Los mejores de 2006. Ficción
envíado por libros | 2 Enero 2007 | 1 comentario
Esta semana recordaré los mejores libros de nuestra existencia en Jazztelia: desde agosto de 2006. El método para estar en este blog es transparente: Se eligen 5 libros a la semana, entre las novedades editoriales y el ciberespacio, y, de manera totalmente libre, se reseña.
Divido la elección de lo mejor de este año en 4 apartados: Ficción, ensayo, crónicas e hipermedios. Comienzo mi inventario con la ficción, el género que prevalece entre los preferidos por los lectores.
No estamos bien de novelas. Han salido muchas y pocas, excelentes. Varias elegantes que no impresionan. Demasiadas malísimas que ni siquiera pensé en hacerles el menor caso. Es un síndrome de la perversión del mercado, ya lo he dicho: el escritor se profesionaliza perpetrando novela. Y hay muchas, demasiadas, que, ante la avalancha, por una razón u otra, no leí.
Para llegar a la cifra redonda de 10 libros en este post, he recurrido a reediciones de clásicos e incluso teatro. No todo es la novedad.
Philip Roth. La contravida. Seix Barral. Novela
El tema merecería el silencio familiar: la vida íntima de un muerto, contada, o imaginada, o reconstruida por el hermano escritor, confidente de horas oscuras aunque nunca involucrado sentimentalmente. El muerto, padre ejemplar y buen marido, tenía una amante, su asistente en el consultorio odontológico. Wendy era “insignificantemente bobita” pero enloquecía a Henry con ciertas artes bucales. Pero su vida infiel se limitaba a las horas de oficina, y luego regresaba al lado de Carol. No era la primera amante que tenía Henry.
Alberto Barrera Tyszka. La enfermedad. Anagrama. Novela
“La agonía del padre se multiplica si el hijo, médico, es el único que sabe del cáncer terminal que acabará con la vida de su paciente y progenitor en muy poco tiempo. ¿Decírselo o no? ¿Cómo hacerlo? Este es el primer debate ético que se mide en la trama principal de la novela “La enfermedad”, de Alberto Barrera Tyzska. Para colmo, padre e hijo tienen una relación especial: han sido sólo ellos dos, nadie más, desde que la madre muriera en un accidente de aviación. Y, sin embargo, en la agonía, el hijo, que protagoniza la novela, descubre lo poco que sabe de su padre. Comienza a indagar.”
Etgar Keret. La chica sobre la nevera. Siruela. Cuentos
“Hay algo en común, invisible, en los 49 cuentos que recoge “La chica sobre la nevera”, el nuevo libro de Etgar Keret, que traduce Ana Bejarano y publica la editorial Siruela. Una voz que recuerda en ocasiones a Kafka, pero no el Kafka de las novelas, largas o cortas, como “El Proceso”, “El Castillo” o “La Metamorfosis”. Más bien, el Kafka de los relatos como “El artista del trapecio”, o “El Artista del Hambre”, o “La Muralla China”.
Joseph Conrad. El duelo. Editorial Berenice. Novela
“Una hermosa edición, a cargo de la editorial Berenice, para un gran texto del autor de “El corazón de las tinieblas” y “Nostromo”. Conrad recrea en “El duelo” la vida de dos húsares de Napoleón: D’Hubert y Feraud. Son antagonistas en todo: extracción social, manera de hacer carrera militar, amistades, rencores y formas de resolver esos odios. Se encuentran por fortuna y sus vidas se cruzarán para siempre, una y otra vez, en una espiral de violencia y duelos, los de antes, con padrinos, estocadas o disparos de pistolas de un solo tiro. El final es inesperado, y no lo revelaré aquí.”
Andrés Neuman. Alumbramientos. Páginas de Espuma. Cuentos
“El último parto literario de Andrés Neuman, Alumbramientos, se divide en tres partes: “otros hombres”, que son relatos de cuatro y cinco páginas, entre los que destaca “Cómo mate a John Lennon”, que narra la historia de un chico que busca al ex Beatle para que le firme un disco, el mismo día que lo asesinaron, y cómo presencia el crimen: “Quién de nosotros, de hecho, no estuvo allí como empezando de nuevo, sujetando aquél maldito revólver una y otra vez, forcejeando inútilmente”.
Bertolt Brecht. Teatro Completo. Cátedra. Teatro
“El teatro de Bertolt Brecht no necesita crítica alguna. ¿Qué más se puede decir de uno de los autores más sólidos, tanto en dramaturgia como en narrativa y poesía, que consagró gran parte de su literatura a las tablas? ¿Hace falta ratificar su genialidad para hablar de esta edición? No, basta con decir que esta edición de Cátedra reúne en un solo volumen toda su obra, incluyendo La Biblia, una pieza breve que escribió a los 15 años.”
Ignacio del Valle. El tiempo de los emperadores extraños. Alfaguara. Novela
“Entre los 18.000 miembros de la División Azul, con la que Franco apoyó al Tercer Reich sin confrontar directamente a Inglaterra y otros enemigos de Hitler, había un falangista que se enroló para salvar la vida. Había sido sentenciado a morir por haber cometido el asesinato de su mujer y el amigo traidor en un triángulo amoroso del que apenas se dan pistas. En “El tiempo de los emperadores extraños”, , el protagonista, degradado de su graduación militar, Arturo Andrade se convierte en un soldado raso español que marcha tras en enemigo ruso en las congeladas estepas donde los nazis perdieron la guerra y donde ocurre un misterioso asesinato: un hombre es degollado y uno de sus huesos utilizado para inscribir un misterioso alerta: Mira que te mira Dios.”
Leonardo Valencia. El libro flotante de Caytran Dölphin. Funambulista. Novela
“Un libro fue escrito para que un escritor escribiera. Es un libro flotante que bien pudiera ser un libro anzuelo, pues el truco que ensaya el protagonista y narrador Iván Romano, sirve al autor de “El libro flotante de Caytran Dölphin”, Leonardo Valencia, para que sus lectores escriban también. ¿Cómo? Ya os explico: La novela trata de tres amigos, que viven en un Guayaquil que queda bajo las aguas elevadas por el calentamiento global, y que obliga a sus habitantes a trasladarse a las montañas aledañas, donde hacen piras con los materiales que encuentran a mano, incluido papel de guías telefónicas o de libros. De los tres, dos son hermanos. El mayor, Caytran, se perfila como escritor pero lo abandona todo y desaparece. El menor, Ignatius, sí se consagra como poeta, pero deja el oficio. Para instigarlo a proseguir, el tercer vértice de la amistad, Iván, asume el seudónimo del hermano mayor y publica un libro. Todos los ejemplares menos uno (que le delatará) se los envía al hermano menor, que le descubre.”
Alan Furst. El Corresponsal. Seix Barral. Novela
“Hombre hábil donde los haya, Alan Furst ha elegido la época moderna más rica en emociones para cualquier aventurero, donde estaban bien definidos los roles del bien y el mal, para ambientar sus novelas. Esta que nos ocupa hoy, El Corresponsal, editada por Seix Barral, añede a la tesitura moral el hecho de la defensa de la libertad de información, la divulgación de la “verdad” defendida por el punto de vista de los resistentes italianos contrarios al fascismo de Mussolini”.
“Una vez visité la casa natal de Shakespeare. Me sorprendió cómo vivía con su familia, casi sin espacio. Aunque en realidad nadie supiera si esa era la verdadera casa, o si él famoso dramaturgo la había habitado alguna vez. Todo es leyenda, ya, cuando se habla de Shakespeare. Su vida es un misterio desentrañado oficialmente. Su obra, al contrario, no guarda oscuridades. Ha sido estudiada y leída y releída por gente de todo el mundo. Ahora toca el turno de tener un objeto de inapreciable valor: las tragedias que Shakespeare escribió. Están reunidas en un ejemplar de lujo. No por el precio, ni por la calidad del papel, que es bastante buena. Es inapreciable por dos cosas: el traductor, que no es otro que José María Valverde, quien no teme a empresas ambiciosas y siempre sale bien parado de traducciones casi imposibles como el Ulises de James Joyce y ahora estas seis obras: Hamlet, Macbeth, El Rey Lear, Othello, Romeo y Julieta, y Julio César.”
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- lo dijo Maritza el 8 Enero 2007 | 01:20 PM
¿Muere la novela? Al parecer, según este blog, está en franca decadencia. No sólo por este blog, porque si se ven las novedades de libros tapa dura y etcétera, vemos que son pura basofia encuadernada.
Esas asquerosidades que publican ahora están muy lejanas de ser Stendhal o Flaubert.
Si cuando alguien cree que Roncagliolo (premio alfaguara) o Pombo (premio planeta) hacen literatura por producir bostezos, es que estamos mal pero que muy mal.