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Jazztelia TV Revista Túlallevas!

EXISTO

envíado por lamaga | 11 Octubre 2008 | sin comentarios

Tengo que reconocer que siento cierto compromiso con este blog, y como consecuencia, con los que lo visitáis de vez en cuando para encontrar algo en él, así que aunque lleve casi un mes sin aparecer, de vez en cuando lo recuerdo y lamento no encontrarme en disposición o con las energías suficientes para poder escribir algo que sea mínimamente publicable.

Estoy en una de esas épocas en que lo que me sucede me tiene tan absorbida que no me queda ni tiempo, ni ganas para escribir. El vivir ahora es lo importante, ya vendrá el momento de ordenar, de extraer, de asimilar y de componer a través de la escritura.

Incluso tengo dos textos a medias que empecé a elaborar para publicar aquí, pero que no tengo nada claro que llegue a terminar o que me apetezca hacerlo. Como ambos son de dos temas altamente recomendables, os dejo al menos las referencias por si tenéis oportunidad o interés de disfrutarlos y al final no los acabo.

Uno de ellos es sobre la obra de teatro "Tejas verdes", de Fermín Cabal, que tiene como asunto la situación de los desaparecidos en el Chile de Pinochet. En el otro, comento las impresiones que me suscitó el último libro de Belén Gopegui, el Padre de Blancanieves. En cuanto a la obra de teatro, me pareció estremecedora y original. El libro de Gopegui es muy de los de su estilo, por lo que los que hayáis leído algo de ella sabréis si os gusta su manera de escribir. En cuanto a la forma, creo que sigue superándose a sí misma, y respecto al tema continúa siendo tan político como el de los anteriores, cosa de agradecer en estos tiempos en que este término sólo goza de connotaciones negativas.

CONSUMO Y COMPASIÓN

envíado por lamaga | 17 Septiembre 2008 | 1 comentario

Me acaba de llegar este artículo y simplemente quería dejaros el enlace para que lo pudiéseis leer.

Como siempre, Santiago Alba Rico nos lanza las verdades así, sin envolturas y sin atenuantes. Desde que lo conocí leyendo un texto suyo sobre Iraq no dejo pasar ninguno de los que encuentro escritos por él. Y siempre me quedo con la misma sensación, una mezcla de asco y de tristeza, con algunas briznas de ternura que no sé si se le escaparán al filósofo para remover más aún nuestras conciencias o para que nos pongamos a llorar ante tanta porquería, o quizá para que gritemos: paremos un poco, pensemos al menos qué es lo que estamos haciendo, por favor:

http://www.gara.net/paperezkoa/20080910/95664/es/Consumo-compasion

si vas de turista... ya sabes lo que toca

envíado por lamaga | 16 Septiembre 2008 | sin comentarios

Santillana del Mar, villa perteneciente a la Comunidad Autónoma de Cantabria, como bien dice la Wikipedia, "es uno de los más importantes atractivos turísticos de toda la región, ya que alberga la Cueva de Altamira, considerada como la "Capilla Sixtina" del

arte rupestre, y la Colegiata, que data del siglo XII".

Cuando uno recibe visitas, procura enseñar aquello que considera de mayor valor, sobre todo si los recién llegados no lo conocen. Es por ello que el sábado pasado, y una vez en Santillana acercarse a contemplar la Colegiata, importante exponente del arte románico, era casi imprescindible. Pero cual no fue nuestra sorpresa, cuando encontramos la plaza de acceso a la basílica repleta de personas que lucían las galas adquiridas al efecto, vestidos de todas las formas y colores, mantillas y fulares, lazos y todo tipo de perifollos, camisas que conjuntaban con mayor o menor gusto con corbatas, pero todo exhibido con gran intusiasmo por sus portadores, no en vano se debieron de haber dejado, algunos de ellos, una importante cantidad de sus ahorros en aquellos atuendos. y zapatos, muchos zapatos de aguja, que ya hay que tener ganas de jugarse los tobillos o los tacones, para usarlos por el pavimento empedrado y por supuesto tremendamente irregular de este pueblo.

Los turistas que nos vimos metidos en aquel aprieto, pacientemente esperamos a que saliesen los novios, que los invitados los agasajasen con aplausos, vivas y puñados de arroz, alguien vio a la novia como se miraba dentro del escote y con un gesto de "ya lo resolveré después" continuaba con el guión establecido, y es que claro, ¡hay sitios y sitios!... ¡de diferente sensibilidad!... Pero la tarde no había acabado y antes de que toda la comitiva desapareciese, otros novios emergieron por otra calle con similares pretensiones.

Cuando por fin consideramos que era nuestro turno y nos podíamos acercar a lo que yo hasta entonces creía la casa de Dios, dos trabajadores del gremio de la seguridad, que eran los que custodiaban la puerta, los ángeles debían estar de huelga o dándose un paseo por el cielo, nos hicieron retroceder uno a uno, a todos los turistas emplazándonos al día siguiente si es que queríamos contemplar aquella obra de arte que con tanto esfuerzo hicieron nuestros antepasados. A ninguno de nosotros se nos ocurrió rebatir la orden, seguramente porque no nos sentíamos capaces, con nuestros atuendos, de afirmar que formábamos parte de aquel grupo tan bien vestido.

Y yo me pregunto, ¿estará la iglesia en crisis? ¿cuánto costará casarse en la Colegiata de Santillana? ¿será la culpa de Zapatero? ¿si andamos así que ocurrirá cuando la asignatura de Educación para la Ciudadanía tenga diez años de antigüedad o el número de matrimonios entre personas del mismo sexo aumenten alarmantemente y la iglesia pierda todavía más clientela?

Pero nuestras desgracias no acabaron aquí. Cuando íbamos hacia el coche para volver a casa, nuestro estómago fue tentado por unos panes redondos y orondos que se mostraban a la puerta de una tienda, entramos dispuestos adquirir alguno de ellos para la cena, pero la respuesta de la dependienta nos dejó tan aturdidos que bloqueó nuestra capacidad de reacción: no, -nos dijo con insólita normalidad-, esos panes son de adorno. Llevados por la inercia de la situación compramos dos vulgares barras de pan, de una calidad increíblemente deficiente.

Y es que está claro... Cuando uno se pone el traje de turista, ya sabe que va a hacer el gilipollas vaya donde vaya.

Tags: turismo

LIBROFILIA

envíado por lamaga | 6 Septiembre 2008 | 2 comentarios

Uno de los medios que está teniendo un gran éxito en la internet es el de las redes sociales. Si el mundo real se nos queda pequeño, en el virtual cada vez es más sencillo encontrar personas y grupos con los que compartir ideas, intereses y aficiones.

Hace unas horas he encontrado Librofilia, red social española de recomendación literaria. Me parece una gran iniciativa, no sólo por la idea en sí, ya que considero valioso crear una comunidad entorno a los libros, si no porque es un sitio práctico y sencillo de manejar, cuestión que no es muy habitual en este tipo de webs, por lo que os la recomiendo fervientemente.

La página, aunque de reciente creación, ya va teniendo una importante base de datos sobre libros, y cuanto mayor y más participativa sea la comunidad que se reúna entorno a ella, más rica y útil resultará.

A través del buscador podemos buscar por autor o título, y no sólo nos aparecerán los datos de la obra, las críticas y comentarios que otros usuarios hayan realizado, la posibilidad de adjudicarle una puntuación, si es que ya la hemos leído y conocer las personas que la están leyendo.

Registrarse en Librofilia es sencillo y gratuito. Desde el apartado de nuestro perfil podremos ver nuestras votaciones y las críticas

que hayamos elaborado para ser leídas por otros usuarios. Además, existe un apartado de comentarios que sólo veremos nosotros, anotaciones personales sobre libros, y otro de recomendaciones, que nos ofrece el sistema a partir de nuestras obras favoritas. También podremos acceder a las votaciones y recomendaciones de nuestros amigos y nuestras almas gemelas.

El concepto de almas gemelas es una funcionalidad interesante de la página, y son aquellos usuarios con los que coincidimos según los gustos literarios que hayamos expresado.

Existen foros para intercambiar comentarios. Pero además se premia la participación activa a través de la puntuación del carma que adjudica el sistema.

En fin, que es un sitio que aprovecha la gran capacidad de almacenamiento y manejo de datos sobre libros, y que favorece y busca la participación y creación de una comunidad en torno al gusto por la lectura.

Nos encontramos también por LIBROFILIA: http://www.librofilia.com

TE BUSCO

envíado por lamaga | 28 Agosto 2008 | sin comentarios

Me doy cuenta que ya hace tiempo que no comento ningún libro. En parte se debe a que últimamente no estoy leyendo mucho, pero también, que de los últimos que he leído, varios de ellos me han decepcionado. A veces he pensado que estaría bien, en estos casos, contarlo también, pero creo que no lo hago, porque en el fondo, no encontrar en un libro lo que esperaba es como una pequeña, o incluso, gran conttrariedad que prefiero olvidar lo antes posible.

Empecé a leer con gran ilusión "El infinito en la palma de la mano" de Gioconda Belli, conocía su poesía y me gustaba mucho. Aunque lo leí entero, pues al principio me gustaba, después me empezaron a sobrar páginas y me pareció aburrido, era el lenguaje de Belli pero empleado en contar una historia que se alargaba sin mucho sentido para mí.

Pero hace unos días, he vuelto a su poesía y hasta me dan ganas de intentarlo con otra novela suya, "la mujer habitada", ¿Alguien la ha leído? ¿os pasa algo así con algún escritor? En fin, quizá es mejor no intentarlo de nuevo y quedarme con sus poemas. Os dejo uno, de momento. Podéis encontrar muchos en la red, por ejemplo en:

http://amediavoz.com/belli.htm

Te busco

Sola yo, amor,

y vos quién sabe dónde;

tu recuerdo me mece como al maíz el viento

y te traigo en el tiempo,

recorro los caminos,

me río a carcajadas

y somos los dos juntos

otra vez,

junto al agua.

Y somos los dos juntos

otra vez,

bajo el cielo estrellado

en el monte,

de noche.

Yo, amor, he aprendido a coser con tu nombre,

voy juntando mis días, mis minutos, mis horas

con tu hilo de letras.

Me he vuelto alfarera

y he creado vasijas para guardar momentos.

Me he soltado en tormenta

y trueno y lloro de rabia por no tenerte cerca,

en viento me he cambiado,

en brisa, en agua fresca

y azoto, mojo, salto

buscándote en el tiempo

de un futuro que tiene

la fuerza de tu fuerza.

SU VOZ

envíado por lamaga | 22 Agosto 2008 | 1 comentario

Acabó de bajar los cuatro escalones enmoquetados que la separaban de la calle. Cuando pisó la acera por fin, se paró y respiró hondo, después echó a andar deprisa, como si huyese de ese lugar donde le habían dado aquella noticia totalmente inesperada. Desde hacía muchos años cuando tenía que ir al médico, estaba los días anteriores en un estado de nerviosismo enorme, la ansiedad le corroía las tripas, pero el alivio que sentía después, los temores irracionales nunca se habían cumplido, la resarcía de tanta inquietud. Sin embargo, esta vez todo había sido distinto, y después de jugar tantas veces a ponerse en lo peor, la coincidencia con la cruda realidad, la pilló por sorpresa.

La calle, inundada de sol, resultaba un puro ajetreo. Era la hora en que los niños salían del colegio, apresuraban el paso bajo el peso de sus mochilas anticipando la merienda y los juegos. Pero además de las bocinas, los gritos y las risas, la ciudad estaba llena de voces. Eran voces de todo tipo, sonaban con distinta intensidad, con diferentes tonalidades y timbres variados. Un niño pasó arrasándola y chillaba como si pidiese auxilio. Un hombre venía de frente, se dirigía a una mujer que iba a su lado, pero le hablaba a un volumen como si lo hiciese por un altavoz. Pensó lo mucho que decían las voces de sus propietarios: había voces que acariciaban, otras que pretendían agredir, unas parecían suplicar y sin embargo otras perdonaban. ¿Y la suya? ¿qué decía su voz de lo que ella era y había sido?

Aunque la tarde era de las últimas del otoño, la luz, la temperatura y la algarabía anunciaban el verano. El calor repentino con el que se encontró, fue como una bofetada, el esfuerzo por aguantar las lágrimas lo incrementaba y la seguía atenazando cada vez más. Y de repente se sintió perdida, sola entre tanta gente, paralizada y pequeña.

Recordó que su madre le contó en variadas ocasiones que había tardado mucho en hablar, y tres o cuatro años después, todavía lo hacía de forma aturullada, sin separar las palabras, como si unas sílabas corriesen detrás de las otras, como si el nombre pisase al artículo, el verbo se trepase al sustantivo, y la subordinada arrasase a la principal sin ninguna contemplación, y todas las palabras salían malheridas de aquella batalla.

Después empezó con la música, recordó el aburrimiento de las clases de solfeo, y sobre todo las horas de estudio, en las que sentada frente al libro, repetía una y otra vez las lecciones, siguiendo el ritmo del compás con la mano, horas y horas, en tardes que se alargaban, y cada vez más, sobre todo cuando los exámenes del conservatorio se aproximaban. Entonces iba todas las tardes, al salir del colegio, a casa de sus abuelos, cuando acababa de merendar, la dejaban sola en aquella habitación donde casi todo era de madera, en la que había crujidos de todo tipo y un olor a humedad y viejo inundaba el ambiente. Pero los jueves por la tarde y los sábados por la mañana, iba a recibir clases, se vio en una escalera inmensa, esperando que saliese la alumna de la hora anterior, se quedaba de pie con el libro de solfeo en una mano y en la otra una bolsa donde llevaba el bocadillo de mantequilla con azúcar que tanto le gustaba.

Y después sí, recuerda su voz clara, cantando las lecciones y aquellas cancioncillas infantiles de letra tonta y música alegre. Hace unos años en una fiesta con unos amigos, empezó a cantar en solitario una canción, extrañamente, porque su timidez no le permitía hacer semejantes exhibiciones en público, y ellos se quedaron sorprendidos, la felicitaron, dijeron que esa era otra que no conocían, una persona brillante, esplendorosa y que se notaba que esa era su forma auténtica de expresión.

Pero a pesar de ello, siguió en la misma tesitura, y fue la adolescente confusa que tantos problemas le había causado. A pesar de todo cree que nunca había aprendido a hablar bien, a hacerse entender, siempre había tenido la impresión de que su pensamiento iba por delante, eran demasiadas palabras las que tenía que unir, por lo que algunas se salían de la fila y otras no les daba tiempo a llegar a su puesto. Ya de adulta había sufrido con esta dificultad suya, se hacía propósitos de hablar despacio, lentamente, intercalando pausas e imprimiendo seguridad en su tono, pero lo más que conseguía, era atascarse y quedarse con la mente en blanco.

Sólo en la intimidad alcanzaba un relax al hablar, entonces cuando menos lo esperaba, se hacía consciente del poder con el que manejaba su voz, le imprimía firmeza para expresar sus seguridades, suavidad para hacerla susurrante y demandar, ondulante para insinuar y quebradiza para transmitir lo que no se puede comunicar con palabras.

Se le fue haciendo un nudo en la garganta, como si un puñado de palabras estuviesen enredadas en sus cuerdas vocales y amenazasen con reventar su cuello, intentó disuadirlas, esparcirlas, conseguir que se desliasen para que ccada cual encontrase caminos por los que desfilar, pero su estómago se empezó a encoger, y ella no pudo atender a tanta demanda de atención, y se dejó estar, se dejó caer hasta apoyarse en la pared más próxima y rompió a llorar. La angustia la llevó a imaginar su realidad dos meses después, cuando tuviera que afrontar la pena por la pérdida, la de esa voz que la había acompañado durante tantos años y que había sido una de las formas de estar en contacto con los demás, de expresarles lo que ella era e incluso las esperanzas de lo que quería llegar a ser.

Tags: escritura

PRINCIPIO Y FIN

envíado por lamaga | 21 Agosto 2008 | 2 comentarios

Hoy al despertar no supe donde estaba. La cama era pequeña, los muebles escasos, sencillos y de color claro, las cortinas alegres... Recordé otro dormitorio, que aunque fuese más grande, en él todo era de dos, me pertenecía, como mucho, media cama y los huecos, con sus perchas y sus cajones, correspondientes a dos puertas del armario, los objetos distribuidos por toda la habitación habían dejado de ser significativos para mí hacía ya bastante tiempo.

Me di media vuelta, me tapé hasta el cuello, y sentí en mi piel la tersura de las sábanas recién estrenadas, tan nuevas como la vida que yo empezaba esta mañana. Hoy no tenía que ir a trabajar, había sido una buena idea hacer todo el cambio en vacaciones, nada ni nadie me obligaba a tener que levantarme y podía disfrutar de toda aquella novedad. Me levantaría dentro de un rato y desayunaría tranquilamente en la terraza, la estancia del piso que más me había animado a la hora de decidirme a alquilar éste, después de haber visto unos cuantos de diferentes tamaños y precios. Anticipé el efecto vivificador del sol de aquel día de los primeros de verano, el olor y la frescura del zumo de naranja recién esprimido, la aspereza de la costra del pan tostado, el aroma del aceite de oliva y esa ligera acidez que deja el jugo del tomate.

Nunca había tenido una habitación para mí, en casa siempre la tuve que compartir con alguna de mis cinco hermanas, en el colegio con otras tantas niñas y poco después me casé. Siempre he envidiado a las personas que tenían un espacio propio, privado, para disfrutar, para estar en soledad.

Cuantas veces imaginé este momento: primero con temor, me parecía horrible vivir sola, después como una posibilidad y por fin como un estado necesario que me atraía y me animaba a actuar. Me sorprendió darme cuenta del tiempo que había invertido en pensar sobre este momento, en construir fantasías que me horrorizaban, o soñar con situaciones nuevas que me hacían vibrar. Y sin embargo al fin cuando había llegado no sabía que hacer con tanta libertad, con tanto por decidir. Y es que después de todo no era para tanto. Uno piensa en algo que le va a cambiar completamente la vida, y después cuando llega, casi es como si no hubiese pasado nada.

Es cierto que son muchas y variadas las emociones que me embargaban. Una intensa tristeza por la pérdida de un ambiente de protección, que me ofrecía seguridad, al fin y al cabo es lo que todos seguimos viendo como normal, el vivir en pareja, facilita las relaciones, los actos sociales y de todo tipo, etc. La nostalgia al recordar al hombre con el que he vivido más de 20 años, al que he querido, y sé que será muy difícil que llegue a conocer a otro que le supere en muchos aspectos. Pero también sentía, alivio de haber salido por fin de esa situación de conflicto, revivía el dolor por la comunicación rota, el sufrimiento que conlleva la búsqueda infructuosa de resolver las rupturas y los alejamientos cotidianos... Sabía que me estaba desaprovechando. Que estaba invirtiendo todo en arreglar, acariciando explicaciones, que como mucho suavizaban, pero no podían recomponer lo que ya estaba definitivamente roto.

Pero no ha llegado esa sensación de ilusión, de alegría por la libertad esperada, el entusiasmo por poder viajar, incluso cambiar de trabajo porque nada me ataba ya... Lo que surgía esta mañana, con más fuerza, al despertar, era un deseo de retraerme sobre mi misma, indagar en las razones que me habían conducido a través de todo este proceso que había durado años.

Y entonces me vi, en la habitación contigua al cuarto en el que ahora me encontraba, sentada en aquella silla de lona azul, delante de la mesa, con una libreta en blanco, lanzándome de cabeza para bucear en aquella historia que era la mía. A través de la ventana sentiría la brisa fresca del parque cercano, y el traqueteo rítmico del tren que pasaría unos metros más allá me trasladaría a otras estaciones de encuentros y despedidas. ¿Y por qué no? ¿por qué no retomar aquel gusto por la escritura que tuve a los 15 años?

Tags: escribir

¿FUMADORES O APESTADOS?

envíado por lamaga | 7 Agosto 2008 | 1 comentario

Esta mañana fui a comprar un regalo para una amiga. Como dicha amiga tiene una rara característica que es la de fumar, pensé que podría resolver el asunto con algún objeto relacionado con este disfrute.

Me dirigí a una de las tiendas en que es fácil encontrar todo tipo de objetos, y en la que prácticamente siempre puedo satisfacer este tipo de necesidades.

- Hola buenas, ¿me puede enseñar pitilleras?

- Oh, no, pitilleras no tenemos, ya nadie fuma

- Bueno... Todavía hay gente que fuma.

- Ya, pero se esconden.

Lo siento amigos fumadores. Ya había notado yo que hace años habíais empezado a ser discriminados, rechazados e incluso apestados, pero si el mercado no os considera potenciales consumidores, creo que estáis definitivamente perdidos. ¿Acaso habéis pasado a guardaros el paquete de tabaco en el calcetín o la manga del jersey, tal como hacíamos cuando aún no teníamos edad para fumar?

Confieso que después de 13 años, en algunos momentos, me fumaría un ducados. Como me aguanto, pues me conformo con oler lo que otros fuman, así que no me importa en absoluto que lo hagan, pero me molesta enormemente tanta intransigencia. Que felices recuerdos aquellos en los que buscábamos sitios para escondernos y el disfrute del compartir, ¡ganas me dan de volver a las andadas! Bien está pedir al que fuma que no moleste a los demás, pero adoptar de tal forma la moda antitabaco para fastidiar a los que fuman por placer me parece un exceso.

Sería curioso el saber por qué la bebida se acepta e incluso valora socialmente, pensemos en reuniones de trabajo y celebraciones de todo tipo, por qué la heroína pasó a ser maldita, mientras la cocaína casi es una distinción social.

Y que se preparen los gordos, porque creo que las próximas víctimas son ellos. Hace unos meses, una persona que tiene unos cuantos más kilos de los que se considera razonable, me contaba que a determinadas horas del día, cuando más afluencia había de paseantes, evitaba la plaza del Ayuntamiento de su ciudad, porque en varias ocasiones, personas que no la conocían de nada, le habían dicho: "Pero chica, ¿cómo puedes estar tan gorda?". Porque no la creo capaz de inventar esto, como os podéis imaginar le molestaba mucho, pero realmente me quedé muy sorprendida cuando le escuché relatarlo.

¿Seremos capaces de vivir y dejar vivir a los demás? Difícil, de momento podéis ir visitando: EL CLUB DE FUMADORES POR LA TOLERANCIA: http://www.clubfumadores.org/

Tags: fumadores

ALCOSSEBRE

envíado por lamaga | 28 Julio 2008 | sin comentarios

Mañana volverá la cotidianeidad en todo su esplendor: el despertador, el autobús hacia el trabajo, las tareas con fecha de caducidad, las llamadas telefónicas que atender... La etapa final del máster...

olvidados ya los días en que sólo había que pensar en el baño en la playa o el paseo al atardecer. Las sobremesas en las que se transita por la suave frontera entre la lectura y un sueño hecho de templada calma y brisa marina.

Alcocéber, Alcossebre en valenciano, es uno de los pueblecitos situados al norte de Castellón, en la costa del Azahar. La temperatura típicamente mediterránea se suaviza la mayoría de las veces por una brisa procedente del mar, o quizá del ambiente de vacaciones que se encuentra por sus calles y playas.

Sus mañanas están hechas de gritos de niños, de chapoteos, de los aromas dulces de las cremas para protegerse del sol. Sus tardes, al pasar por las casas que bordean la carretera camino al pueblo, huelen a jazmín y romero. El parque, el paseo junto al mar, las terrazas a estas horas, se inundan de los veraneantes que después de la ducha y la siesta buscan algo que ver, o simplemente pasear. Después vendrán los olores a barbacoa o sardinas asadas, las parejas o familias que buscan un bar donde poder cenar.

En la noche, en el centro del pueblo, se puede escuchar el sonido del cine de verano. Los hay que prefieren dirigirse a cualquier punto de la costa para probar suerte con la pesca. Otros que caminan hacia el puerto en busca de una copa o un poco de ambiente, o continuar hacia la playa de las fuentes, donde el agua dulce que viene de las cercanas montañas se une con la sal, tan presente.

Los días son largos y se despiden entre juegos de niños, risas de adolescentes, charlas intrascendentes, helado de chocolate y leche merengada.

LLENA DE MAR

envíado por lamaga | 25 Julio 2008 | sin comentarios

Estoy llena de mar

de su fuerza

su misterio

su espuma y su sal

La espuma que juega

que se extiende más y más

La que esconde y que cubre

Para permitirme quizá olvidar.

La sal que cura y cicatriza

Que limpia

Que da sabor.

La fuerza de lo vivo

El terror de la inmensidad

La marea en un latido

El sonido de un final.

Lo que fluye y lo que rompe

En un ritmo de eterno vaivén

Un regalo de misterio

Que no preciso comprender.

Tags: el mar

TESSA EN LA PLAYA

envíado por lamaga | 24 Julio 2008 | sin comentarios

Que bien sientan las vacaciones, son terapéuticas en sí mismas, e independientemente de lo que haga, simplemente el desconectar de lo cotidiano ya me resulta suficiente. Es como mover el dial, uno cambia de emisora por un tiempo, y aunque vuelva a la misma, ya suena diferente, además del placer del descanso y el cambio de escenario.

Después de pasar un estupendo fin de semana en Madrid, donde siempre encuentro cosas interesantes que hacer y amigos con los que compartir, volví a Santander, aunque tan sólo por un día para deshacer y volver a hacer el equipaje de viaje. Aproveché para ir a la playa, lo que no había hecho nunca con tessa, no al menos en tiempo de baño, porque sí en otros periodos del año, donde las playas son lugares ideales para que los perros puedan correr y expansionarse.

Santander está en fiestas esta semana, las de Santiago, y cuentan con una novedad que tiene entusiasmados a la mayoría de los habitantes de esta ciudad. Los hosteleros, preocupados posiblemente por la crisis que al parecer nos atenaza a todos, yo la verdad es que no me he dado mucha cuenta, pero debe ser porque no le presto atención, han decidido salir de sus establecimientos y lanzarse a la calle en busca de los clientes. Así que en diferentes lugares, la Alameda, la Plaza del Rey, la del Ayuntamiento o Pombo, correos, Puerto Chico y el Sardinero, se pueden encontrar casetas de madera de distintos bares o restaurantes, donde por 2 euros y medio, compras un pincho y una bebida. Así los santanderinos y visitantes pueden conversar y degustar estos productos en la calle, que ha tomado así mayor ambiente de fiesta, el Ayuntamiento debe de estar obteniendo unos interesantes ingresos por los impuestos que cobra y los hosteleros se supone que obtendrán beneficios después de pasar por caja, y todo el mundo contento.

Después de comer el pincho de la feria en el chiringuito del Chiqui, seguimos bordeando la bahía para dirigirnos a la playa de los peligros. Afortunadamente el nordeste ayudaba a disminuir el calor de un sol poco habitual en Cantabria. Tessa se paró en varias ocasiones para contemplar el mar y los barcos que por allí se avistaban, seguramente recordaba uno que tomamos hace unas semanas. Paseamos toda la playa de los Peligros para llegar a la Magdalena, mucho más protegida del viento que podía llegar a molestar.

Cuando me dispongo a extender la toalla, y antes de conseguirlo totalmente, Tessa entendió que semejante detalle estaba dedicado a ella, así que se precipitó a tumbarse en medio sin dejarme mucho hueco a mí. Por supuesto la aparté parahcerme sitio yo, y entonces consideró que lo mejor era echarse encima de mí, así que me encontré con la perra en brazos como si de un niño se tratase, no sé si su objetivo era jugar o simplemente demandar mi cariño. Ya sé, ya sé lo que pensaréis algunas, que de nada puedo quejarme, pues dueña y perra alimentamos parecidas y recíprocas demostraciones de afecto.

Cuando quise entrar para bañarme, le pedí a mi amiga que la sujetase de la correa, pero Tessa pegó uno de esos tirones habituales en ella y pronto estuvo a mi lado, así que aprovechando que no había nadie a mi alrededor y el mar estaba bastante movido, la liberé de sus ataduras y estuvo nadando libremente.

Por supuesto tuvimos que pasar por la ducha para quitarle el salitre y la arena, y el frío del agua no le gustó mucho. Afortunadamente el paseo de vuelta sirvió para que se secase, pues parecía algo raro con sus melenas mojadas.

A media tarde, cuando el horriplilante ambiente que anuncia la terrible fiesta taurina, empezó a teñir la ciudad, huímos hacia casa.

Tags: santander

UN DISCURSO VALIENTE Y NECESARIO

envíado por lamaga | 8 Julio 2008 | sin comentarios

Este discurso es tan valiente y necesario, como ignorado por los medios de comunicación. Por eso creo que merece difundirse lo más posible.

Discurso pronunciado por Gervasio Sánchez (periodista y fotógrafo) durante la entrega de los premios Ortega y Gasset el 7 de mayo.

En el acto estaban presentes la Vicepresidenta del Gobierno, varias ministras y ministros, exministros del Partido Popular, la Presidenta de la Comunidad

de Madrid, el Alcalde de Madrid, el Presidente del Senado y centenares de personas.

Estimados miembros del jurado, señoras y señores:

Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina

en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las

fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo. ….

Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista

y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar

y gritar.

No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo

Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia

y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace

40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a

su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha

por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se

quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a

la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.

Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de

minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe

González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras

abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra

y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de

mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un

presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste

o no, en un exportador de la muerte.

Muchas gracias.

Tags: guerras

sobre mí

Me resisto a dejar aquí, mi nombre, mi edad, el lugar de residencia o el estado civil ¿Venías buscándolo? Vaya, pues lo siento. Creo que a un presunto lector, o buscador de información por la red, lo mínimo que se le puede pedir es un poco de imaginación, ¿no? Si no me conoces, descúbreme por lo que leo, lo que escribo, lo que pienso, lo que cuento o lo que siento. Parte del misterio o la ignorancia, para inventarme como más te guste. Pues al Final, casi todo es cuestión de perspectiva. Si me conoces, ¿para que te voy a hacer perder el tiempo con minucias ya sabidas? Espero que te pueda ofrecer algo más novedoso y sugerente, pero sobre todo, digno de ser compartido. ¡Cuéntamelo!