Un francotirador contra los traficantes globales
envíado por libros | 18 Octubre 2006 | sin comentarios
Moisés Naím es una de las mentes más lúcidas de la actualidad. No es una antiglobalizador furibundo, de esos a los que sólo el odio contra Norteamérica les hace ir a corear consigna en Porto Alegre. No es un burócrata de lujo tradicional, aunque ha sido director ejecutivo del Banco Mundial. Naím se descubre como un desenmascarador. En “Ilicito. Cómo traficantes, contrabandistas y piratas están cambiando el mundo”, caen las máscaras de globalizadores y nacionalistas por igual. Advierte Naím que lo que está en juego por culpa del comercio ilícito es el tejido social, pues hunde sectores industriales completos para potenciar otros que desencadenan peligrosas expansiones económicas que deciden quién gobierna.
Los traficantes crear “agujeros negros geopolíticos”. ¿Qué son? Lugares donde los criminales viven y proliferan. Naím lo ilustra con un lugar: Málaga. Paro elevado, una de las rentas más bajas de España y un aumento de 1.600 % en la construcción de viviendas privadas. ¿Por qué? Los delincuentes son empresarios. Málaga les ofrece: banca, buen clima, buena comunicación, anonimato.
La posición del autor en las esferas públicas del poder le ha permitido mantener conversaciones privadas con diferentes sectores, como el expresidente boliviano Sánchez de Losada, depuesto, según explica Naím, por “narcosindicalistas”, expresión que alude a Evo Morales. Es un aspecto de la globalización: se ha convertido en un paraíso para traficantes de “armas cortas y bombas grandes”, droga, gente, patentes, dinero blanqueado, animales, órganos humanos, maderas.
Naím es un francotirador: apunta a todos. El libro resuma crítica también contra la política incoherente de Estados Unidos en el mundo, y revela datos poco conocidos. Por ejemplo, que Corea del Norte ha decidido entrar, como Estado, en el negocio de la droga: cultiva opio y produce drogas sintéticas, “una iniciativa mucho menos conocida que el programa nuclear coreano” y una fuente de divisas seguras ante el embargo de la ONU.
Pero este ensayo no es una retaíla de quejidos. Naím hace un análisis de por qué se pierde esta batalla (complicidad de gobiernos y de empresas legales), cómo enfrentar a los delincuentes y cómo actuar en un mundo donde no todo está perdido. Lo primero: remediar el “desfase perceptivo”, que tenemos frente a estas mafias que han mutado sin que lo notemos. El ciudadano organizado en ONG compiten con la policía secreta en cuanto a operaciones encubiertas. Dice Naím: “es la hora de los activistas”, que deben utilizar mejor la tecnología y presionar para lograr la voluntad política.
Moisés Naím. Ilícito. Editorial Debate. 2006. 19 €