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Jazztelia TV Revista Túlallevas!

UN BORRICO EN LA GUERRA

envíado por ferdfg | 8 Septiembre 2006 | 1 comentario

Autor: Miguel Gila

Esta es una historia vulgar. Su personaje central, el protagonista era, fue, un borrico; pero no como Platero, inmortal, Pepón, era, fue, un borrico mortal.

A Pepón le hubiera gustado nacer caballo y desfilar victorias, llevando sobre su lomo algún General vencedor de batallas y compartir con él aplausos y vítores entusiastas de pueblos enardecidos, mientras detrás una banda de músicos tocaba alguna marcha militar.

Pepón, hijo de mulo y burra, se tuvo que conformar con un cura de pueblo, protestador de calores y tacaño de piensos.

Pepón, en el fondo era católico. De haber sido borrico ateo, hubiera tirado al cura por alguna barranca, pero ya queda dicho que Pepón tenía su poquito de fe. Había oído decir que Jesús entró en Jerusalén a lomos de un borriquillo y esto le hacía sentirse orgulloso. Claro que ni él había estado en Jerusalén, ni el cura era Jesús, pero había una cierta relación entre lo uno y lo otro.

La fe católica de Pepón, tenía un límite, ignoraba por que razón, una vez entró a la iglesia y recibió un par de palos en las costillas. No del cura, que el cura, aunque protestador de calores y tacaño de piensos, no era pegador de borricos. Lo de los palos fue cosa del sacristán que era un hijo de Satanás. Lo de hijo de Satanás lo pensaba Pepón para sus adentras, aunque sabía que el sacristán era hijo de un tal Roque y que el tal Roque era un pedazo de pan, pero Pepón, de alguna manera tenía que justificar los palos en las costillas.

La cosa no se volvió a repetir, porque Pepón decidió no entrar nunca más a la iglesia, aparte de por lo de los palos, porque en la iglesia había poco pienso y mucha cera.

De todas formas, aunque Pepón era católico, en algunas cosas tenía sus dudas, por ejemplo en aquello de: "Dejad que los niños se acerquen a mí". Había oído decir al cura que lo había dicho Jesús. Y en eso, Pepón no estaba de acuerdo, ni con el cura ni con Jesús, porque los niños del pueblo le hacían perrerías o borriquerías, y Pepón frenaba coces, por aquello de ser borrico de cura.

En el pueblo había más borricos. Los otros borricos envidiaban a Pepón. Estaban convencidos de que eso de ser borrico de cura era tener una recomendación para San Francisco de Asís y no sabían que San Francisco de Asís, por saber que Pepón era un borrico de cura se había despreocupado por completo, y Pepón tenía que participar del voto de castidad, del ayuno y de la pobreza, Pepón de noche, Pepón de día, Pepón con nieve, Pepón con sol de agosto, ni un sombrero de paja con agujeros para las orejas. Y si en algún ir y venir, se tropezaban con la señora Juana subida a lomos de su burra Sara, "Buenos días, padre" y "Vaya con Dios, señora Juana". Y Pepón frenando el rebuzno por aquello del voto de castidad. Y a diario.

- ¡Ale, Pepón, vámonos!

Y el camino largo con orillas comidas de sol o escarcha. El cura encima y Pepón debajo. Y...

- ¿Un poco de vino, padre?

- Bueno.

Y glu, glu, glu. Y el borrico seco. Y de nuevo.

- ¡Ale, Pepón, vámonos!

Hasta Palomo, el burro del tío Senén era más feliz. Burro de Noria, Palomo con música de cangilones y cantos de agua cristalina, viajaba en círculos, leguas de sueños. Al atardecer dormía en cuadra caliente con pienso abundante. Tenía orden de horarios como cualquier empleado público y nadie sobre sus costillas. Después al amanecer, volvía a viajar en solitario nuevas leguas de sueños.

¿Que tenía los ojos vendados? ¡Mejor! Que más bellos paisajes se sueñan que horizontes se ven. La fantasía tiene dilación de infinitos.

Hasta Palomo el burro del tío Senén era más feliz.

Cuando los hombres rompieron la paz y gritaron la guerra, Pepón olfateó odios y presintió venganzas.

Sintió pena del sacristán, le perdonó sus palos y en su gemir y suplicar pensó que tal vez el sacristán no era un hijo de Satanás. Se lo llevaron a la fuerza, le sacaron de la sacristía arrastrándole.

Al cura también lo fusilaron.

Al monaguillo no le hicieron nada, porque el monaguillo tenía más vocación de propinas que de rezos.

Pepón no sabía de política, pero sabia llorar, a su modo, claro está. Ni los milicianos se dieron cuenta de su llanto.

A Pepón se lo llevaron lejos, donde olía a pólvora y a sangre, donde se gritaban órdenes y se alimentaban odios. A Pepón ya nadie le llamaba Pepón. Todos le llamaban burro o borrico, da igual. El pienso era abundante en ocasiones y escaso a veces.

El lomo de Pepón se cargó de armas y cadáveres, transportaba muerte y muertos. Fue testigo de destrucciones y humillaciones, víctima de malos tratos, escuchador de blasfemias y oidor de cantos guerreros. Presenció victorias y derrotas, se codeó con caballos que participaron en batallas crueles o los vio morir mordidos por la metralla.

El burro del tío Senén, el pueblo pequeño, la iglesia, el camino largo con orillas comidas de sol o escarcha, todo era en Pepón, un sueño de trazos sencillos, como un dibujo hecho por algún niño en el blanco cuaderno de una paz tardía.

El cura, tacaño de piensos y protestador de calores, ya sin calores que protestar, ni piensos que tacañear, estaba en el viento, en la lluvia, en el silencio, en la noche, en el arroyo, Pepón le olfateaba.

- ¡Ale, Pepón, vámonos!

  • Y el camino largo, con orillas comidas de sol o escarcha, el cura encima y pepón debajo. Y...
  • - ¿Un poco de vino, padre?
  • - Bueno.
  • Y glu, glu, glu. Y el borrico seco. Y de nuevo.
  • - ¡Ale, Pepón, vámonos!
  • Ahora ya no es la voz del cura con su ¡Ale, vámonos! ahora es el grito grosero de un soldado, acompañado de un palo en las costillas, sin pausa entre grito y palo.

    ¡Arre, burro!

    El camino es difícil, áspero. Pepón delante, el soldado detrás. Pepón siente en sus costillas el peso de la carga. Lleva muerte en su lomo, el hambre en su mente.

    Ahora el camino se hace más fácil, se ensancha. Lejos, suenan disparos de fusil y tronar de morteros y artillería. Pepón ha perdido la costumbre de oír el repique de campanas, ya no hay misas ni Angelus, solo muertos, pero sin campanas ni rezos. A los hombres en la guerra los entierran con rabia.

    - ¡Arre, burro! ¡La madre que te parió!- ¡Sooo, burro!

    La carga se ha ladeado. El hombre entre blasfemia y blasfemia la endereza. El hombre detiene su quehacer y mira hacia arriba, hacia el mismo cielo donde Pepón imagina al cura y tal vez al sacristán.

    Primero es un punto lejano, sin forma, luego se va agrandando y su ruido resuena entre los riscos.

    El hombre, el soldado, corre dejando a Pepón solo en el camino, el caza hace un vuelo rasante y se deja sentir el ta ta ta de una ametralladora y el hombre, el soldado, deja de correr, abre los brazos, cae pesadamente y queda inmóvil.

    Pepón avanza unos pasos y llega hasta el herido, que le mira suplicante, con los ojos muy abiertos.

    Lejos siguen los disparos de fusil y el tronar de morteros y artillería. Las hurracas han huido y los lagartos están ocultos. No hay cantos de grillos ni de chicharras. El sol sigue, sin miedo, calentando guijarros y brillando arroyos.

    El soldado está empezando a morir, Pepón recuerda al cura, su fusilamiento, recuerda el gemir del sacristán al ser arrastrado, y mira al herido que está camino del morir. Pepón ahora siente ser un asno que no sabe reír, luego, cuando recuerda a Jesús entrando en Nazaret, se alegra de no saber reír.

    Pepón siente algo en su carne. Su pelo blanco, gris, se está volviendo rojo, hay un pequeño manantial de sangre en su cuello. Pepón mira al soldado, el soldado mira a Pepón. Los dos, hombre y burro se miran, el herido, no el burro, el hombre, pide ayuda con la mirada, Pepón no puede hacer nada, ni quiere. Comienza a caminar, muy lentamente. El soldado se muere un poco más, aún no del todo.

    Está anocheciendo. Pepón quiere encontrar el camino con orillas comidas de sol o escarcha y andar por él, y llegar al pueblo y morir junto a la iglesia.

    Pepón quedó a morirse solo, sin repique de campanas ni rezos.

    El hombre, el soldado, tampoco tuvo rezos, lo enterraron como se entierra a los hombres en las guerras, con rabia.

    La sepultura de Pepón, sin dimensiones, en un terreno baldío, es de guijarros desiguales y tierra mezclada con agujas de pinos, flores de tomillo y jara, y sin ninguna inscripción sobre su tumba, pero las hurracas que descansan vuelos en los chaparros, lo dicen con el batir de sus alas.

    Aquí yace Pepón, un borrico que hubiera querido nacer caballo y desfilar victorias y fue feliz con un cura protestador de calores y tacaño de piensos.

  • Pinacoteca, cuadros comentados

    envíado por ferdfg | 26 Agosto 2006 | sin comentarios

    Galería de pinturas, cientos de cuadros comentados: El Greco, Velazquez, Sorolla, Goya... Rembrandt, Van Gogh, Monet, Picasso, Dalí...

    En www.cossio.net podemos acceder a la pinacoteca, elegir cuadro, y nos presenta las pinturas selecionadas, podemos clicar en la imagen para ver el cuadro en tamaño 100%, ampliar a 150%, 200%, 300%, ajustar al ancho o a la altura de la pantalla, disminuir a 75%, 50%, 25%.

    Nos documenta sobre el Artista y su vida, el estilo, y comentarios de cada obra pictorica. Una pinacoteca para aprender el Arte de la Pintura, Románica, Gótica... Surrealista...

    www.cossio.net es la web del Instituto de Enseñanza Secundaria Cossio, en la comarca de Haro, La Rioja. Una web muy completa: Libros y Cine, Proyectos..., además de todas las actividades propias del Centro de Enseñanza.

    Les_Vessenots de Auvers (1890) y La noche estrellada (1889), Vincent Van Gogh

    La voz de los poetas ( poemas con voz ) enlaces

    envíado por ferdfg | 6 Agosto 2006 | 2 comentarios

    Escucha los poemas de los grandes autores en la voz del propio autor o por alguno de sus intérpretes: poemas con voz

    Antología de poesía Hispanoamericana: palabravirtual.com

    Biblioteca virtual Miguel de Cervantes: www.cervantesvirtual.com

    - Fonoteca: www.cervantesvirtual.com/fonoteca

    - Videoteca: www.cervantesvirtual.com/videoteca

    Biblioteca Joan Lluís Vives: www.lluisvives.com

    El Poder de la Palabra: www.epdlp.com/

    Directorio Mundial de la Poesía: www.unesco.org/poetry

    Chistes

    envíado por ferdfg | 8 Noviembre 2005 | sin comentarios

  • Una pareja de jovenes que se habian casado hacia 6 meses, y en la boda una pareja de amigos les habian regalado un par de lamparitas de estas que se ponen en las mesillas de la habitacion,
  • y a la mujer es que no la gustaban esas lamparitas y las habia guardado en un armario,
  • y un dia estando en casa suena el timbre del portero automatico...siii quien es?
  • y eran la pareja de amigos que se presentan de visita,
  • pulsa el boton del portero y entonces se acuerda de las lamparitas !!
  • corriendo saca las lamparitas del armario... quita las que tenia puestas y las cambia... ring suena la puerta, abre su marido... y lo ya sabido: besos...
  • que tal?... cuanto me alegro... no habiais visto nuestra casa?, venir que os la enseñamos...
  • ven la cocina... el salon.. la habitacion... ah mira! las lamparitas que os regalamos, os gustaron?
  • siii mucho, van muy bien con las cortinas, vereis... cariño da la luz,
  • y el marido dio al interruptor y se encendió la luz... ¡¡debajo de la cama!!,
  • con las prisas olvidó desenchufar los cables, que chasco!!
  • Un empresario está contento del trabajo de su mejor empleado (un pelotilla),
  • pero le intriga que cada mañana se va del trabajo a las 11 horas y vuelve a las 12,
  • pide un informe a un investigador privado,
  • detective: el empleado martinez a las 11 AM sale de la empresa, coge su coche, va a su casa, hace el amor con su mujer, se come su jamon, se toma su wisky, coge su coche y regresa a la empresa,
  • empresario: ah bien, está bien,
  • detective: señor le puedo tutear?
  • empresario: si es necesario? si
  • detective: martinez a las 11 sale de la empresa, coge tu coche, va a tu casa, hace el amor con tu mujer, se come tu jamon, se toma tu wisky, coge tu coche y regresa a la empresa.
  • Un frutero ambulante por la calle voceando: melocotones, peras y higos...,
  • sale una mujer a la ventana y el frutero al verla: salerosa comprame unos melocotones, peras y higos,
  • la mujer responde: suba al 4ºC,
  • el frutero con su cesta cargada sube al 1º piso... 2º... 3º, llama al 3ºC... aqui no es, es en el 4ºC, sube al 4º... llama a la puerta... le abren...
  • buenas! ¿cuantos quiere?,
  • la mujer responde: no mire, es que soy maestra y estoy en clase con mis alumnos, usted va diciendo incorrectamente peras y higos, se dice peras e higos,
  • frutero: ah muy bien, gracias, cabrona e hija de puta.
  • a poquito...

  • Tags: chistes

    Canciones para recordar

    envíado por ferdfg | 6 Noviembre 2005 | 1 comentario

    Fonseca ( La Tuna )

  • Adiós, tierra donde estudié,
  • donde con ilusión mi carrera empecé.
  • Adiós, mi Universidad
  • cuyo reloj no volveré a escuchar.
  • Las calles están mojadas
  • y parece que llovió,
  • son lágrimas de una niña,
  • de una mujer que lloró.
  • Triste y sola, sola se queda Fonseca,
  • triste y llorosa queda la Universidad.
  • Y los libros, y los libros empeñados
  • en el Monte, en el Monte de Piedad.
  • No te acuerdas cuando te decía
  • a la pálida luz de la luna,
  • yo no puedo querer más que a una
  • y esa una mi niña eres tú.
  • Triste y sola...

  • Te recuerdo Amanda ( música y letra: Victor Jara, 1970 ) - Aqui Escuchar Cancion

  • Te recuerdo Amanda
  • la calle mojada
  • corriendo a la fábrica
  • donde trabajaba Manuel.
  • La sonrisa ancha,
  • la lluvia en el pelo,
  • no importaba nada
  • ibas a encontrarte con él,
  • con él, con él, con él.
  • Son cinco minutos.
  • La vida es eterna
  • en cinco minutos
  • Suena la sirena
  • De vuelta al trabajo
  • y tu caminando
  • lo iluminas todo
  • los cinco minutos te hacen florecer.
  • Te recuerdo Amanda
  • la calle mojada
  • corriendo a la fábrica
  • donde trabajaba Manuel.
  • La sonrisa ancha,
  • la lluvia en el pelo,
  • no importaba nada
  • ibas a encontrarte con él,
  • con él, con él, con él.
  • Que partió a la sierra
  • que nunca hizo daño
  • Que partió a la sierra
  • y en cinco minutos
  • quedó destrozado.
  • Suena la sirena
  • de vuelta al trabajo.
  • Muchos no volvieron
  • tampoco Manuel.
  • Te recuerdo Amanda
  • la calle mojada
  • corriendo a la fábrica
  • donde trabajaba Manuel..
  • Tags: canciones

    Jazztelia es muy guapa

    envíado por ferdfg | 2 Noviembre 2005 | sin comentarios

    Enhorabuena por el nacimiento de Jazztelia.

    ¡Atención! pregunta:

  • ¿Que vals acompaña a esta canción de la Tuna?:
  • No te acuerdas cuando te decía
  • a la pálida luz de la luna,
  • yo no puedo querer más que a una
  • y esa uUuna mi niña eres túUuu.
  • Los arbolitos que tengo en mi jardín son todos pinos menos dos,
  • todos manzanos menos dos y todos ciruelos menos dos.
  • ¿cuantos arbolitos tengo?
  • Un bebé gasta 5.500 pañales en sus primeros dos años y medio de vida.
  • Junto con las caquitas supone una tonelada de desperdicios.
  • ¿Verdadero o falso?
  • a poquito.
  • Respuestas:
  • - Waltz 2, Jazz Suite No. 2, Dmitri Shostakovich
  • - 3, un pino, un manzano y un ciruelo
  • - Verdadero

  • Tags: jazztelia