El lenguaje onírico de Ángel Zapata
envíado por libros | 6 Noviembre 2006 | 2 comentarios
En “La vida ausente”, el escritor y estudioso del cuento Ángel Zapata reúne 10 cuentos, cada uno con un registro distinto, que se amolda a un aire, una extensión, siempre diferente, exacta para aquello que cuenta. El cuento que da nombre al libro es un juego de nombre y referencias literarias, un guiño a Rimbaud, Breton, Proust, Verne, Bécquer, Zorrilla y hasta una ácida cita de Umbral: el español va a los cafés huyendo de un hogar mediocre.
Todo reunido gracias a una trama que, en el fondo, no es más que la epopeya mínima de un hombre corriente e ilusionado que se enfrenta a la desolación cotidiana. Un desánimo que también ataca a los “serruchos” del relato “Belvedere”, o al imaginativo Clark Kent de “Días de sol en Metrópolis”.
Yo quiero destacar un cuento, una obra maestra de lo fantástico, una narración que merece aparecer, de ahora en adelante, en toda antología: “La maquinaria de los teleféricos”. ¿Que por qué tanto entusiasmo? Porque Ángel Zapata plasma aquí, a la perfección, la difícil dinámica de los sueños. Esa coherencia onírica que hace que todo parezca tan normal aún cuando no tiene pies ni cabeza. Cosas que soñamos: en un momento el protagonista está en un sitio, y al instante en otro, sin moverse. O, de repente, sostiene algo en las manos, que no tenía antes, y lo asume con naturalidad. O que, con esa misma naturalidad, entable conversación con un objeto o un vegetal, una zanahoria. Y lo magnífico del relato no son sus claves surrealistas, sino la manera de contar, que convence, que hace que el lector asuma los párrafos con la naturalidad del que sueña y no como la visión distorsionada de un trance de LSD. En este sentido, este relato podría compararse con las aventuras de la Alicia de Lewis Carroll.
Varios microrrelatos componen el libro, agrupados en dos títulos: “Migraciones” y “Climas”. El primero consiste en aforismos, pensamientos. El segundo en descripciones poéticas, que logran juegos de palabras que rozan o profundizan en el absurdo:
“El invierno puede ser benigno si se le ata a la puerta de los hipódromos. Si se le deja suelto, temed por la herradura disimulada al fondo de los altares, y por la quilla de los rompehielos”.
Zapata se descubre como redentor avezado de los surrealistas o, mejor, de los Oulipo. Lo que quisiera saber es si ha inventado un método, del estilo matemático que identificaba el grupo de Queneau, para labrar estas proezas de la brevedad.
Ángel Zapata. La vida ausente. Páginas de Espuma. 2006. 11 €
2 comentarios - Escribe aquí tu comentario
- lo dijo Ana maría el 6 Noviembre 2006 | 06:49 PM
He sido alumna de Angel (enamorada y tal) y me alegro de este nuevo éxito. Merece mucho más
- lo dijo soledad el 16 Mayo 2008 | 09:03 PM
que el señor queria destacar un cuento fantastico que le queria llamar la maquinaria de los telefericos eso era como sus sueños y ocupaba cualqier cosa para narrarla como cosas que soñamos dia a dia y el las cosas que veia en sus sueños el las ponia en su historia y como que se imaginaba las cosa que el veia como la naturaleza la selva los bosque etc.