La profundidad de la vida mostrada por la pandilla de Charlie Brown
envíado por libros | 28 Diciembre 2007 | sin comentarios
Charles M. Schulz dedicó toda su vida al desarrollo mental y emocional de unos niños que nunca crecieron en tantas décadas que existieron, que aparecían en nuestras casas en los diarios y en los suplementos dominicales. Peanuts, se llamó aún a costa del propio autor. Y en español lo conocimos como Snoopy y Carlitos, los nombres de dos de los personajes principales, aunque el verdadero protagonismo estuviera disuelto en tantos niños como personalidades tenían.
Y aquí radica el verdadero magisterio de Schulz: la complejidad de cada uno de los niños que vivían en ese barrio donde jugueteaba el perrito blanco de largas orejas. Ni siquiera en los primeros tiempos, aquellos 1950, dejaron de sorprender. Ni siquiera cuando la tira cómica ya cumplía la mayoría de edad.
Ahora se edita “la antología definitiva de la obra maestra” de Schulz. El tomo que ha sido lanzado para estas fechas, y que es, con seguridad, el mejor regalo para personas comprendidas en el rango de los 6 a los 80 años, es el que engloba las tiras diarias y dominicales (una serie más larga que los 4 frames del día a día) que se publicaron entre 1961 a 1962.
La editorial Planeta DeAgostini Cómics ya ha sacado a la calle los dos primeros tomos. Y se espera que la labor de completar la colección se realice a cuenta gotas, pero sin retorno.
Con cada página, la relación entre los personajes se consolida, se complica, se hace fraterna. Nunca aparece un adulto, pero los niños llevan una rutina normal: van a clases, juegan al béisbol, tienen responsabilidad y aficiones. Un mundo nada ideal que transpira amor y amistad. Es el legado de Schulz: la posibilidad de que todo eso exista.
Snoopy y Carlitos. Tiras diarias y dominicales 1961 a 1962. 2007. Planeta DeAgostini Cómics . 325 p.