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DE TURISTA EN GRANADA

envíado por lamaga | 10 Abril 2008 | sin comentarios

"Debido al fuerte viento, los remontes permanecerán parados. Disculpen las molestias".

Sí, por tercer día consecutivo, éste es el mensaje que se puede escuchar por la megafonía de Sierra Nevada. En ocho años que llevan organizando cursos de esquí la Fundación Deporte y Desafío, ésta ha sido la primera vez que no se ha podido esquiar tres días, ¡todo un privilegio de récord para nuestro grupo! No dejamos de preguntarnos que habremos hecho para merecer esto... De nuevo pensar alternativas, proponer actividades, elegir las que más nos apetecen y organizarnos... Un gran esfuerzo el que hacemos todos para olvidar la frustración que produce el pensar lo que hemos hecho para venir a esquiar, y no poder hacerlo.

Esta mañana hasta pensé irme para Madrid, incluso preguntamos los horarios de trenes, ¿pero y si se esquía mañana? También decidí no unirme a las actividades y quedarme trabajando en el hotel, pues tengo algunas cosas urgentes que realizar, pero al final pensé que eran asuntos que podían esperar y que hoy estaba aquí y había que aprovecharlo.

Volvimos a bajar para Granada para comer algo, acompañados por la lluvia todo el tiempo, ¡pero como puede llover tanto en Andalucía! Después viajamos hasta Piñar, un pueblo que cuenta con varias cuevas prehistóricas. Un trenecito nos llevó hasta la cueva de las ventanas, después de atravesar varios campos de olivares. Tessa estuvo muy nerviosa en la cueva, andaba loca oliéndolo todo y como dispuesta a salir lo antes posible.

Habíamos reservado para ir a ver una actuación en un tablao flamenco. Por el mismo precio, al parecer, nos recogían con un autobús, en un determinado punto de la ciudad, para llevarnos al Sacromonte. Dicen ellos, supongo que para que cojas el servicio completo, que es un barrio muy peligroso y mejor este medio de transporte. Después resultó que el autobús no era en absoluto accesible y hubo que hacer filigranas para que todos los del grupo pudiesen subir, mientras los municipales, por supuesto funcionaban también y contaban con pisos mucho más bajos, ¡sin comentarios!... ¡Qué triste la vida de turista!

No entiendo mucho de flamenco, y aunque supongo que el que nos ofrecieron en los Tarantos no sería excesivamente bueno, alucinante el sentido del ritmo de aquellos gitanos, e increible lo rápido que pueden llegar a mover los pies.

En aquella sala habría un 60 o 70% de los espectadores que eran japoneses, nuestro grupo y algún que otro despistado, como por ejemplo un chico que estaba de visita en Granada y buscando un lugar para beber una cerveza, entró allí donde veía entrar gente y allí que se metió, no quiero ni pensar al precio que pagó la cerveza...

Nuestros comentarios posteriores giraron entorno no sólo hacia los cantaores y bailaores del tablao, si no sobre los japoneses, gente extraña, o al menos diferente a nosotros. Un compañero contó hasta cinco japoneses dormidos, ¿cómo se puede dormir con aquella algarabía de taconazos, palmas, cánticos y rasgaos de guitarra? La explicación: estos pobres visitaron ayer Barcelona, hoy Granada y mañana irán a Toledo, ¿alguien da más en menos tiempo? Nos produjo también sorpresa el ver que varios de ellos llevaban puestas una especie de mascarillas, que no se quitaron ni siquiera para beber, no sabemos si será una barrera contra la contaminación o cualquier otra explicación similar.

Tessa se asustó con los primeros cantos de aquellos gitanos, pero al final recibió los honores hechos caricias de todas las japonesas que abandonaron la sala al final del espectáculo y pasaban por su lado.

Después nos acompañaron a un punto cercano desde donde se podía ver la Alhambra iluminada. Había dejado de llover, la noche en el Sacromonte era tranquila y serena, se escuchaban los grillos y algunas aves nocturnas.

Pero en este momento, 2 o 3 horas después, sigue lloviendo, sigue el viento en Sierra Nevada.

Tags: viajes

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sobre mí

Me resisto a dejar aquí, mi nombre, mi edad, el lugar de residencia o el estado civil ¿Venías buscándolo? Vaya, pues lo siento. Creo que a un presunto lector, o buscador de información por la red, lo mínimo que se le puede pedir es un poco de imaginación, ¿no? Si no me conoces, descúbreme por lo que leo, lo que escribo, lo que pienso, lo que cuento o lo que siento. Parte del misterio o la ignorancia, para inventarme como más te guste. Pues al Final, casi todo es cuestión de perspectiva. Si me conoces, ¿para que te voy a hacer perder el tiempo con minucias ya sabidas? Espero que te pueda ofrecer algo más novedoso y sugerente, pero sobre todo, digno de ser compartido. ¡Cuéntamelo!