UN LIBRO COMO UN REGALO
envíado por lamaga | 15 Mayo 2009 | 1 comentario
Hay libros que pasan sin dejar huella, y a los pocos meses no recuerdo apenas nada sobre ellos. A veces, en algunos, admiro el lenguaje de su autor; en otros, la precisión en la descripción de los personajes. En ocasiones disfruto de la destreza para presentar una trama o el despliegue realizado por el escritor en la proliferación de datos y detalles que me han hecho imaginar un lugar, una época o una situación.
Tras un periodo de tiempo que he transitado entre libros recomendados, uno que me resistía a abandonar porque intelectualmente consideraba que era bueno, pero que al final me decidí a hacerlo, porque después de leer más de 300 páginas no podía superar el aburrimiento que me causaba su lectura, otro que ha leído la mayoría de lectores con los que me encuentro, y varios de novelistas hasta ahora desconocidos para mí, he llegado a "El libro de Monelle", por simple casualidad, o para ser más exacta, llevada por el vaivén de la navegación por la red.
Siento que esta obrita se queda para formar parte de mí. Es como una brisa, una lluvia que refresca. Libro de difícil clasificación, tan pronto sugiere un cuento clásico infantil, como anuncia el surrealismo que vendrá después. Con un lenguaje sensual, una estructura sencilla y un ritmo que acuna, que acaricia, me ha llevado por la pena y el dolor, por el amor y la piedad, y me ha reconciliado con la ingenuidad y la imaginación.
Su autor es Marcel Schwob. Hasta hace unos días su nombre no me sonaba a nada, pero como pista os diré que Borges se declaró admirador y discípulo suyo. Nació en Chaville (Francia), en 1867 y murió a los 37 años. El libro de Monelle surgió de una historia real: un amor por una joven mujer de espíritu infantil, que ocasionalmente había ejercido la prostitución, que a los tres años de su relación falleció de tuberculosis. Schwob trascendió su dolor, y volcó su experiencia emocional en esta delicada obra.
El libro está dividido en tres partes y un prólogo. El prólogo titulado: Evangelio de inocencia y piedad, nos introduce no sólo en la vida y la obra del escritor, si no en la época en la que vivió, relacionándolo con la literatura y la filosofía del momento.
Según el prologuista, la primera parte, "Palabras de Monelle", es un verdadero manual de anarquismo, escrito en el estilo aforístico de los textos sapienciales. Mucho de lo que dice Monelle allí podría leerse como un credo estético, un manifiesto del arte del caos que anticiparon el propio Schwob y Jarry.
LAS HERMANAS DE MONELLE, es el título de la segunda parte, que agrupa once relatos: la egoísta, la voluptuosa, la perversa, la decepcionada, la salvaje, la fiel, la predestinada, la soñadora, la complacida, la insensible y la sacrificada.
La tercera queda reservada para MONELLE: de su aparición, de su vida, de su fuga, de su paciencia, de su reino y su resurrección
En fin, que os recomiendo su lectura, y que podáis disfrutar desde la simplicidad de la inocencia y la complejidad de la existencia humana el legado de Monelle que nos acerca Schwob. De momento os dejo con algunas de sus palabras como anticipo:
“No mires detrás de ti. No mires demasiado adelante. Si miras en ti, que todo sea blanco.
No te sorprendas de nada por la comparación del recuerdo, sorpréndete de todo por la novedad de la ignorancia.
Sorpréndete de todo; pues todo es diferente en la vida y semejante en la muerte.
Construye en las diferencias; destruye en las similitudes.
No te dirijas hacia permanencias; no están ni en la tierra ni en el cielo.
Siendo la razón permanente, tú la destruirás, y dejarás que tu sensibilidad se transforme.
No tengas miedo de contradecirte: no existe contradicción en el momento.
No ames tu dolor; pues no durará.
Considera tus uñas que crecen, y las pequeñas escamas de tu piel que caen.
Sé olvidadizo de todo”.
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- lo dijo jararroja el 18 Mayo 2009 | 11:53 AM
hola, maga. he navegado últimamente por entre libros algo azarosa y caótica, pero afortunadamente me encuentro una brújula fiable a la que seguir. voy a buscar el libro y a dejarme encantar, y si me encanta, aquí lo contaré.