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Carmen Conde, su legado en Care Santos

envíado por libros | 14 Noviembre 2007 | sin comentarios

Hace más de 10 años que murió Carmen Conde, poeta con una decena larga de títulos publicados, como “Mujer sin edén” (1947), y que sacudió la literatura de la postguerra, con lo que Leopoldo de Luis, en el prólogo de esta reedición de Torremozas, califica como “rebelión apasionada”.

Compuesto por cinco cantos, se lee, por ejemplo, versos como:

“Se ha hecho de mis frutos horas torvas;

infiernos de mi vientre, virus triste

para la tierna carne nueva...

Ya es vaho que revuelve mis piedades

El día fugitivo en que la gloria

Cabía entre nosotros: yo y el hombre.”

La avalancha de sentimientos y protestas poéticas que encierra “Mujer sin edén”, encuentra parangón en el libro que acaba de ganar el Premio Carmen Conde 2007. Los temas cambian, por supuesto. Hoy lo que denunciar ha evolucionado como la sociedad.

En el libro “Disección”, de Care Santos, la rebelión de la poeta se centra, ya no en el miedo religioso y la sociedad machista y opresiva, que para la época de Conde parecían naturales, sino en otras cosas que, actualmente, también parecen naturales en nombre de la ciencia o del desarrollo, como la disección del cráneo de Einstein, el consumo desaforado, la doble moral. Entre los versos de Care Santos, se lee:

“Aparto las melenas vegetales.

Me indignan las basuras, la inmundicia

que siempre generamos los humanos;

colillas, frascos, vidrios y hasta uno de esos

cartuchos de impresora con su marca a la vista.

Y botellas, pañuelos, envoltorios,

vasos, bolsas y pedazos de pan. Un sinfín

infecto acumulado.

(...)”

Desarrollado en tres grandes partes (más un “Autorretrato” desafiante como introducción y un final), la autora dirige al lector por un panal de recintos:

II. División en partes del cadáver de un animal para el examen de su estructura normal o de las alteraciones orgánicas.

III. Preparar los animales muertos para que conserven la apariencia de cuando estaban vivos.

IV. Secar o secarse algo por motivos o fines diversos.

Cada uno, un recinto inmaculado como laboratorio criogénico, en los que Care Santos levanta la alfombra para desenmascarar la realidad.

Carmen Conde. Mujer sin Edén. 2007. Torremozas. 110 p.

Care Santos. Disección. 2007. Torremozas. 68 p.


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