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JOSEPH SCHUMPETER

envíado por ESTEBAN | 9 Noviembre 2005 | 1 comentario

Austriaco nacionalizado americano. Uno de los más prestigiosos e influyentes economistas del siglo veinte. Es un erudito de la historia del pensamiento económico.

Estudia los ciclos y los sistemas económicos. Aunque sus profesores (Böhn-Bawerk) pertenecieron a la escuela austriaca, a lo largo de su vida evoluciona, se hace keynesiano y al final de su vida, influido por el marxismo, predice la caída del sistema capitalista y el paso al socialismo.

La idea central de su trabajo, a la que llegó Schumpeter cuando no tenía sino veintitantos años y que empapó todo su trabajo posterior, desde La teoría del desarrollo económico (1912) hasta Ciclos de los negocios /1939) y Capitalismo, socialismo y democracia (1942), era la importancia de la élite empresarial para la evolución y el crecimiento, para el ciclo de los negocios y para la supervivencia del capitalismo. El elemento estratégico de la actividad empresarial era la "innovación", es decir la aplicación de las nuevas ideas en cuanto a técnica y organización, para dar lugar a transformaciones de la función de producción. La innovación frenaría el movimiento circular de la economía estacionaria y daría lugar a un desarrollo económico con una nueva posición de equilibrio, a más altos niveles de renta. En una economía dinámica de este tipo aparecería el interés, el cual era interpretado por Schumpeter como una especie de tributo impuesto por los banqueros sobre los empresarios, como retribución del crédito inflacionista. El conjunto de las innovaciones, reforzadas por los imitadores y los especuladores, daría lugar a movimientos cíclicos, latiendo la economía al triple ritmo de los Kitchins de tres años, de los Juglars de nueve años y de los Kondratiefs de cincuenta y cinco años, como fueron bautizados por Schumpeter por los respectivos descubrimientos de estos últimos.

El derrumbamiento del capitalismo, que profetiza en su Capitalismo, socialismo y democracia y que, a diferencia de en el esquema de Marx, tendría lugar no como resultado del fracaso sino del éxito del capitalismo, está también relacionado con el destino de la élite empresarial. Como en el análisis de Max Weber, el factor preponderante es aquí el influjo creciente del racionalismo, que, si bien hizo florecer al capitalismo, fue a costa de destruir el edificio social en el que se insertó. La empresa se fue haciendo a gran escala e impersonal y con la empresa a gran escala, la innovación, hasta ahora prerrogativa de los capitanes de la industria se despersonalizó y se transformó en un rutina administrativa manejada más por asalariados, que por hombres que reciben beneficios. Una burguesía compuesta de asalariados y de accionistas ausente, separados de la dirección, pierde su adhesión a la propiedad privada y a la liberad de contrato: "la propiedad desmaterializada , desfuncionalizada y ausente, no inculca ni produce lealtad como lo hacía la forma vital de propiedad". Por otra parte, el influjo político de la burguesía sobre sus antiguos protectores, las viejas clases dirigentes de la aristocracia, la nobleza y la realeza, otorga poder político a la comunidad comercial, grupo este que Schumpeter considera poco idóneo para gobernar, porque le falta ese hechizo místico necesario para gobernar a los hombres. Aquí se vislumbra el origen europeo continental de la experiencia de Schumpeter, tal como ocurre en el Camino hacia la servidumbre (1944) de Hayek, ya que Hayek se imaginaba a un estado fuerte como un estado opresivo y no como uno que estuviera constreñido por una poderosa tradición democrática.

La exaltación que hace Schumpeter del empresario se refleja en sus ideas sobre el monopolio, del cual hace una apología y también en sus opiniones sobre la economía keynesiana, a la que se opuso con firmeza. Consideraba el poder del monopolio como un incentivo adecuado y una recompensa merecida por el empresario innovador, el cual sólo podría disfrutar de este poder por un tiempo limitado, hasta que fuera roto y reemplazado, en una cadena de "destrucción creativa", por otro monopolio de innovadores. Por razones similares y también por su repugnancia a "seguir a la multitud", permaneció hostil a las implicaciones políticas de las ideas de Keynes, que él consideró una amenaza para lo que, apara él, era la fuerza conductora de la economía, o sea, la iniciativa privada, y no la política pública.


1 comentario - Escribe aquí tu comentario

lo dijo alexander trejos el 29 Mayo 2009 | 06:29 AM

me parece que es un anlisis muy bueno sobre toda la trayectoria de schumpeter me gustastaria conocer mucho mas





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