Atelepze, un universo imaginario en movimiento
envíado por libros | 31 Julio 2007 | 1 comentario
El periodista y escritor Guillermo Roz publica su primera novela en España: La vida me engañó, de la mano de la editorial Malva. Ante el imaginario y el coro a dos voces que contiene su obra, contesta para Jazztelia estas preguntas:
Si tuvieras un mapamundi, dónde ubicarías Atelepze.
Atelepze comienza en el sur de la provincia de Buenos Aires y termina en el país vasco, empieza y termina en un sitio con el mismo nombre: Ezpeleta. En el lado americano hay una gran colonia de bolivianos y un tren sin ventanas que es incendiado por la población cada vez que llega tarde; en el lado europeo Ezpeleta es un pueblo en medio de un valle con casitas blancas con techos rojos.
Atelepze también queda en un bar oscuro de Nueva York, en una ribera del Ganges en Benarés, en un convento de un pueblo perdido de Italia. Atelepze puede estar también en un mapamundi escondido que será encontrado por unos niños hambrientos que se lo comerán con boquitas salvajes.
Cómo ha sido el proceso creativo de esta novela: influencias, orígenes, mutaciones.
Mi influencia fundamental es la literatura argentina del siglo XX. Solo doy dos nombres que busco siempre en la biblioteca: Osvaldo Lamborghini y Borges. Después necesito del jazz de Michel Petrucciani, del cine de Nani Moretti y de los hermanos Marx, de la plástica de Hopper y de la voz de Elvis Costello.
Me defino entre la aceptación intelectual de la impronta europea y un camino budista e hinduísta. Aspiro a ser oriental en su sentido más artístico. Soy como un turista accidental perdido en medio de una ciudad repleta de templos y sabios, pero un turista horriblemente avergonzado de serlo.
En medio de todo calculo en términos publicitarios: mensaje, receptor, producto; aunque al final el delirio le gane por goleada al cálculo.
¿Qué hay de tu propia vida? ¿Cuántos de los personajes eres tú mismo?
La vida me engañó es el título de una broma sobre mí mismo y sobre mi propia historia. Nace de la anécdota de la visión de un viejo que en medio de la Córdoba argentina, infernal y desértica como sacada de la pluma de un Rulfo a punto, cantaba en una mecedora el tango La vida me engañó. Luego del desengaño amoroso de mi vida recordé a aquel viejo y sentí que su dinámica era una pose, un gesto, una maniobra de carcajada en el infierno. Este libro quiere ser eso, una carcajada exorcizante en medio del maldito infierno del desamor.
Por eso con el que más me identifico de los personajes es con Luro, un hombre viejo y desengañado que se gana la vida ensamblando partes de muñecas, avioncitos, mecheros, lo que sea. Siento que en esta historia fui regenerando o representando el collage surrealista de la vida sobreactuada que me ha tocado vivir: invención sobre invención, lágrima sobre lágrima, palabras pegadas sobre otras palabras no del todo convencidas de encajar.
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- lo dijo olga el 2 Agosto 2007 | 06:36 PM
Donde el autor Guillermo Roz, contesta: LA vida me engaño es el titulo de una broma sobre mi mismo. Yo lei, es el titulo de una sombra sobre mi mismo.
Ya me pongo a leer.