El mundo onírico que guarda la vigilia de Lobo Antunes
envíado por libros | 22 Julio 2007 | sin comentarios
Una vez escuché que Antonio Lobo Antunes decía que lo que él escribía al principio de su jornada, durante las primeras tres o cuatro horas, lo desechaba una vez que estaba cansado, que sólo escribiendo todo aquello que luego destruía podía llegar al cansancio pleno que necesitaba para llegar a ese lugar mental del que brotaban sus ideas, y la forma en que las escribía, y que se quedaban en la novela que trabajaba. Ese trabajo del agotamiento mental que abre puertas de la percepción que otros buscan con las drogas, lo logra Lobo Antunes con el trabajo, quizás su verdadero elixir.
Y de ese mundo que está más allá del estado normal humano habla este último libro, trasfronterizo como todo lo que escribe Lobo, que no puede encasillarse como novela, aunque este género es el que mejor aglutina su obra, que puede parecer difícil en la primera página para quien lo lea por primera vez, pero que surte un efecto narcótico e hipnotizante a partir de la tercera página, gracias a una cadencia que le otorga una voz propia no sólo en la temática de Lobo Antunes, sino en la redacción, que más que un libro códice merece imprimirse en un papiro: que no tenga interrupciones.
Ayer no te vi en Babilonia es el trabajo que publica Mondadori y que toma el título de un escrito confinado en un trozo de arcilla. El libro está dividido en seis partes, u horas: desde la medianoche hasta las cinco de la mañana. Y habla de ese estado de vigilia, en que se sueña y se vive la realidad, como si ambas estuvieran fundidas para llevar al transeúnte al amanecer.
Con las dos voces que le caracterizan, Lobo Antunes narra dos historias paralelas, dos tiempos diferentes, dos miradas: una exterior, la que conduce el relato, y otra interior, la que mira hacia dentro del narrador. Una que desprecia los signos de puntuación, tan eufórico está por contar su parte; y otro que los ama tanto que es capaz de encerrarse entre paréntesis y colocar tantas comas como la sintaxis lo permite. Y quizás la lentitud de su voz muestre su letargo, su soñolencia.
La exploración de la memoria durante la vigilia es el gran tema de este libro, que recorre ciudades, recuerdos, con la coherencia de quien recuerda sin más, obligado por el cuerpo que no descansa. Una perra inquieta que transmite su nerviosismo; una muñeca en la trastienda y la actitud de acoso de un cliente; la familia; una época anterior donde la sociedad era de “caballeros”; la visión en el espejo; todo conduce al viaje iniciático repetido mil veces en diferentes circunstancias.
António Lobo Antunes. Ayer no te vi en Babilonia. 2007. Literatura Mondadori . 433 p.