My Bloody Valentine, ¿hay expectación?
Hay grupos que son objeto de adoración y continuas referencias por parte de la prensa, pero con los que luego el público no conecta especialmente. Tengo la sensación de que con My Bloody Valentine sucede un poco eso. Cuando se anunció su gira de regreso, casi quince años después, en mi entorno hubo muchos comentarios positivos al respecto, pero poca pasión en ellos. Y no creo que fuese tanto por las dudas sobre su estado de forma como porque es un grupo que no suele sonar en los reproductores de los aficionados a la música. Lo sospecho porque cuando se habla de My Bloody Valentine en demasiadas ocasiones son protagonistas los detalles técnicos o de la complejidad del sonido de su gran disco, “Loveless” (1991). La anécdota por delante del poder de evocación de sus canciones, a pesar de que marcaron un antes y un después con esa mezcla explosiva de melodías delicadas con tormentas de guitarras. Cada vez queda menos para su actuación en el Fib-Heineken 2008 y en el Saturday Night Fiber. En la red ya hay una buena cantidad de videos de sus conciertos en Inglaterra. El grupo suena potente. No sé si conseguirá revitalizar su gran legado con esta gira, pero a mí esas grabaciones en baja calidad, movidas y con el sonido saturado de “Only Shallow” a todo trapo me motivan mucho. Me apetece verlos.
Aunque a uno lo que más le gusta es la música, cada vez nos toca invertir un mayor porcentaje de tiempo en sus aledaños, en la parte empresarial que la rodea; los formatos, los cambios de hábitos de consumo o la proliferación de festivales y la competencia entre los promotores. A este último tema dedica su portada el número de junio de la revista
Paredes de Coura, un pequeño municipio al norte de Portugal, acoge desde hace 11 años 

Me lo había comentado un músico granadino hace algo más de un mes durante una entrevista, pero hasta hoy no se ha confirmado la noticia. 
El Contempopranea es una cita clásica de la oferta de festivales veraniegos. Uno de los pocos que han mantenido una personalidad y un perfil claro desde sus inicios. Pero este año van a traicionar a su propia filosofía, la de apostar únicamente por los grupos españoles de pop independiente, para abrir las ventanas y que entre aire en un evento consolidado, que a penas ha evolucionado en sus doce ediciones.
Sí, en España tenemos muchos macro-festivales. Quizás demasiados. Sin embargo todos están cortados por el mismo patrón: diferentes ciudades y diferentes recintos, pero mismas fechas, mismos formatos y mismas actividades paralelas. Con este panorama, adquieren más valor pequeños eventos que además de ofrecer conciertos, mantienen un carácter didáctico y tienen una vocación clara por difundir otras manifestaciones culturales que están en relación con la música, como el 
Casi todos los grupos que construyen música a partir de ruido, acoples y distorsiones buscan lo mismo: evocar sensaciones extremas, violentas y oscuras. Cuando te topas por primera vez con esas propuestas te entusiasmas como un niño con un juguete nuevo. Pero al tercer disco te vuelves escéptico y te das cuenta que hay mucha paja y poco grano; más pose que trabajo. Hasta que te topas con proyectos como