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JOSEP VICENT MARQUÉS

envíado por lamaga | 8 Junio 2008 | 2 comentarios

Escuché por primera vez su nombre, a finales de los años 80, en la Facultad de Psicología y Ciencias de la Educación de Valencia. En aquellas tétricas aulas, algunas de ellas bien llamadas sótanos, coincidíamos los que habíamos elegido filosofía, pedagogía o psicología como disciplina a estudiar. En el tercer curso una de las asignaturas era sociología, no lo tuvimos a él como profesor, pero sí a uno de sus colaboradores y a sus textos por lectura y enseñanza a seguir.

Más tarde he escuchado hablar de Vicent Marqués como un referente de los grupos de hombres por la igualdad, que van surgiendo cada vez más. Pero aunque es cierto que es un movimiento que crece, no lo es menos que todavía es bastante desconocido y mirado con reservas, críticas y sonrisitas por gran parte de la ciudadanía.

Así que como agradecimiento a Josep Vicent Marqués, fallecido hace unos días, y a todos los hombres implicados en cuestionar lo dado y establecido sobre lo que es ser hombre y mujer, así como las relaciones que debemos mantener, copio un texto que me ha gustado:

Obituario Josep Vicent Marqués, de Hilario Saez.

«Por una extraña inversión de los hechos, creía que todos estabais muertos». Con estas provocadoras palabras comenzó Josep Vicent Marqués su discurso de agradecimiento por el reconocimiento que le hicimos desde el Foro de hombres por la Igualdad el pasado octubre en Sevilla. Hacía dos años que había sufrido un ictus que apenas le dejaba hablar y casi le obligaba a andar en silla de ruedas, pero mantenía el humor y la ironía que siempre tuvo en la mirada: «La buena gente suele confundirlo con estar tonto, pero yo qué más quisiera». No había podido perder la cabeza, pero tampoco el corazón: «Continúo teniendo la misma mala opinión del capitalismo, el previsible desastre ecológico y el machismo. Aún firmaría la consigna que, en un panfleto del año creo que 70, escribí: País Valenciano libre, socialista, no patriarcal y solidario con todos los pueblos del mundo».

J.V. Marqués ha sido uno de los intelectuales más progresistas y honestos de la Transición Española. Como nos recordaba su amigo José Ángel Lozoya, era uno de los jóvenes profesores universitarios antifranquistas más conocidos en un momento en que «todo estaba al alcance de cualquiera como él que estuviera dispuesto a conquistarlo, desde la cátedra hasta el escaño de diputado; solo era necesario querer y desayunar tres sapos cada mañana para hacer estómago».

Marqués no quiso. Prefirió buscar una alternativa radical al capitalismo, basada en el ecologismo, la solidaridad internacional y el feminismo: «Cuestioné el ser español, el ser varón, el estudiar en la universidad, cuestioné el capitalismo sin asomo de complicidad con el comunismo, el ser cómplice de la devastación del mundo, el amar de una sola manera, cuestioné todo lo que prolonga artificialmente la vida…».

Pero su contribución más original y relevante a esta izquierda alternativa pendiente, es haber sido uno de los fundadores del movimiento de hombres por la Igualdad en el Estado español y su teórico más relevante. «Vicent Marqués es el Condorcet, el Stuar-Mill de esta época (…) está ya en el inventario de los pensadores que formaran parte de la historia de la igualdad» dijo Ángeles Álvarez al entregarle en nuestro nombre un reconocimiento que quisimos compartir con todo el movimiento feminista.

Lo recogió emocionado, con un elegante gesto de agradecimiento a las verdaderas protagonistas: «Celia Amorós había sido mi maestra porque, no sé si sabéis que el igualitarismo o el feminismo no lo hemos inventado los hombres; permitidme que mencione los nombres de las mujeres que más me han influido: Leonor Taboada, Carlota Bustelo, Amparo Rubiales, Pura Duart, Amelia Valcárcel, Genoveva Rojo, a mi alumna Cristina Piris….».

Y con toda la belleza de un nuevo heroísmo que renuncia a lo divino para mostrarse digna y valientemente humano, nos contó las dificultades para cuidarse, las peleas con los celadores que le llamaban "campeón" y "machote"; el dolor de quienes por asumir compromisos sociales, no siempre hemos sido tan buenos padres, compañeros o amigos.

A la mañana siguiente todavía tuvo fuerzas para sumarse a la manifestación de hombres contra la violencia machista. Lo vi gritando consignas desde su silla de ruedas. «Para tener vértigo, tener escaso el pene, no saber conducir ni coche ni moto ni bicicleta, no haber terminado de leer a Marx ni a Freud… he llegado muy alto» dijo como despedida. Ahora ya estás para siempre en nuestro corazón y en las alturas.

Hilario Sáez Méndez, miembro del Foro de Hombres por la Igualdad.


2 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo jararroja el 9 Junio 2008 | 09:24 PM

Ahora me has emocionado, Maga, porque este hombre y sus siempre acerados artículos y opiniones, me acompañaron durante una época ya lejana e ilusionante de mi vida, en la que me parecía increíble que hubiera hombres como él.

no sabía de su enfermedad ni me había enterado de su muerte, así que vaya desde estas líneas mi más sincera gratitud hacia él por su honestidad.

lo dijo La Maga el 10 Junio 2008 | 12:16 AM

Vaya, pues me alegro. ¿Ya te parece creíble que existan hombres así? En fin, es posible que los haya, pero cuesta tanto encontrarlos... que a veces una cae en la tentación de ponerlo en duda.

Todavía te quedan más sorpresas. En la página de Heterodoxia, hombres por la igualdad, encontrarás los últimos tres articulillos que Josep Vicent escribió, muy cortos, pero muy certeros, sobre la discapacidad:

http://heterodoxia.org.es





sobre mí

Me resisto a dejar aquí, mi nombre, mi edad, el lugar de residencia o el estado civil ¿Venías buscándolo? Vaya, pues lo siento. Creo que a un presunto lector, o buscador de información por la red, lo mínimo que se le puede pedir es un poco de imaginación, ¿no? Si no me conoces, descúbreme por lo que leo, lo que escribo, lo que pienso, lo que cuento o lo que siento. Parte del misterio o la ignorancia, para inventarme como más te guste. Pues al Final, casi todo es cuestión de perspectiva. Si me conoces, ¿para que te voy a hacer perder el tiempo con minucias ya sabidas? Espero que te pueda ofrecer algo más novedoso y sugerente, pero sobre todo, digno de ser compartido. ¡Cuéntamelo!