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Valdeón descarta el traslado del mercadillo si el número de puestos no disminuye

envíado por ferias-y-mercados | 2 Mayo 2008 | sin comentarios

Reabren una nueva ronda de conversaciones con el sector del gremio contrario a mantener la actividad en el Ruta de la Plata

TANIA SUTIL. Después de que el equipo de Gobierno y los representantes del mercadillo de los martes acordaran la pasada semana el mantenimiento de la actividad en el Ruta de la Plata a cambio de mejorar tanto sus instalaciones como los accesos, un sector del gremio disconforme con la determinación solicita una nueva reunión con Alcaldía para barajar nuevas posibilidades de reubicación tras amenazar con suspender su actividad. Ante esta situación la alcaldesa, Rosa Valdeón, descarta la posibilidad de trasladar el mercadillo a cualquier otra zona de la ciudad «salvo que accedan a reducir el número de licencias», una opción que los comerciantes también han descartado desde el primer momento en el que se iniciaron las negociaciones. En este sentido, la regidora municipal subraya que «el Ayuntamiento no puede ofertarles terrenos que no tiene», apunta mientras hace memoria y contabiliza «hasta diez reuniones en los últimos meses» con representantes del mercadillo para barajar opciones, todas ellas frustradas.

A esa decena de encuentros se sumará uno más que tendrá lugar durante la mañana del próximo lunes para intentar alcanzar un nuevo acuerdo antes de suspender la actividad o convocar una nueva concentración en la Plaza Mayor, tal y como han anunciado algunos de los ambulantes que cada martes acuden al estadio deportivo Ruta de la Plata de la capital. Ante esta situación, la máxima autoridad municipal aprueba una reunión más a la lista para evidenciar que «por nuestra parte, estamos abiertos a escucharles y a estudiar cualquier propuesta que ellos nos planteen, pero lo que hay es lo que ya hemos ofrecido y planteado», sopesa la mandataria.

El ya trillado conflicto con el mercadillo se pondrá también sobre la mesa de la Comisión informativa extraordinaria de Comercio y Consumo que se celebrará esta tarde en el Ayuntamiento de la capital. En ella, el grupo municipal socialista ya ha anunciado que exigirá «soluciones definitivas» para la actividad de los martes. El debate se ampliará también a la renovación de infraestructuras de Mercazamora, asunto que Valdeón y los representantes del inmueble en Los Llanos abordaron el pasado lunes llegando a acuerdo.

«Hay muchos comerciantes satisfechos con las ventas»

A pesar de que un elevado número de vendedores reconoce un «estrepitoso» descenso de ventas desde el traslado del mercadillo al Ruta de la Plata, Rosa Valdeón reconoce este recorte económico «durante las primeras semanas de la reubicación», hace más de dos años. Sin embargo, la alcaldesa valora que a día de hoy «hay muchos vendedores satisfechos con la ubicación, sobre todo, después de comprometernos a acondicionar el estacionamiento del Ruta de la Plata y sus accesos para mejorar la situación». La regidora sopesa que los perjuicios serían mayores «si potenciamos un traslado en el que sea obligada la reducción del número de puestos».

http://laopiniondezamora.es 17-04-2008

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Historia de los Mercadillos y Venta Ambulante en Alicante

envíado por ferias-y-mercados | 29 Abril 2008 | sin comentarios

Mercados Mercadillos y Venta Ambulante



Almacenes de Guanos Guillén (Guías Arco. 1908)



Desde tiempo inmemorial, Alicante ha sido reputada como ciudad vinculada al mundo del comercio.

Las excelencias de su puerto, los codiciados productos de su agricultura, vinos, almendra, barrilla y sosa (y el hecho de que Castilla anduviera ayuna de corredores transitables), contribuyeron a esa fama de urbe mercantil, abierta al mundo.

Colonias de mercaderes genoveses y franceses, asentadas ya en su callejero en el siglo XVI, confirman ese prestigio que no puede hacernos olvidar la existencia de otro comercio interior y urbano. Un comercio que habla de otras actividades y que no pudo sostenerse sin el sudor de los campesinos de la Huerta y el esfuerzo de la menestralía.

Puesto de cerámica y baratijas en el Mercado de la Calle San fernando, en Alicante. (AMA)


Ese comercio de intramuros, heterogéneo, doméstico, sometido antaño a fuertes cargas y reglamentaciones, comenzó a florecer y a liberalizarse a partir de mediados del siglo XIX cuando, elevada la ciudad al rango de capital de provincia, acaparó y centralizó múltiples servicios.

De esas fechas decimonónicas data, también, las imágenes fotográficas de un “mercado central” sito al principio de la Explanada y que extendía sus ramificaciones por la calle de San Fernando. Un mercado que tuvo, igualmente , su sede provisional en el Paseito de Ramiro y que se trasladó, más tarde, al antiguo Paseo de la Reina (hoy, Rambla de Méndez Núñez), para instalarse, por último en el emplazamiento actual de Alfonso el Sabio, incorporando su lonja de verduras de la calle de Calderón de la Barca. Un mercado fundamentalmente alicantino, es decir, integrado por comerciantes de la capital, de San Juan y Mutxamel, de San Vicente y El Campello, de Agost y de Monforte, y que abasteció a la ciudad de productos alimenticios y de los más variados artículos.

Un mercado, en resumen, que no tardó en hacerse pequeño y que corrió, alegre, por las arterias colaterales de las calles de Quintana y Velázquez para subir, por fín, a esa otra explanada pina y trapezoidal del paseo de Campoamor.

El mercado en la Calle San Fernando (Bazar Pascual López. AMA)


El otro comercio, el que afloró al margen del mercado, aquel que se especializa buscando una demanda más concreta en forma de tiendas y almacenes, de boticas y expendidurías, es, como se dice últimamente, otra cosa.

Pero bien se merece una historia.

Sería la historia del comercio de Alicante, cuando la ciudad, al auscultarse, sabía dónde tenía el corazón, dónde el hígado y en qué parte las extremidades que, por lo general, andaban por el Postiguet para amortiguar calores. Tal vez por esta razón, la venta ambulantes (que nunca faltó) tuvo su negocio más preclaro en los helados que bajaban de la sierra, continuando así otra tradición centeneria: la del comercio de la nieve.

“Els geladors” que, desde Xixona, empujados por la crísis económica, marchaban no sólo a otras latitudes españolas, sino también al Norte de África, paseaban, garrafa al hombro o adaptando poco a poco diversos dispositivos móviles, sus mercancías para deleite de chicos y grandes.

Carros ante el Mercado de San Francisco (AMA)


Junto a ellos, más sedentarios que ambulantes, proliferaron siempre los “carritos” apostados junto a los cines o en las encrucijadas más concurridas de la ciudad, con su variada oferta de frutos secos, caramelos y otras golosinas para la gente menuda.

El “barquillero”, la “bambera”, las vendedoras de jazmines en verano, la castañera que anunciaba el otoño o el “pelotillero” con su cilíndrica ruleta de manzanas acarameladas buscando la clientela infantil a las puertas del colegio y del Instituto, fueron, asimismo, figuras representativas de una manera humilde y pintoresca de ganarse la vida mediante el arte del comercio que tan sólo pertenecen ya los dominios del recuerdo.

Un tranvía de mulas pasa ante lios restos del mercado de la Calle San Fernando, en 1915. El mercado acababa de trasladarse al Paseo de la Reina (Sánchez. AMA)


El Mercado de Frutas y Verduras en Alicante (Papelería Marimón. BGM)


Horchatería de José Bernabeu Espí, en 1914. (AMA)


La tienda del "proveor" en San Vicente, con su venta de paellas y utensilios de cocina


Venta de turrones y helados de Xixona en el norte de África. La crisis del siglo XX fue terrible (AMX)


Familia jijonenca vendiendo helados en 1930 (AMX)


Jijonencos vendedores de helados en Argelia, en 1935 (AMX)


Venta de carne de ternera en el Mercado de Abastos de Alicante. 1940 (AMA)


Puesto de carne y embutidos en el Mercado de Alicante (Eugenio Bañón)


Dependientas en Alicante (AMA)


Venta de bombones, horchatas y helados en Alicante. 1950 (AMA)


Mercadillo de la Calle Quintana (Jose Luis Gimenez "Tanito")


Mercadillo de Campoamor. Angel García (AMA)


Vendedor ambulante en 1946. (Sánchez, AMA)


Vendedor "movil" de helados artesanos. 1930 (AMX)


info: Carlos Ferrater

"Memoria Gráfica de Alicante y Comarca"

www.alicantevivo.org

http://alicantevivo.org 14-12-2007

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Los Mercadillos son una oportunidad única de conocer las costumbres españolas, además de comprar a mejor precio e incluso encontrar alguna ganga. No dejes de visitarlos.

envíado por ferias-y-mercados | 29 Diciembre 2006 | 2 comentarios

Los Mercadillos son una oportunidad única de conocer las costumbres españolas, además de comprar a mejor precio e incluso encontrar alguna ganga. No dejes de visitarlos.

Hay muchos Mercadillos a lo largo de la Costa del Sol y cada uno ofrece algo diferente y único. Algunos de ellos están especializados en antigüedades y muebles, otros en ropa, los hay que venden los productos de sus huertas según cada temporada. En fin, un amplio surtido de artículos y precios.

Los mercadillos se suelen dividir en zonas, una dedicada a los productos de alimentación donde encontramos verdura, fruta, dulces. Otra dedicada a la ropa y zapatos, aquí veremos desde vestidos, camisas, abrigos a sandalias, botas y bolsos a la última moda. Y también la parte dedicada a la naturaleza y donde podemos comprar plantas, flores y en ocasiones pequeños animales como pollitos de colores y patos. No suele faltar en todo mercadillo que se precie los puestos a ras del suelo, es decir, vendedores que extienden un trapo y exponen su mercancía que suele ser relojes de imitación, copias de CDs, pañuelos también de imitación y baratijas varias.

Alrededor de los puestos del mercadilo gira todo un mundo de bares y cafeterías donde tomar desde un chocolate con churros para empezar con la voragine de las compras, hasta una cañita con una tapa cuando has acabado y los brazos no pueden llevar más bolsas. También es un buen sitio para esperar al resto de la expedición observando a la gente en su lucha por conseguir el preciado artículo a menos precio del esperado. Todo un espectáculo.

- Mercadillo de Marbella: Todos los Lunes de 9 de la mañana a 2 de la tarde. Ubicado en el Recinto Ferial Marbella (Zona de Las Albarizas). Puedes comprar comida, plantas, ropa y zapatos.

- Mercadillo de Estepona: Todos los Miércoles desde las 9 de la mañana a las 2 de la tarde en el centro de Estepona. Es amplio y bien organizado con una gran variedad de puestos. También se instala uno los Domingos alrededor del Puerto, donde además puedes comer y beber algo en los bares cercanos.

- Mercadillo de Calahonda: Todos los Miércoles y Viernes en la Urbanización Calypso.

- Mercadillo de San Pedro Alcántara: Todos los Jueves por la mañana en el barrio de la Divina Pastora, en la parte alta de la ciudad. Cerca del mismo hay un aparcamiento. Puedes encontrar desde ropa y zapatos a verduras y frutas de la tierra.

- Mercadillo de Las Chapas: Todos los Viernes por la mañana en la Víbora. Ropa y fruta.

- Mercadillo Los Candiles:, el Nuevo Mercado Medieval del casco antiguo de Marbella, permanecerá abierto cada Viernes de 17.00 a 22.00 horas. Más de 70 puestos con una extensa variedad de productos estarán junto a las murallas en la plaza de la iglesia y las calles Trinidad y Salinas.

- Mercadillo de Nueva Andalucía: Todos los Sabados de 9 a 2. Está cerca de la Plaza de Toros de Nueva Andalucía. Este mercadillo está especializado en muebles y antigüedades, aunque también hay ropa, zapatos y bolsos de imitación, bisutería y plantas. Los puestos están diseminados por todas partes, sin reglas fijas. Si decides ir en coche lo mejor es que aparques al final de la carretera y bajes paseando unos 10 minutos. Alrededor del mercadillo hay cafeterías y bares para hacer un descanso.

- Mercadillo de Fuengirola: Todos los Domingos, está situado cerca de la N-340. Los Martes se pone al lado de la Plaza de Toros. Es dificil encontrar aparcamiento cerca. El mercadillo es el más grande de los alrededores y puedes comprar de todo, prendas de cuero de segunda mano, cerámica de Marruecos, equipos de música, y muchas cosas más.

-Mercadillo de Sabinillas: Todos los Domingos a lo largo de la N-340. Hay puestos con fruta y verduras y algunos de ropa y cerámica. Puedes encontrar artículos de Marruecos a muy buenos precios. Los Viernes también hay mercadillo en el centro del pueblo, pero mucho más pequeño.

http://www.marbella.com

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Mercado y Feria de Sineu

envíado por ferias-y-mercados | 29 Diciembre 2006 | sin comentarios

El pueblo de Sineu celebra cada miércoles por la mañana su mercado semanal. Instaurado en 1306 por el rey Jaime II, el mercado de Sineu ha sido históricamente uno de los más importantes que se celebran en la isla. Sineu y los otros pueblos de la comarca del Pla de Mallorca se han dedicado tradicionalmente a la agricultura y a la ganadería y este mercado ha sido a lo largo del tiempo el principal punto de intercambio comercial de los campesinos de Mallorca. Aunque actualmente ha perdido buena parte de su carácter payés y ya son pocos los animales que se pueden ver, el mercado de Sineu continúa siendo el principal punto de encuentro de la gente de la comarca, habiéndose convertido en los últimos años en un importante atractivo turístico del municipio. Las paradas se instalan en la plaza de la iglesia, en la plaza del Fossar y por las calles del entorno. Entre las mercaderías, además de algunos animales, abundan las frutas, verduras, quesos, zapatos, ropa y productos diversos de artesanía. Durante el mercado, como manda la tradición, los bares del pueblo se llenan de gente que desayunan degustando algún plato de cocina popular como el frito.

Sineu también celebra cada primer domingo de mayo Sa Fira, tradicional muestra agrícola, ganadera y artesanal que atrae un gran número de visitantes del Pla de Mallorca y de toda la isla. Establecida en 1318 por privilegio del rey Sancho, es la feria más antigua de Mallorca. Además de las paradas habituales del mercado semanal del miércoles, en la feria se exponen animales de razas autóctonas, maquinaria agrícola y vehículos. También se instalan atracciones propias de feria y se realizan actividades diversas como un concurso de perros de pastor mallorquín y una subasta de cerdo negro.

Desde el año 2003, el segundo domingo de diciembre, el pueblo de Sineu celebra otra feria. Se trata de la Feria de Sant Tomas- Mostra de les Matances, que tiene por objetivo potenciar el producto estrella de las matanzas: la sobrasada.

El recorrido por las calles y plazas de Sineu permite conocer diferentes lugares de interés como la Iglesia parroquial de Santa Maria, el antiguo Palau dels Reis de Mallorca, el antiguo Hospital o el Convent dels Mínims, actualmente sede del Ayuntamiento. En la plaza del Fossar son de especial interés el abrevadero, el pozo de Es Triquet, el monumento al ciclista Francesc Alomar y el mercado cubierto.

http://www.mallorcaweb.com

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De Ferias y Mercados en Gipuzkoa. ¿Sabes tu de alguna feria mensual mas? ponla en (comentarios)

envíado por ferias-y-mercados | 10 Diciembre 2006 | 3 comentarios

En estas fechas de fin de año aumentan el número de ferias y mercados, por lo que hemos creído interesante traer aquí unas reflexiones sobre el particular.

Así, dice el Diccionario de la Real Academia Española:

MERCADO: Contratación pública en paraje destinado al efecto y en días señalados. Sitio público destinado permanentemente o en días señalados, para vender, comprar o permutar géneros o mercancías.

FERIA: Mercado de mayor importancia que el común, en paraje público y días señalados, y también las fiestas que se celebran en tal ocasión. Paraje público en que están expuestos los animales, géneros o cosas para este mercado.

LOS MERCADOS

Los mercados nacen en Europa en la Edad Media como fenómeno unido a diversos factores:

A.- La creación de nuevos oficios, distintos a los del labrador (arrieros, comerciantes, artesanos, guerreros, etc.) que obligaban a estas gentes, no productoras de alimentos, a comprar los elementos necesarios para cubrir sus necesidades.

B.- La fundación de nuevas villas y la mejora de los caminos, que fomentó el comercio y abarataron los productos.

Mercado en La Haute-Ville, Mauleón (Zuberoa). Archivo Régnier

C.- La superación del autoabastecimiento y la producción de excedentes, que creó la necesidad de obtener un rendimiento con su comercialización.

Todo ello impulsó la creación de centros de venta e intercambio, los mercados, eligiéndose para ello lugares en los que se reunía la gente.

La importancia que tenían los mercados para la gente de nuestro mundo rural nos la muestra unos versos del gran Txirrita que recogí de boca de un anciano de Hernani (Gipuzkoa):

"Astelenian Tolosan,

asteartian Azpeitian,

asteazkenian Billafrankan,

ostegunian Hernanin,

ostiralian Legazpin,

larunbatean Zumarragan,

igandean paseatzen naiz

andregaiakin Donostin".

(lunes a Tolosa – se refiere a la feria de Tolosa,

martes a Azpetia,

miercoles a Villafranca,

jueves a Hernani,

viernes a Legazpia,

sábado a Zumarraga,

domingo a pasear

con la mujer por Donostia-San Sebastián).

Esto es, toda la semana de mercado en mercado.

LAS FERIAS

En cuanto a las ferias damos la palabra al historiador Jan Dhondt cuando habla de las peregrinaciones en la Alta Edad Media y dice1:

“El fenómeno (de las peregrinaciones) tomaba proporciones mayores, como es natural, en las ciudades que constituían la meta del peregrinaje. El número de peregrinos aumentaba, por supuesto, con ocasión del día dedicado al santo cuyas reliquias se hallaban en la ciudad: este es el origen de las ferias, que en principio sólo eran fiestas de carácter religioso y que pronto comenzaron a atraer no sólo a los peregrinos sino también a los mercaderes, que deseaban vender sus mercancías a esta insólita muchedumbre de consumidores”

Y efectivamente también en nuestra provincia de Gipuzkoa las siete grandes ferias medievales se celebraban en campas de ermitas: Nuestra Señora de los Remedios o de Larraitz (en Abastzisketa), San Juan de Iturriotz (Aia), San Valero (Arrasate-Mondragón), San Juan de Oñaz (Azpeitia), San Andrés de Elosua (hoy municipio de Bergara), Santa Lucía (Ezkioga, hoy barrio de Ezkio-Itxaso) y Lierni (Mutiloa).

Puesto de capones en la feria de Santo Tomás, en Bilbao, 21 de diciembre de 1912.

Dado que las ferias y mercados estaban tutelados por el rey, era este el que autorizaba su celebración. En las villas se permitió un mercado semanal y en el ámbito provincial se establecieron las grandes ferias anuales, como las ya citadas para Gipuzkoa.

Por exclusivo privilegio real, las ferias estaban estrictamente reglamentadas, y sus mecanismos llegaron a tal sofisticación que incluso se crearon las llamadas "letras de feria" (antecedentes de nuestras letras de cambio). La virtud de estas reuniones trascendían a los aspectos puramente materiales, pues gracias a ellas los pueblos entablaban contacto e intercambiaban conocimientos y experiencias.

En 1727 las Juntas Generales, entendiendo que no era “decoroso” que se celebraran concentraciones agropecuarias en eremitorios, ordenaron su traslado al interior de las poblaciones. Cada municipio conservó su feria, salvo Ezkioga que no pudo evitar que Urretxu le arrebatara la de Santa Lucía, la única (hoy celebrándose en Urretxu y Zumarraga) junto con la de Elosua que se mantiene aún con todo vigor, mientras las cinco restantes concentraciones fueron desaparecieron con el tiempo.

Aldeanos comprando en un puesto de cueros y abarcas, en la feria de San Blas, de Abadiano (Vizc.), 3 de febrero de 1911

Las ferias eran el lugar y el tiempo social por excelencia. A ellas bajaban caseros y pastores para vender sus mercancías y tomar contacto con la sociedad: era la ocasión de conocer el precio de las "txekorras" o terneros, el momento de enterarse quién tenía un buen semental para utilizar en el próximo cruce, de protagonizar o asistir a alguna apuesta o, simplemente, de presenciar un buen partido de pelota en el frontón del pueblo. Para los jóvenes era el momento de hacer nuevos amigos y cuando se forjaban más noviazgos.

El veterinario debía revisar el ganado y, si se terciaba, recibía algún obsequio de los más agradecidos por sus servicios durante el año. Tampoco el cura descansaba: la relajación y buen talante general de los asistentes a la feria le daban ocasión para recordar a ese joven que tenía aún pendiente su deber de confesión y comunión pascual como era su obligación, o aconsejaba mayor vigilancia a aquel vecino cuyo hijo asistía con demasiado entusiasmo a los bailes de los pueblos de la zona.

Pues bien, en las últimas semanas del año se hacían en Guipúzcoa una serie de ferias que, además de estos aspectos sociales, tenían una finalidad comercial: los "kaletarras" aprovechaban para hacer acopio de géneros alimenticios cara a las inmediatas navidades, mientras que la gente del campo pagaba en tal ocasión el arrendamiento anual de la casa y las tierras. Según la tradición, los "baserritarras" obsequiaban además al estanciero con un par de buenos capones y un celemín de alubias de la tierra. En reconocimiento, y para intercambiar impresiones sobre sus comunes intereses, el propietario les invitaba a comer en su casa. Como dice una vieja expresión popular: "No hay feria mala: lo que uno pierde, otro gana". Y, en efecto, esta es la ley de oro de toda feria, desde sus orígenes hasta nuestros días.

Puesto de cacharrería en la Plaza de la Constitución de S.S. durante la feria de Santo Tomás, 21 de diciembre de 1909

Hoy las cosas han cambiado mucho y mientras las ferias ganaderas van en decadencia, han nacido otros eventos, como las ferias gastronómicas, los días especiales dedicados a tal o cual productos (la sidra, el queso, el txitxarro, la alubia, etc.) o las ferias gastrómicas, entre muchas otras. Quien esté interesado en conocer las que se celebran en Euskadi puede acudir a la web: www.nekanet.net/ferias.

Generalmente en todas ellas se combinan la venta y exposición-concurso de productos agrícolas y ganaderos, con otros eventos, sean pruebas de deportes rurales, exhibiciones musicales, teatrales o folkloricas.

Pero a pesar de los cambios aún podemos aplicar aquel refrán castellano que decía: "Tres mujeres hacen mercado con una gallina: una que la vende, otra que la compra, y otra que mira", bien podríamos añadir hoy: "pero todas se divierten y cultivan".

Para terminar nada mejor que traer aquí aquellos versos publicados por el bertsolari Manuel Lasarte en el Diario Vasco del 18 de febrero de 1988 dedicados a la feria de Santa Lucía (13 de diciembre):

«Santa Luzi egunez

gure Zumarraga,

ikusi gabe askok

ezin dute laga.

Etxean abererik

bear baldin bada,

konfiantza osoan

joan leike ara,

aukera aurkitzea

gauza ederra da.

Batzuek basoetan

abereak azi,

gero aiek kenduta

sosak irabazi.

Dauzkanak saltzen ditu,

ez dunak erosi,

gaiñera bazkaldu ta

feria ikusi,

orrelaxe ospatu

oi da Santa Luzi».

Antxon Aguirre Sorondo, miembro de la sección de Antropología de Eusko Ikaskuntza - http://www.euskonews.com

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Las ferias de Monforte en 1771

envíado por ferias-y-mercados | 20 Noviembre 2006 | sin comentarios

En 1771, don Francisco Pita y Andrade, procurador síndico general y personal del Ayuntamiento de Monforte, en nombre de la Justicia y Regimiento de dicha villa, presentó un nuevo recurso al Consejo del Reino para prohibir la celebración de las ferias y mercados que ilegalmente tenían lugar en los cotos y jurisdicciones de Villasante, Sober, Moreda, Valverde, San Miguel de "Zire" (¿Eiré) y Puebla de Brollón , ocasionando importantes perjuicios a las que se realizaban en Monforte de Lemos los días veinticuatro de cada mes y los miércoles de cada semana.

En Monforte, desde 1.200

La celebración de las ferias y mercados en esta villa tenían privilegio real concedido por Alfonso VIII, en la era de 1238 (año 1200) y confirmado por su hijo Fernando el Santo, en tanto que las de los cotos y jurisdicciones denunciados no los tenían, a excepción de Puebla de Brollón que contaba con autorización para dos ferias al año y un mercado semanal; sin embargo, en su lugar, realizaban una feria mensual.

Con motivo de las justas instancias y recursos presentados, en diversas ocasiones, por el Municipio monfortino, le fueron concedidos por el Consejo sus Reales Provisiones y Cartas expedidas en los años 1715, 1717 y 1746, prohibiendo las expresadas ferias y mercados, aunque no se logró la debida observancia, por lo que el señor Pita y Andrade insistió nuevamente se librase otra provisión con «espresión de las antecedentes a que se sirvio deferir la Suprema Justificazion del Consejo y se le despacho con efectto su Real Carta de nuebe de Maio de mil settecientos sesenta y seis, con apercibimiento de que no dandolas el mas pronto y devido cumplimiento se prozederia y tomaria contra las Xusticias de los Cotos las providenzias Correspondientes».

Ante el incumplimiento de lo manifestado por el Consejo para que la villa de Monforte gozase de los privilegios concedidos y «pribatibo aprovechamiento de sus ferias y Mercados con extinzion de los que se celebran en sus ynmediaziones y cotos referidos, celebando sus ferias y Mercados en todas las Semanas y Meses del año, en los sitios y parajes acostumbrados de sus respectibas Jurisdiziones», el señor Pita y Andrade solicitó al Supremo Tribunal que librara la nueva Provisión a la Justicia o Intendente de aquel Reino, a fin de que por sí o con auxilio militar, si fuera necesario, a costa de la justicia de los dichos Cotos y Jurisdicciones, pusiera la mas eficaz diligencia en su cumplimiento, exigiéndoles con multas los derechos a que se hiceron acreedores por falta de observancia. Esto subsanaría a la villa de Monforte los considerables perjuicios que le ocasionaban los cotos con la franquicia de sus ferias y mercados al producir falta de tráfico y comercio al monfortino, y reintegrar a la Real Hacienda los derechos de los que se hallaba privada

En vista de la referida petición, el Consejo acordó expedir nueva Carta por la cual, una vez recibida, nombrara a una persona de su confianza para que cuando fuese requerido obligase a cumplir la provisión expedida por el Consejo en nueve de mayo de 1766 y la actual que le sería entregada, a costa de las justicias de los Cotos que se expresaban en la petición, «a cuio fin le mandamos pase a ponerlas en ejecuzion a costa de las xusticias ynobedientes de los cotos que se expresan en la Pettizion que ba ynserta dando para su obserbancia todas las providenzias Comvenientes pues para ello le conferimos comision en forma tan bastante como es nezesario y derecho en tal caso se requiere. Que asi es nuestra Voluntad, y tambien mandamos pena de la nuestra merced y de treinta mil maravedis para la nuestra Camara a qualquier escribano que fuere requerido con esta nuestra carta las notifique a quien Combenga y de ello dè testimonio: Dada en Madrid a quatro dias del mes de Mayo de mil setecientos Setenta y uno».

Esta documentación se encuentra en el Archivo Histórico Nacional, Consejos, Legajo 8052

Las ferias de Monforte en 1771 La Voz Monforte

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UNA FERIA NO PERMITIDA

envíado por ferias-y-mercados | 17 Noviembre 2006 | sin comentarios

Unha feira non permitida no 1675

Don Enrique Rivera Rouco xa tiña dito que os Condes de Lemos, ademais de abusar cos seus impostos dos vecinos de As Pontes, tamén lles restrinxiran nalgunhas ocasións a organización de feiras e mercados na vila.

Os documentos os que farei mención hoxe, fálannos dun pleito entre o Conde de Lemos e varios veciños no 1675 acusando ós mesmos de ter organizado unha feira non autorizada durante tres anos consecutivos en As Pontes e en Parga. Estas feiras facían un forte dano á feira de Vilalba e ós intereses que o Conde de Lemos tiña na mesma. Acúsaselles de realizar estas feiras sen ningún tipo de alcabalas ou outros impostos.

O documento inicia cun escrito realizado o 19 de Nadal de 1675 no nome de “Antonio Fdez Sanjurjo Bº de Villalba y procurador General dela Villa y su Condado”. Nel aparecen os vecinos de As Pontes que foron responsables: “Juan do Pico, Domingo da Bouza, Diego fdez de Xinço, Juan de Cural, F(co) Perez de Solloso”. Interveñen os xuices “D. Diego Saavedra, xuiz ordinario de As Pontes; Domingo de Soto, xuiz ordinario da Puebla de Parga”, xunto con “D. Pedro Novo subteniente”.

Feira de As Pontes foto (Vila)

A acusación culpábaos por facerlle a competencia ó mercado de Vilalba creando mercados en As Pontes e especialmente o novo de Parga (onde non había costume), pasando por riba dos impostos ós que o mercado vilabés suxetaba as mercadorías: “tres anos los vecinos de puentes haciendo y convocando feria el primer dia de cada mes permitiendo el que vendan todos los generos de mercadurías aciendo exventa dha feria de cientos y alcabalas y mas tributos consedirlle a su mugr, y con efecto con el pressto de ser franca concurre mucha acienda de bueis y bacas cabalgaduras y otros animales pantrigo engrano y otras cosas = ylomesmo noaviendo costumbre de venderle en dha puebla de parga bueisbacas caballos, cabras ni obejas ni otros ganados; pan y trigo y mixo en grano”.

Prendéuselles e obligóuselles a pagar á Real “Acienda” e ós arrendatarios da vila de Vilalba. Neste pleito testemuñaron moitas persoas, recolléndose a súa declaración por escrito, tal e como se atopa cubrindo máis de cen páxinas.

Estas feiras ían en detrimento da de Vilalba, celebrada o primeiro domingo de cada mes “que hes antigua y hesta en observancia desde ynmemoria al tiempo a esta pte y andaría rendados los tributos dellas”.

Vilalba-XVII.jpg

Vilalba no século XVII, debuxo do exército

Finalmente, o legaxo remata sendo informado da sentencia do auto “Juº Calvo, procurador general de la Vª y fra de Puentes” en data cinco de Febreiro de 1676.

Este documento consérvase no Arquivo do Reino de Galicia, e pertence ó apartado de Reales Audiencias, nº 10217/12. De este documento puido ter noticia don Enrique Rivera Rouco, pero, en tal ubicouno un século máis tarde (1775), tal e como se deriva dos seguintes párrafos que publicou no seu libro (px 94 e 95). Cabe tamén a posibilidade de que as circunstancias foran semellantes e que coincidan algúns números. Nesas páxinas don Enrique di o que segue:

“En el año 1775 el intendente Mayor de la Provincia de Betanzos dio orden de suspensión de las ferias de Puentes, con motivo de la denuncia presentada al efecto por el Sr Administrador de Rentas del Partido, alegando que Puentes tenía impagados los impuestos correspondientes a dicha feria desde hacía algún tiempo.

La interrupción de la feria “Mercado Franco”, en los primeros días de cada mes, “que venía ejecutándose desde tiempo inmemorial” causó un daño muy grave a la villa y a la comarca, cuyo único medio de vender sus frutos y de abastecerse de las cosas necesarias era su feria mensual (1 de mes): Por tanto, desde varios siglos antes del XVIII existía nuestra feria, que, si bien era mensual y no quincenal como se impuso posteriormente, duraba prácticamente varios días, ya que, por los rudimentarios medios de transporte entonces existentes, llegaban los feriantes el víspera y salían el siguiente, convirtiéndose en tres días el día de feria. Eran las mejores ferias de Galicia.

Las autoridades de Puentes y Comarca (Alcalde Mayor y Mayordomo de las Parroquias vecinas) interpusieron apelación en “La Sala de Justicia del Consejo de Hacienda y por gracia expresa del Rey Carlos III, en fecha 27 de Junio de 1788, pudieron reanudarse hasta nuestros días”.

Sobre estas feiras fun publicando con anterioridade datos sobre productos e alcabalas, que xestionaron durante moitos anos nos séculos XVII e XVIII as cofrarías da vila. Invito a ler o artigo anteriormente publicado en AMIGUS sobre a cofraría de San Roque e San Caetano, onde se menciona a potenciación da feira de Santos, con tanto número de feirantes, que pernoctaban na vila, que fóron necesarias as ampliacións de celebracións litúrxicas.

Pero con motivo das festas patronais do 2004, e do nacemento do primeiro mercado medieval en As Pontes, escribín un artigo sobre o mercado medieval de As Pontes na revista das festas, do que hoxe quixen recoller algúns fragmentos coma os que seguen:

“Dende a xuntanza de presentación da Asociación “Lembranza da Vila” falouse da actividade dun mercado medieval. Esta iniciativa da Asociación deberá contar con todo o respaldo dos ponteses e dos seus comerciantes. Trátase de algo moi laborioso e que só funciona na medida en que todos se impliquen no proxecto (asociacións, comerciantes, veciños...). Non pode ser unha iniciativa que se arranxe contratando unha empresa que o faga todo e que implante en As Pontes un mercado medieval estereotipo. O mercado pontés ten os seus fundamentos serios e hai certos personaxes, características i edificios propios que o distingan.

Para comprender os mercados medievais en Galicia temos que remontarnos a que xa na cultura castrexa viña sendo habitual a reunión ou asamblea (Oenach) dos naturais da comarca ó redor dalgún recinto castrexo, onde aproveitaban para reunirse en asemblea coas xerarquías locais, para intercambiar productos, ideas e actos, típicos da cultura da época. Soían enclavarse ó pé dun castro nunha encrucillada de camiños (1) .

No tempo romano o sistema de impostos basouse nun imposto indirecto, a vixessima, o 5% sobre a producción. Houbo tamén impostos extraordinarios que o gobernador da provincia podía estabrecer libremente, pero que foron desaparecendo progresivamente; fóronse creando outros novos de tipo indirecto baseados no comercio e nos mercados como as vectigalia, ou a quadragessima/quinquegessima rerum venalium (2 a 2,5% sobre as ventas), o portorium (pago do 2%), e por utilizar pontes –caso moi vinculado ó da nosa vila-, por pasar dunha provincia a outra, etc…, incluso a vigessima libertatis pola compraventa de escravos. Este cobro de impostos, especialmente o de pontazgo, vai permanecer na Idade Media. A cotío os impostos eran satisfeitos en especie (lana, trigo, ganado, pieis). O romanos crearan dende o 187 a. de C. varias “cecas hispánicas” que acuñan moeda ó estilo romano, primeiro de prata e logo en bronce para este pago de impostos(2) .

A estructura de mercados romanos continuará cos visigodos. Os mercados seguen a ser intercambios de mercancías organizados, en días e lugares determinados e cunha regulación legal mínima. A primeira referencia medieval en todo o ámbito da monarquía vai ser o mercado de Oviedo nun diploma de donación de Ordoño I ó Cabildo de Oviedo no 851.

O intercambio de productos veuse forzado a continuar sendo habitual dada a escasez de moeda en algúns momentos. Así por exemplo, nestes anos existíu unha escasez de pezas motivada, en gran parte, porque as igrexas atesouraron o metal, especialmente as sedes de Oviedo e Compostela. Hai noticias de diferentes negocios en Portugal e Galicia entre o 900 e o 1004, pagados con moedas denominadas sólidos galliganos, calicenses, galicarios ou galeganos. Trátase das moedas da Galaecia acuñadas polos reis suevos ata o século VI, con menor peso que os romanos. No 1005 cítase a moeda dos tremisos en Celanova. Pero a maior parte das operacións realizábanse con intercambio por ovellas ou ferrados de trigo (3) . Podemos consultar un interesante catálogo de precios na obra de Sánchez Albornoz(4) .

Nos séculos XII e XIII Galicia experimenta unha importante etapa de desenrrolo. O crecemento demográfico, as modificacións das formas de asentamento, a expansión económica no mundo rural, o renacemento urbán, a concentración artesanal, a axilización dos intercambios de productos entre comarcas, a forza das institucións eclesiásticas, a entrada en escea dos homes de cidade, as repercusións do proceso de centralización política nun país excéntrico e a reforma cisterciense son as claves da evolución de Galicia nesta época.

O aumento do número de membros das familias implica unha fragmentación das propiedades, a obrigación de buscar novas terras ou a desplazarse ás novas cidades e vilas. Todo iso trae como consecuencia unha maior ocupación do mundo rural, creando novas aldeas ou explotacións individuais, e por outro lado o crecemento dos centros urbáns xa existentes e a creación doutros novos.

As cidades desta época están sempre amuralladas, aínda que o pulo demográfico fai que as construccións se extendan a extramuros, na maioría dos casos, e se comecen a compartimenta-las casas para intensificar a ocupación do espacio urbán.

A vila medieval pontesa ten unha orixe ou potenciación nese ámbito, nun século florecente, baixo influencia dos Andrade; pero o século XIV, que vai ser propiamente o de García Rodríguez de Valcarce non será tan florecente senón que padecerá unha intensa crise motivada por:

A fame: abusouse das formas de cultivo, houbo malas situacións climáticas (secas, excesos de choivas), un abuso por parte dos mosteiros e dos señores feudais no cobro de impostos forais (alcabalas). Os campesiños viron mermadas as súas posibilidades de subsistencia e comezaron a emigrar cara a núcleos urbáns. Os señores feudais quedáranse coas terras, co que todo vai a comezar a depender deles (5) .

A peste: procedente do norte de África aparece polos portos no verán de 1348. Será dos problemas ós que se terá que enfrentar a vila e a familia dos García de Valcarce. Pero a peste trouxo unha ventaxa forte por medios indesexados, que foi o descenso da poboación e polo tanto a mellora das condicións para os que sobreviviron a ela (6) . Coa peste aparecen as malaterías e hospitais que xa funcionaban para peregrinos e moinantes. En As Pontes existiría o Hospital de San Xoán, creado polos monxes hospitalarios da orde de Malta, que cos froitos de varias terras situadas preto da ponte romana mantiñan ós que nel pernoctaban ou eran coidados(7) .

Feira de As Pontes no 1948 (Foto Vila)

A guerra: Mentres na primeira metade do século XIV non haberá grandes guerras, na segunda metade (tempo de García Rodríguez) produciranse tres guerras: a castelá, a castelá-portuguesa e a inglesa. O feudo de As Pontes tería tomado parte na inglesa cando o Duque de Lancáster invadeu por Coruña o 25 de Xullo de 1386 (8) . Segundo o historiador José Couselo Bouzas un dos García Rodríguez viuse obrigado a ausentarse dos seus territorios durante un ano ó ser sitiado na revolta irmandiña a mediados do século XV. O cura de O Freixo destacou coma cabecilla na agresión do castelo de As Pontes (9) .

Outro inimigo de García Rodríguez, que abusou del en varias ocasións, foi o veciño Andrade que cometía roubos cos seus escudeiros nas súas posesións de cando en vez (10) .

O florecer do comercio e dos mercados fixo que se construiran moitas pontes –ben elaboradas coma a dos ferros ou máis simples coma puido ser ó final da rúa San Xoán a do Porto dos Bois- e camiños, xa cara a 1400 fúndanse abondosas feiras e mercados, entre as que destacou a de Medina do Campo. En Galicia xa existirían algunhas coma as de Mondoñedo (11) . Segundo don Enrique Rivera as feiras de As Pontes terían neste momento a súa orixe ó atoparse nunha encrucillada de dúas importantes rutas: de Lugo a Ferrol e do Barqueiro-Ortigueira a Betanzos-Coruña. Todo isto traería consigo a existencia de grande número de oficios e de artesáns, así como da promoción de productos para atender non só a demanda da zona senón a compradores foráneos. Vendíase e mercábase todo o necesario para a vida da nosa xurisdicción e de fóra dela, como eran as vilas e cidades de Viveiro, Ferrol, Cedeira, Neda e Pontedeume. Esta feira tendeu a conservar dalgún xeito o seu recinto e lugar característico de venta (12) . Predominarían os cereais, os gandos, as madeiras de castaño, carballo, bidueiro, buxo, etc (13) .

Estos mercados que viñan de tradición primitiva fóronse renovando con novos mercados, ás veces despois de pasar certas crises e danos irreparables. En As Pontes houbo unha interrupción de feiras no ano 1775, reanudándose no 1788 (14) . Os celos económicos entre concellos e feiras facían moi propio este tipo de problemas, así, podemos comprobar que o alcalde do Concello de Viveiro, D. Francisco Montero Vélez, no 1721, denunciou diante do Consello Real co fin de que se prohibisen as feiras que se celebraban no condado de Santa Marta de Ortigueira, por coincidir coa que se celebraba en San Claudio e por que pretendía que se incrementase a de Viveiro en número de asistentes (15) . En 1788 sabemos que había competencia (“mercados inmediatos”) e que a feira de As Pontes celebrábase o día primeiro de cada mes dende que a concedeu Carlos IV por real cédula do 27 de Xuño de 1788, con exención de dereitos de alcabalas (16) .

Ó través das compras e ventas da capela de San Martiño de Gondré en 1825, por exemplo, sabemos o que podían custar algúns productos naqueles tempos: “más quince mv. de los tres cuartos de una obeja que se bendió en la Feria y estaba en poder de Luis Pernas de quien hera el otro cuarto”…”veinte y seis mvs. que dieron quatro libras de lana, que produjeron las obejas”… ou en 1811 que se puxou un carneiro na feira por “diez y seis mvs de los tres quintos de un carnero que se bendió a pujas”… (17) Pero se queremos saber precios máis antigos, de 1133, estabrecidos polos coengos da catedral de Santiago sabemos que as cousas vendíanse polo seu peso e que por exemplo cinco ollomoles valían un numo, unha anguía grande custaba un denario, un polbo grande dous denarios, un castrón dez numos, un cordeiro seis denarios, unha galiña, mazarico ou perdíz un numo, unha boa lebre por dous numos, trinta ovos un numo, un ganso catro, as ferraduras dous numos o par, uns zapatos dezaoito numos (poucos andarían calzados, de xeito que as botas equivalían a dous soldos)… (18)

Estos mercados tiñan que ter unha concesión por parte do rei, tal e como manda Alfonso X “o Sabio” no libro das Partidas (V, título VII). En Galicia os mercados documentados máis antigos serían o de Lugo (1104) e o de Monforte de Lemos (1106). O de Pontedeume concedeuse no ano 1270. É moi probable que cando a Nuno Freire se lle concedeu o privilexio sobre As Pontes, ou cando se lle premiou a García Rodríguez, otorgándolle o privilexio da vila, se tiveran otorgado dereitos de mercado por parte dos respectivos reis. (18) .

As Pontes ten un abondoso fundamento e personaxes medievais para estabrecer un mercado deste tipo. Agora toca retomar cada recuncho e darlle de novo sentido, redescubrindo o latexo das pedras das rúas vellas da vila. En cada casa, en cada espacio poden resucitar as pegadas da historia. Os gremios medievais están chamados a revivir un mercado que non é alleo a nós e que en As Pontes pode ter un sabor propio”.

Coma dixen no 2004, cando nacía o mercado medieval de As Pontes, quero seguir animando hoxe a vivilo e a transformar o fondo da vila nese máxico recuncho. Porque lembramos o noso pasado, porque revalorizamos a zona antiga – tan maltratada sempre-, porque nos xuntamos en vecindade. Con todo o meu desexo de que saia ben.

Xabier Martínez, nos derradeiros momentos do Círculo Lítico.

1 Cf. Emilio Ramil González-X. Carlos Breixo Rodríguez-Emilio Grandío Seoane, Historia de Ortigueira, Vía Láctea (A Coruña 1999) 144 p. ; A. Pena Graña, Narón un Concello con historia de seu. Publicacións do Servicio Pedagóxico Municipal do Concello de Narón 1993.

2 Cf. J. Fresno-M. Delgado, Feiras e Mercados en Castela-León, Ed. Páramo, Xunta de Castela e León, Consellería de Fomento.

3 Ibid. 90-92.

4 Sánchez Albornoz, La España cristiana de los siglos VIII al XI. Reino astur-leonés 722-1037.

5 Cf. Emilio González López, La Galicia de los Austrias, II, Instituto “P. Sarmiento” de Estudios Gallegos (Coruña 1981) 137-138 pp.

6 Ibid. 133-135 pp.

7 Cf. Enrique Rivera Rouco, ´Los bienes eclesiásticos usurpados a las parroquias de As Pontes en la “Desamortización” de Mendizábal`, na Revista das Festas do Carme 1995. 17 p. Diccionario Madoz (Galicia), V, (Madrid 1845) facsímil (Santiago 1986) 1091 p.

8 Cf. Luis Suárez Fernández, Historia de España, (Madrid 1985) Tom VII, Cap II.

9 Cf. José Couselo Bouzas, La guerra hermandina, (Santiago 1926).

10 Cf. Benito Vicetto, Historia de Galicia, vol V, cap XV Ferrol 1865-72.

11 Cf. Luis Suárez Fernández,o.c., Tom VII, cap. III.

12 Cf. Emilio Ramil González-X. Carlos Breixo Rodríguez-Emilio Grandío Seoane; o.c., 144 p.

13 Cf. Enrique Rivera Rouco, ´Contexto Socio-Económico de As Pontes en el Dominio de los García Rodríguez`, Libro das Festas Patronais 1988.

14 Ibid.

15 Cf. Emilio Ramil González-X. Carlos Breixo Rodríguez-Emilio Grandío Seoane; o.c., 145 p.

16 Cf. Diccionario Madoz (Galicia), V, (Madrid 1845) facsímil (Santiago 1986) 1091 p.

17 Cf. Arquivo Parroquial, libro de Capelas. Nel anótaronse precios de venta e compra de gandos no XVIII e XIX.

18 Cf. Galicia. Historia. (Santiago 1991) 354 355 pp.

19 Cf. Galicia. Antropoloxía, (Coruña 1991) 334-336 pp.

Publicado por xabier -- Setembro 8, 2006 09:00 AM

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