Ionesco, abatido por un recuerdo: Sus diarios
envíado por libros | 14 Mayo 2007 | sin comentarios
Eugène Ionesco, el autor de obras de teatro del absurdo como La Cantante Calva, intenta aproximarse a su inconsciente, a las profundidades de su psiquis, de sus recuerdos, a través de la escritura de unos diarios, que inicia “Diario en migajas”, que concluye con otro tomo titulado “Presente pasado, pasado presente”.
Esta especie de catarsis falla, lo que produce un tormento y una irritación todavía más grandes, que se exaltan en comentarios que desgrana, sobre todo, en la segunda parte: se reprocha no haber buscado esas imágenes de su niñez antes. Está convencido que antes de cumplir 30 años podría haber encontrado esos episodios más nítidos, podría haberse comprendido mejor. Todo el ejercicio es solitario. Nadie le orienta.
En este aspecto y en lo que narra de sus primeros años, sin duda interesantes por los vertiginosos cambios que suceden en Europa, está la doble lectura de este libro “Diarios”, editado por la editorial Páginas de Espuma : 1) Ionesco, sin esa dosis de ironía que le caracterizó, cuenta los sucesos que vivió él y su familia, que vivió él dentro de su familia (pues la política tiene poco que ver en este libro aunque sí impregna el ambiente del hogar). 2) Ionesco como personaje compungido, doblegado por una parte de él mismo que no puede comprender.
El diario que escribe da vueltas sobre un hecho que, presume, le marca sus “odios sociales”, la autoridad, y le inculca su “antimilitarismo” y una extraña “piedad por todas las mujeres”: un intento, bastante teatral, de suicidio de su madre, frente a él y su padre, sirviéndose tintura de yodo en un vaso y haciendo un gesto de bebérselo, con tiempo suficiente para que el padre lo impida. Ionesco tenía 4 años. Nunca pudo amar a su padre, a partir de allí.
Los recuerdos de Ionesco están rodeados de preguntas. Se pregunta por qué reprochó a su padre haber sido como la mayoría de la gente, apegado al poder. Por qué, se pregunta, si otros, como Sartre, eran así también. Escrito como si se tratara de un collar de piezas de piedras, va exponiendo su interior, sus arrebatos, algunos poco creíbles como el que afirma que el teatro no era su verdadera vocación.
Eugène Ionesco. Diarios. Páginas de Espuma . 2007. 407 p.