que el hospital Sahlgrenska ha impreso en castellano para informar sobre la intervención. Aparece sentado en un sofá con sus dos piernas robóticas -un esqueleto metálico- coquetamente cruzadas y las zapatillas Nike atadas. Es él quien ha conducido a Irene hasta Gotemburgo. Se enteró de que la joven presentaba en San Sebastián su libro Saber que se puede -un manual para ayudar a los que están en horas bajas- y se plantó allí para presumir de piernas. Sigue divulgando las bondades de la oseointegración a través de la asociación de amputados, Adampi.

NEGOCIACION.

Irene regresa del teléfono con las pilas cargadas de buen humor. Enciende el ordenador portátil y sube el volumen para escuchar la versión de la canción de El Koala que le han enviado por e-mail. El tema es muy crítico respecto al diálogo del Gobierno con ETA. «Opá, yo viacé la paz, con Ternerilla y con Arnaldillo. Opá yo viacé la paz, con los chiquillos que usan el gatillo...», suena en la habitación 14.

Ni madre ni hija saben que unas horas antes, a más de 2.000 kilómetros de distancia, Zapatero ha anunciado en el Debate sobre el Estado de la Nación su disposición «al máximo diálogo». «Mejor no enterarse de nada», dicen intuyendo que las nuevas no van a ser de su agrado. Porque Irene y María Jesús se oponen rotundamente al proceso de diálogo abierto. Y serán las grandes ausentes en la concentración convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo para el próximo sábado. «Queremos saber la verdad» y «Negociación, en mi nombre no», serán los lemas.

«Estoy totalmente en contra de la negociación», dice Irene con un tono de gravedad desconocido hasta ahora. «Por supuesto que quiero que se acabe el terrorismo y si hay algo de que hablar con esa parte de la población vasca nacionalista que no está a gusto con la situación actual, que se hable. Pero con ETA, no. ETA no tiene nada que decir, es una banda de asesinos. El diálogo es maravilloso, imprescindible, pero no después de haber puesto una bomba», se extiende.

María Jesús es aún más explícita: «Me da una rabia que haya gente que quiera perdonarles... "Hay que ser generosos con ellos", me dicen algunos. ¿Y sabes qué les respondo yo? "¿Generosos? Yo les he dado un brazo y una pierna [María Jesús es la víctima silenciosa del atentado de Irene Villa] e Irene tres dedos y dos piernas. ¿Qué les has dado tú?"».

Desde el atentado, Irene le añade a su firma en el DNI el símbolo circular que representa la paz. Su mismo nombre, en griego, significa eso: Paz.

LLEGADA.

Lunes, 18.30. Aterrizaje en el aeropuerto de Gotemburgo. Irene Villa tiene ganas de reencontrarse con Isabel y desaparece por la puerta de salida sin esperar las maletas. La madre se retrasa porque el equipaje ha llegado con un asa rota además de otros rasguños. El personal de tierra la conduce hasta una estancia repleta de maletas: «Elija una». Sale con la suya y con la nueva. «Esto es Suecia».

La negra Isabel Olsson, caboverdiana con apellido sueco tras un matrimonio ya roto, es auxiliar de clínica del Sahlgrenska. Atendió a Irene y a María Jesús en su anterior estancia en el hospital pero ahora la han trasladado, cuenta, a la planta dedicada a los brazos amputados. Las recibe en el aeropuerto en calidad de amiga.

Isabel, 52 años, habla casi tan atropelladamente como gesticula. Vivió en España entre 1978 y 1990. Luego se mudó a Suecia. Ha seguido conectada a nuestro país gracias, en parte, a las revistas ¡Hola! y Más allá. Vio las desgarradoras imágenes del atentado por televisión. «Me impresionó tanto que pensé: "Chica, ¿qué podría hacer yo por estas personas?"», explica con cierto halo misterioso. «"Ya llegará mi oportunidad", me dije, y me puse a esperar». Y llegó. Un buen día, 15 años después, revisando las fichas de los pacientes de Branemark se topó con el nombre -«Irene Villa»- y corrió a su habitación a presentarse. «Sé quién eres, he seguido tu historia, no te preocupes que yo te voy a ayudar...». Isabel, que presume de haber presenciado curaciones sobrenaturales dentro y fuera del hospital, se refiere a la planta donde está ingresada Irene como «la de los milagros».

LLANTO.

La de Cabo Verde entra y sale del cuarto seguida del emotivo Göran, su rubio novio. Göran tiene un nudo en la garganta desde que hace unas horas ha conocido la historia de Irene y María Jesús por boca de Isabel. Y estalla en el llanto poco después, cuando María Jesús se permite un respiro y salen a tomar una cerveza a una terraza. No entiende, le dice a través de Isabel que habla un perfecto castellano, cómo han podido superar eso. «No llores... Pero que tonto... Si somos súper felices», trata de consolarlo María Jesús. Y es cierto.

Cuando madre e hija -separadas en distintos hospitales- se reencontraron tras el atentado, la primera le dio a la segunda la fórmula que le borraría la mueca de angustia de los primeros meses. «Mira Irene», le espetó, «tenemos dos opciones: o vivimos toda la vida amargadas o nos hacemos a la idea de que hemos nacido así». No hace falta decir que se decantaron por lo segundo.

ODIO.

Quizás por esta higiénica postura no albergan odio. Y si lo sienten, lo ocultan muy bien. Ni siquiera aborrecen a quienes pusieron la bomba en los bajos de su coche, cuyos nombres y caras aún desconocen. Irene cita a Gandhi -«ojo por ojo y el mundo se quedaría ciego»- cuando se le inquiere por el rencor. «¿De qué me sirve odiar?», pregunta ella.

Este mismo mensaje -«¿para qué?»- intenta transmitirlo a los reclusos a los que da conferencias en las propias cárceles. En algunas, como en Soto del Real (Madrid), ha tenido algún roce con el entorno etarra.

-Vamos por aquí, que por allí hay familiares de ETA y pueden verte, le dijo el policía que la guiaba.

-¿Y qué pasa? -respondió ella.

-No, que a lo mejor te dicen algo.

-¿Pero qué me van a decir? ¡Qué narices, que se escondan ellos!

Miércoles, 08.00 horas. El día después de la operación, Rickard Branemark llega puntual a la entrevista que se celebra en el sofá de espera de la planta de operaciones. «Mi despacho es muy pequeño y lo comparto con otras dos personas», se excusa. Fue su padre, el doctor Per-Ingvar Branemark, quien utilizó por primera vez el titanio tras descubrir que el cuerpo humano, lejos de rechazarlo, lo asimilaba como propio. Este material le permitió, en 1965, practicar los primeros implantes dentales.

Quince años después, una finlandesa le escribió una carta rogándole que aplicara la técnica a sus piernas amputadas. Tras cinco años de meditaciones y con la ayuda del hijo, estudiante entonces, realizó la primera oseointegración. Rickard Branemark cogió enseguida el testigo del padre, ya jubilado. Y aunque ahora trata extender la técnica a otros hospitales de todo el mundo, es aún el único referente mundial.

«La intervención ha sido más larga de lo previsto», comienza diciendo el experto. «Hemos tenido que reconstruir la musculatura de la pierna», explica. Irene, que tras la bomba tuvo que aprender a andar con la cadera, tendrá que poner en marcha de nuevo su músculo, atrofiado tras años de desuso y confeccionado, en parte, con injertos.

-Ahora es muy importante - dice el médico dirigiéndose a la madre- que Irene sea constante con los ejercicios para que el músculo se fortalezca.

-Por eso no hay que preocuparse -contesta María Jesús-. Ella es muy responsable.

La intervención, gastos de viaje y estancia aparte, ha costado 78.000 euros. Una suma que Irene Villa ha reunido gracias a la ayuda de la Fundación Víctimas del Terrorismo.

PEKIN.

Hasta dentro de seis meses, continúa Branemark, no podrá volver a apoyar su pierna izquierda. A Irene no le atormenta la idea de tener que estar tanto tiempo sin caminar. Ya buscará algo en que entretenerse. En su anterior convalecencia, descubrió que no necesitaba las extremidades para practicar esgrima en silla de ruedas. Por un solo punto no ganó, en marzo, en Oviedo, una prueba puntuable para el Campeonato de España Paralímpico. No parará hasta lograr clasificarse para los Juegos Paralímpicos de 2008, en Pekín. Practica además ciclismo, piragüismo y buceo, su gran pasión. «En el mar es en el único sitio donde me siento libre. No hay escaleras, no hay barreras... Es como si tuviera piernas», dice.

12.20 del martes. La intervención se hace eterna. La enfermera tuerce el gesto cuando divisa la vela que María Jesús ha encendido en el cuarto por encargo de Irene. Está prohibido en todo el hospital. «Por los tanques de oxígeno», dice, «podría haber una explosión». No importa. Hay cirios encendidos por Irene en los más insospechados rincones del planeta. Carlos, su protésico, ha puesto uno en el camino del Rocío. Otro, de una amiga zaragozana, se derrite ante la Virgen del Pilar. Y hay más en Colombia, India, Inglaterra, Argentina...

Irene tiene amigos en todo el mundo. Tan sólo cuatro días antes de la cirugía, aterrizaba en Madrid procedente de Argentina donde había visitado a una colega nueva. Otra chica amputada a la que ayudó a encontrar la luz en el túnel. Cada vez que Irene sabe de una amputación corre al encuentro de la víctima. Se presentó en el Gómez Ulla, en octubre pasado, cuando un desequilibrado empujó a Miriam al paso del Metro. En el móvil la ha registrado como «Miriam clon», por la similitud de sus circunstancias. Quizás es de ella uno de los mensajes que han llegado tras la operación y que Irene relee en alto para cargarse de energía positiva: «Espero que todo haya salido bien. ¡Ahora sí que no va a haber quien te pare!».

Jueves. 11.30. A Irene le ha bajado la tensión arterial. Está mareada y esconde las molestias bajo un oscuro antifaz. Se despide con dificultad: «Adiós y gracias».

EL MERAPI RUGE

envíado por arevacos | 2 Junio 2006 | sin comentarios

EL MERAPI RUGE

La lava cae por las laderas del monte Merapi en esta imagen tomada desde el pueblo de Sinolewah, cerca de la antigua ciudad de Yogyakarta, en Indonesia. Los alrededores del inquieto monte Merapi continuan siendo una zona para no ir después del terremoto que azotó la isla la semana pasada, pero el volcán está ahora más tranquilo y, de momento, no se espera una gran erupción.

El Burdel más grande del mundo

envíado por arevacos | 12 Mayo 2006 | 77 comentarios

El mayor burdel del mundo

Colonia es una tranquila ciudad a orillas del Rhin... Sus calles albergan una mezcla de culturas que irradia vitalidad y sus edificios aportan arte ancestral. La catedral es la joya de la ciudad pero hay otro edificio que ha cobrado protagonismo y que ha escrito ya una página en la historia reciente de la ciudad: el Pascha... 9.000 metros cuadrados, 12 plantas y 150 habitaciones en las que el sexo es el único protagonista: se trata del mayor burdel del mundo. A él acuden todos los días más de mil hombres necesitados de sexo...

PROSTITUTAS Y EL MUNDIAL

envíado por arevacos | 12 Mayo 2006 | 9 comentarios

PROSTITUTAS Y EL MUNDIALLa prostituta Diana espera clientes en su cuarto en el burdel ‘Pascha’ en Colonia (Alemania). Según su dirección, el ‘Pascha’es el burdel más grande de Europa y durante la Copa del Mundo del 2006 se espera que reciba a miles de clientes.

CANGUROS CORDOBESES

envíado por arevacos | 12 Mayo 2006 | 1 comentario

CANGUROS CORDOBESES

El veterinario del Zoológico de Córdoba, Pablo Teixeiro, declaró que el canguro albino nacido hace tres meses está sano ya que comienza a incorporarse aunque no camine bien. Según los expertos, este raro ejemplar de la familia de los wallaby, una especie de canguros que no llegan a medir más de un metro, solo sucede una vez de cada 10.000 nacimientos en todo el mundo.

Relación de radares en las carreteras de España

envíado por arevacos | 5 Mayo 2006 | 4 comentarios

En el siguiente enlace está disponible la lista de los radares fijos instalados en las carreteras de España y los radares moviles (instalados en vehiculos de la Guardia Civil).

Relación de radares

Diez furgonetas llevan al Congreso los 4 millones de firmas del PP

envíado por arevacos | 25 Abril 2006 | sin comentarios

DEPURARON OTRAS 273.000 FIRMAS IRREGULARES

El presidente del PP, Mariano Rajoy, ha presentado en el Congreso de los Diputados más de cuatro millones de firmas –recogidas en 450.000 pliegos de papel que ocupan cuatro cajas distintas– pidiendo al Gobierno que someta el nuevo Estatuto catalán a un referéndum en todo el país. La vicepresidenta De la Vega ha menospreciado esta iniciativa popular que engloba a cuatro millones de españoles y ha dicho que el PP "sólo ha sido capaz de recabar unos cuantos votos".

El PP llevó al Congreso los cuatro millones de firmas a favor de que haya un referéndum en toda España sobre el Estatuto de Cataluña transportadas en diez furgonetas y 876 cajas. Las furgonetas aparcaron junto a la puerta principal del Congreso, donde dos máquinas elevadoras sacaron los embalajes que contenían las cajas y los apilaron delante de uno de los leones de la escalinata.

El líder del PP, Mariano Rajoy, acompañado del secretario general, Ángel Acebes; del portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana; del presidente del partido en Cataluña, Josep Piqué, y de diversos diputados estuvieron presentes en el acto. Las más de 4.020.000 firmas que el PP comenzó a recabar desde el pasado 31 de enero acompañan a la proposición no de ley que el PP va a registrar hoy para pedir al Gobierno un referéndum en el que todos los españoles se pronuncien sobre el Estatuto de Cataluña.

Las rúbricas se han obtenido en papel y a través de Internet y se han tenido que depurar más de 273.000 por defectos de forma, duplicación o falsedad de datos. Rajoy, en una comparecencia ante la prensa, ha sido el encargado de dar cuenta del registro de la proposición no de ley para demandar una consulta sobre el proyecto estatutario en toda España. Además, el presidente del PP será quien defienda la propuesta en la Cámara Baja.

La proposición se entregará a la presidencia del Congreso acompañada de más de cuatro millones de españoles que demandan un referéndum bajo el siguiente interrogante: "¿Considera conveniente que España siga siendo una única Nación en la que todos sus ciudadanos sean iguales en derechos, obligaciones, así como en el acceso a las prestaciones públicas?".

Sobre esta iniciativa se pronunció este martes la vicepresidenta del Gobierno. María Teresa Fernández de la Vega ha dicho que los populares, con sus firmas para el referéndum "inconstitucional" contra el Estatuto catalán, "se han dejado al 60 por ciento de los votantes fuera, porque sólo han sido capaces de recabar unos cuantos votos, muchos menos de los que tenían".

Valverde pone el broche de oro a una gran semana al adjudicarse la Lieja-Bastoña-Lieja, la decana de las clásicas

envíado por arevacos | 24 Abril 2006 | sin comentarios

El español Alejandro Valverde, del equipo Illes Balears, ha completado otra formidable actuación, con una lección táctica y de fuerza, para hacer historia en la decana de las clásicas, la Lieja-Bastoña-Lieja, y convertirse en el primer español que sale victorioso de esta prueba creada en 1892. Es la segunda victoria en una clásica en la semana, después de que este miércoles se impusiera en la Flecha Valona.

El corredor español redondeó el trabajo de todo su equipo, encabezado por Joaquín Rodríguez, y supo mantener las fuerzas necesarias y la tranquilidad precisa para aguantar los ataques en las últimas cotas y hacer valer su mayor punta de velocidad. Valverde estuvo siempre en el lugar adecuado, exacto, para mantener la cabeza fría cuando enemigos de postín parecían tensar la carrera, como en los intentos del holandés Michael Boogerd (estuvo escapado con Rodríguez desde que quedaban treinta kilómetros), el propio Bettini, el alemán Patrik Sinkewitz, el italiano Ivan Basso, el también español Miguel Ángel Martín Perdiguero o el luxemburgués Frank Schleck, quien ya había ganado en la Amstel Gold Race.

Como se esperaba fue un final frenético entre los grandes favoritos al triunfo final. Con el paso de los kilómetros (la prueba constó de 262) y las cotas se fue haciendo la criba y en la penúltima subida, la de San Nicolás, el grupo ya quedó bastante reducido porque no pudieron aguantar el ritmo, entre otros, el kazako Alexandre Vinokourov, del Liberty Seguros, vencedor el pasado año. Al final de dicha subida, con un porcentaje medio del once por ciento, la prueba estaba muy viva porque la distancia entre Boogerd, Rodríguez y Martín Perdiguero, que acababa de alcanzar al dúo cabeza, era muy pequeña y por tanto todos los aspirantes no tardaron en llegar a la cabeza.

Quedaban 5,1 kilómetros y todo se iba a decidir en la última subida a Ans, en la que lo intentaron, como hombres más significativos, Basso, Sinkewitz y Schleck, pero Valverde, enorme, aguantó sin ponerse nervioso para dar el k.o. a sus rivales en los últimos metros sin que ninguno de los oponentes pudiera arrebatarle la gloria y un doblete para el recuerdo. Martín Perdiguero no encontró el premio del podio después de una prueba en la que se mostró muy activo, igual que otro número importante de españoles como Angel Vicioso, Samuel Sánchez, Francisco Mancebo o Igor Astarloa. El madrileño anduvo siempre en la zona de privilegio y aguantó hasta el final, pero las duras rampas de Ans le impidieron estar junto a Valverde para pelear en el esprint y se tuvo que conformar con la sexta plaza

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envíado por arevacos | 21 Abril 2006 | 2 comentarios

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En Lerma se vive un milagro

envíado por arevacos | 19 Abril 2006 | 9 comentarios

Llegan de toda España, con sus títulos bajo el brazo: farmacéuticas, físicas, actrices, publicistas, abogadas, estudiantes, empresarias o empleadas. De todas las clases sociales. De Neguri, pero también de Leganés. Algunas, amigas del presidente de Endesa o del director general de la Policía, Juan Cotino. Otras, de barrios humildes de Madrid, Sevilla, Badajoz o Bilbao. Chicas como Alejandra, brillante ejecutiva de Arthur Andersen.

«Estás loca, allí no pegas», coreaban sus compañeros cuando les dijo que se metía a monja de clausura. «Comprendí que luchar por el dinero y por el prestigio social no era suficiente para dar sentido a una vida», dice ella.

Al cardenal Rouco Varela se le llena la boca cuando hablan de sus monjas: «¿Pueden imaginarse que haya un monasterio de clarisas de 72 religiosas cuya edad media no supera los 30 años? Todas ellas proceden de las profesiones más exitosas en las que se mueve la mujer en España. No caben, están durmiendo en literas, ocho están en espera de poder entrar en el monasterio. No les digo qué monasterio para que no las perturben en su paz». El nombre que el cardenal no da, el lugar donde se obrado el milagro de la fecundidad vocacional, no es otro que el de La Ascensión de las clarisas de Lerma (Burgos).

LA APUESTA DE ROUCO

Mientras casi todos los conventos y monasterios (incluidos los otros dos de Lerma) languidecen o se rejuvenecen con novias de Dios importadas de África o la India, las clarisas de Lerma no dan abasto y tienen que apretujarse para acoger a todas las muchachas que llaman a sus puertas en la flor de la vida. Un 10% de las novicias de toda España se concentran allí.

El cardenal Rouco está entusiasmado con ellas. Las visita a menudo y sigue de cerca su evolución a través de su obispo auxiliar, Eugenio Romero Poso. Se rumorea que ya no caben y que están pensando en trasladarse a Madrid. Dicen que el arquitecto Santiago Calatrava va a construirles gratis un convento en Colmenar Viejo para que prendan el fuego de Cristo a este Madrid descreído. Lerma, cortesana y conventual, las echará de menos. La clave que avanza el cardenal Rouco para explicar este fenómeno vocacional es teológica: «Apostar por ir a lo esencial de le experiencia cristiana da resultado».Un religioso que conoce bien a las clarisas afina más: «El milagro de Lerma es y fue posible por una monja, una mujer con un don especial, con un carisma extraordinario para conectar con la juventud actual, y tocada por el dedo de Dios».

A sor Verónica, algunos la llaman «la nueva Clara», en referencia a la fundadora de la congregación, Clara de Asís, enamorada de Dios y de san Francisco, que creó la orden guiada por un lema: «Mi Dios y mi todo». Verónica Berzosa nació el 27 de agosto de 1965 en Aranda de Duero (Burgos). Su padre era comerciante y profesor de música. El día de su nacimiento tiró cohetes porque por fin llegaba una niña después de cuatro varones. Un bebé precioso, de ojos verdes, que creció feliz en una familia unida como una piña. Una niña que desde pequeña recibe indicaciones de Dios.

La primera, según cuenta ella misma en el libro Clara ayer y hoy (editorial BAC), se la da un confesor el día de su primera comunión: «Si quieres ser feliz un día, estrena un par de zapatos; una semana, mata un cerdo; toda la vida, monja de clausura».Verónica crece, se convierte en un chica guapa que se lleva a los chicos de calle, estudia, forma parte de una pandilla que va a discotecas y fuma porros y se echa un novio que estaba tan enamorado de ella que hasta le compró un caballo. Pero todo eso no la llenaba. «Algo en mi interior me urgía a buscar sin descanso.Viendo cómo la gente destruía su vida, yo deseaba buscar algo que no se acabara, que fuera eterno». Y lo encontró en un convento de clarisas moribundo. Cuando ella llegó, hacía 23 años que en el monasterio de Lerma no ingresaba una novicia. Algunos apostaron que no duraría nada.

No sólo duró sino que hizo revivir al convento. A sus 24 años, optó por Dios, «porque no merece la pena gastar las fuerzas en lo que tiene fin». Las vocaciones comenzaron a fluir atraídas por el imán de sor Verónica, la monja de ojos verdes y pecas convertida en maestra de novicias. Las futuras monjas de clausura se enteran de la existencia de este convento por el boca a boca, a través de sus amigas o en las pascuas juveniles. Se organizan en Semana Santa y durante ellas las chicas, procedentes de monasterios, parroquias y congregaciones de toda España, tienen la posibilidad de conocer a las clarisas de Lerma. Así llegaron sor María Olatz, una bilbaína que lo tenía todo y todo lo dejó: «Cristo me robó el corazón. Él lo llena todo. Siento que vale la pena dárselo todo y que todo es poco». Y sor Isabel, sor Patricia, sor Ana Belén... hasta la última postulanta, que entró el pasado sábado.

El monasterio de Lerma, como el resto de los conventos de la Orden, no puede tener rentas fijas. Tiene que vivir de la Providencia (son muchos los novios que antes de casarse llevan a las clarisas 13 huevos para que haga buen tiempo el día de su boda) y de su trabajo en la huerta o como reposteras: pastelitos, trufas y tartas, mostachones, pastas de té o bocaditos de cielo [se pueden encargar en el 947 17 01 22].

En el convento manda Dios y, después, sor Blanca, la madre abadesa, elegida cada cuatro años por las monjas profesas. La campana es, para ellas, la voz de Dios. Y se levantan de un brinco cuando suena a las dos y media de la madrugada para rezar maitines.Vuelven a la cama y se levantan de nuevo a las seis y media.El día está repleto de oración (seis horas), trabajo (cinco horas), estudio y algo de recreo. Una vida al ritmo de las horas del salterio y muy austera: sandalias y hábito negro con cíngulo blanco. Pequeñas celdas con cama, armario y un banquito. Las postulantes, por ser tantas, duermen en literas. Comen y trabajan en silencio, con la mente siempre puesta en su amado: «Todo por Cristo y para Cristo».

SALIDA PARA VOTAR

No salen del convento para nada. Los recados se los hace Zoilo García, el «demandadero» y sólo abandonan la casa en caso de enfermedad o para ir a votar. Es el momento en que la gente del pueblo las examina de arriba abajo. «Sólo las vemos cuando vienen a votar y son realmente muy guapas. Es una pena», dice el alcalde, Dan Ortiz. El edil socialista se queja de que la Junta les conceda subvenciones sin parar («la última de 150.000 euros») a las monjas y no al pueblo.

Algunos en Lerma dicen que «son ricas», que vienen a verlas muchos Mercedes y BMW. Pero también Fiestas y Twingos. Pocos pueblos pueden presumir de tener tantos «pararrayos de Dios», como llaman los curas a las monjas de clausura. Tres conventos: las carmelitas de la madre Maravillas (de estricta observancia, 15 monjas muy mayores y ninguna novicia); las dominicas, (13 monjas y dos novicias) y las clarisas. «Aquí las queremos a todas, independientemente de su número. ¿El secreto de las clarisas? Si lo supiera... Lo que sí sé es que Dios está de por medio», asegura el párroco de Lerma, Jesús Castilla.

Archivo de De Interes