CARILDA OLIVER
envíado por lamaga | 10 Marzo 2009 | 3 comentarios
ME DESORDENO, AMOR, ME DESORDENO
me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
El nombre de carilda Oliver Labra, poetisa Cubana, nacida en Matanzas en 1922, ha quedado unido a estos versos, para bien y para mal. Al parecer son, en gran parte, responsables de que su poesía haya sido conocida, y por otro, han venido a reforzar e identificar el mito que se ha tejido sobre su creadora.
Este mito es el que quiso abordar, fundamentalmente, vicente González Castro en el libro: “Cinco noches con Carilda”. Su lectura es ágil y entretenida, sugerente, además de breve. Los personajes, entrevistada y entrevistador, casi se materializan ante nosotros, por la profusión de detalles que posee el relato y que estimulan nuestros sentidos. Los acontecimientos objetivos que llegamos a conocer, sobre la vida de Carilda, así como algunas de sus ideas y reflexiones, nos la presentan como una mujer audaz, con vivencias extraordinarias y de una sensibilidad deliciosa que ha sabido plasmar en su poesía. Sus versos están pegados a la realidad, a la naturaleza de las cosas y de las emociones. En general, González Castro, empatiza bien con la escritora, sabe extraer jugo a sus respuestas y pretende ir más allá de lo que explícitamente surge en la conversación.
Pero existe algo en la obra que no me acaba de convencer, quizá puede ser simplemente las contradicciones que como cualquier existencia muestra la de la protagonista, falta de profundización en el planteamiento del autor, claves intrínsecamente culturales que no alcanzo a entender o de todo un poco, aunque temo que también hay bastante de prejucios que emborronan lo relacionado con ciertos temas, el sexo y la mujer, especialmente.
Dice vicente en uno de los párrafos: “La vida puede llevar a muchos a un juicio extremista sobre su personalidad, especialmente si no se conocen bien los pormenores que dieron origen a cada incidente, pero me molesta mucho ver cómo se distorsionan las cosas, al extremo de que Carilda es, para algunos, una especie de «prostituta retirada» y dedicada al oficio de escribir”.
Quizá por ello, por los juicios que se han ido creando socialmente sobre la vida y la obra de la poetisa, el entrevistador se empeña en que todo quede explicado por los acontecimientos vitales de Carilda. Quizá también por eso, ella tenga un especial empeño, en que el erotismo y la sensualidad de su poesía, poco o nada tienen que ver con el sexo. Se lee en uno de los párrafos del libro: “Para Carilda, la atracción sexual es la forma más primitiva del amor, porque es la trampa que la naturaleza le impone a las especies para perpetuarse, pero la gente debe ir más allá, aprender a amarse. No es que ella piense que el sexo sea condenable, pero cree que hay que saber sublimarlo, pues de nada sirve eso si no se tiene lo otro”.
Triste que una escritora tenga que explicar y justificar de donde viene su poesía, al fin y al cabo podemos decir si nos gusta o no, pero es irrelevante si le sale del corazón, el cerebro o las tripas. Quizá porque es difícil asumir que una mujer tome las riendas de su existencia, disfrute con la seducción o establezca relaciones poco convencionales pasa lo que pasa. Es como si su vida y su poesía marchasen armoniosamente al unísono, y la sociedad, y los prejuicios internalizados que ésta le ha transmitido, le obligasen a Carilda explicar y declarar.
Ya al final del libro, cuando Carilda anuncia a vicente que a sus 70 años, se va a casar con un hombre 50 años más jóven, el entrevistador se plantea si esto es una forma también de mantener el mito. Ppodemos leer: “Quiero saber si para ella es una necesidad de reafirmar la audacia con la que necesita siempre enfrentarse a la vida. El mito no me interesa –responde ella-. Defiendo mi derecho a amar y a ser amada. Mi vida es mía y no de los otros. Raidel está empezando a vivir y yo terminando, pero tenemos un decisivo punto de convergencia: ambos estamos vivos, somos poetas, desprejuiciados, apasionados, alucinados... Nos iluminan la esperanza, la comprensión, la ternura, la fe, la ilusión, la sinceridad, la fraternidad y el amor. Si mal resulta, tendrá él su primera pena y yo la última. Estallaremos en versos y lágrimas, pero habrá una sola cosa importante a salvo: haber vivido, y eso no es poco, amigo mío, eso es todo”.
3 comentarios - Escribe aquí tu comentario
- lo dijo Luis el 12 Marzo 2009 | 05:43 AM
¡Qué hermoso poema el de Carilda! En cambio, irrelevante es el juicio que haya hecho Vicente González Castro en su libro sobre ella, según mi opinión. ¡Aunque parece que él la defendió! ¿Cómo serán los otros? Pero yo me quedo con la poesía de Carilda sin explicaciones. Me quedo con esta estrofa:
"Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada,
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno."
- lo dijo La Maga el 12 Marzo 2009 | 09:55 AM
Sí, la verdad es que el juicio de Vicente sobre Carilda no es lo más relevante, pero ejemplifica un modo de pensar y de juzgar que subyace en las personas y las sociedades y que sigue siendo muy injusto y desigual. Incluso en el pensamiento de Carilda, tristemente, hay mucho de todo esto, pues es difícil sustraerse de ello, lo que sucede es que no quise profundizar mucho más para no alargar el post del blog. Por ejemplo Carilda afirma que se siente mucho mejor en la relación con los hombres, cosa que no me parece ni bien ni mal, pero lo que no me gustó es que para defender su experiencia, identificase la amistad entre mujeres como un intercambio de chismorreo, afirmación como mínimo simplista, reduccionista y afortunadamente muy lejana a la realidad.
- lo dijo alina el 20 Mayo 2009 | 11:39 PM
Bravo Carilda, Dios bendiga tu mente, tu alma y tus manos junto a tu sentimiento de libertad e independencia.