El Gobierno respira aliviado tras conocer que Otegi podrá eludir la cárcel con una fianza
envÃado por arevacos | 30 Marzo 2006 | sin comentarios
Arnaldo Otegi, lÃder de Batasuna, levantó desafiante el puño para, instantes después, dejar arrumbada su arrogancia y cruzar la puerta de la Audiencia Nacional. El dirigente de la izquierda abertzale tenÃa claro desde hace dÃas cuál iba a ser su actitud cuando se sentara este miércoles frente al juez Fernando Grande-Marlaska, titular del Juzgado número 5 de este tribunal. Esta vez no iba a contestar desafiante. TenÃa preparado un discurso blando, en el que sobre todo iba a incidir en la “oportunidad realâ€? que se habÃa abierto tras la tregua de ETA.
El cambio de táctica le salió bien. Finalmente el Grande-Marlaska le envió a prisión, pero no con carácter incondicional como temÃa el lÃder batasuno, sino que le puso sobre la mesa la posibilidad de que abandone ésta si paga 250.000 euros de fianza, que se suman a los 400.000 que tenÃa fijados desde mayo de 2005.
Gran parte del mérito del cambio de actitud de Otegi se debe, según ha podido constatar El Confidencial, a los dirigentes del PSE, que en los últimos dÃas han aconsejado reiteradamente al dirigente abertzale que no se mostrara desafiante ante el juez y que insistiera en el mensaje de que un nuevo momento polÃtico se habÃa abierto tras el anuncio de ETA. Un mensaje, este último, que el propio Patxi López hacÃa público ayer en una entrevista radiofónica.
Estos mismo dirigentes, según ha podido confirmar este diario en fuentes polÃticas vascas, habÃan recriminado en su momento a Otegi que fuera él, por su delicada situación judicial, uno de los que anunciara públicamente la huelga convocada por Batasuna el pasado 9 de marzo tras la muerte de dos presos de ETA -y que se saldó con un rotundo fracaso de seguimiento y 108 actos violentos-. El lÃder abertzale no hizo caso entonces, pero ahora, tras ver de cerca su ingreso en la cárcel, ha decidido seguir el consejo de los socialistas vascos.
La noticia no sólo ha satisfecho en las filas del PSE -donde querÃan que Otegi siguiera siendo el interlocutor de Batasuna-, sino también en el Gobierno de José Luis RodrÃguez Zapatero. Ayer por la tarde, cuando aún no se conocÃa la decisión final del juez Grande Marlaska, fuentes gubernamentales reconocÃan a este diario su “deseo inconfensable públicamenteâ€? de que el dirigente abertzale no ingresara en prisión. Como ya adelantó en su edición de ayer El Confidencial, Moncloa temÃa sentarse frente a otros miembros de Batasuna de discurso más duro, como el portavoz de la coalición, Joseba Permach.
En la decisión final del juez Grande-Marlaska también ha tenido mucho que ver el cambio de petición realizado por la FiscalÃa. Si hace dÃas, como se encargó de anunciar públicamente el propio Cándido Conde-Pumpido, su intención era pedir prisión incondicional, finalmente el ministerio público modificó su petición y pidió al juez que decretase la cárcel eludible con una fianza de 100.000 euros. Un cambio de actitud que, sin embargo, no ha borrado el monumental enfado que el Gobierno tiene con el fiscal General del Estado. Fuentes gubernamentales reconocÃan ayer mismo a este diario que “no nos queda más remedio que dar la cara por él, pero en este caso no ha hecho más que meter la pata una y otra vezâ€?.
El Gobierno y los socialistas vascos esperan ahora que, tras la decisión de ayer del juez de la Audiencia Nacional, Otegi vuelva a liderar a Batasuna en el proceso de paz, junto al dirigente navarro Pernando Barrena y el dirigente sindical Rafael DÃez Usabiaga. Como apuntaba un destacado polÃtico vasco a este diario, “sabemos que habrá más escollos en el camino, pero el primero lo hemos salvadoâ€?.
El auto de Grande-Marlaska
En el auto conocido ayer, el magistrado impone al dirigente abertzale la obligación de comparecer diariamente, entre las 8.00 horas de la mañana y las 20.00 horas de la tarde, en la comisarÃa de la Ertzaintza más próxima a su domicilio y le prohÃbe abandonar el territorio nacional.
En la resolución, Grande-Marlaska justifica su decisión diciendo que, aunque considera que Otegi ha incurrido en reiteración delictiva desde que en mayo de 2005 quedara en libertad bajo fianza, "ésta no ha sido plural en el transcurso del último año (...) pudiéndose paliar los riesgos con las medidas que actualmente se acuerdan".
El juez, no obstante, considera que concurren en Otegi "sólidos indicios racionales de criminalidad respecto de su participación en un delito de integración en organización terrorista", y le imputa además, en calidad de "autor mediato o inductor", los delitos de desórdenes públicos, coacciones y estragos terroristas cometidos durante la jornada de huelga del pasado dÃa 9.
Fianza para Olano y Petrikorena
En el auto, Grande-Marlaska dispone asimismo que las otras dos personas que fueron encarceladas hace dos semanas en relación con estos hechos, el ex dirigente de Gestoras pro AmnistÃa Juan MarÃa Olano y el responsable de comunicación de Batasuna Juan José Petrikorena, abandonen la prisión si depositan una fianza de 200.000 euros.
En la comparecencia ante el juez, Otegi se negó a responder a las preguntas que le fueron planteadas, y se limitó a hacer una exposición en la que se definió como "polÃtico" y se refirió a la situación que se plantea después de que la banda terrorista ETA haya declarado un alto el fuego permanente.
Las dos acusaciones populares personadas en la causa, ejercidas por la Asociación de VÃctimas del Terrorismo (AVT) y por la asociación Dignidad y Justicia, sà solicitaron prisión incondicional para el dirigente abertzale.