Coachella, el festival todopoderoso

Indio es una ciudad en el sur de California rodeada de campos de golf y dentro del Desierto del Colorado. Desde 1999, el último fin de semana del mes de abril se celebra allí el Coachella Valley Music and Arts Festival, que con el cartel de sus últimas ediciones se ha convertido en protagonista de los sueños húmedos de los aficionados a la música de todo el mundo.
Sus promotores tienen dinero y no escatiman en gastos para que los grupos que les gustan olviden viejas rencillas y vuelvan a actuar. Coachella ha tenido mucho que ver con la reciente vuelta a la carretera de Jesus And Mary Chain y Rage Against The Machine, por ejemplo, y puede presumir de ser parte implicada en la última reencarnación de Siouxsee And The Banshees, Jane´s Addiction o en el amago de regreso de Cocteau Twins.
Además, son los únicos capaces de seducir a estrellones que no necesitan compartir cartel con nadie (ni se prestan a ello) para que actúen en un evento de estas características. Si hace dos años convencieron a Madonna para que pisara el mismo escenario que Depeche Mode o Franz Ferdinand, en la edición de 2008 el protagonista será Prince, que en 24 horas ha liquidado las entradas para el día de su actuación.
El de Minneapolis, que aunque justito de tirón en el estudio sus conciertos siguen despertando mucho interés –en 2006 fuel el artista estadounidense que más dinero ganó; básicamente gracias a las ganancias que le reportaron sus giras-, ha cobrado casi cinco millones de dólares por este concierto, según la revista Rolling Stone. La cifra, aunque probablemente nunca vaya a ser confirmada por el festival o la agencia del artista, demuestra el poderío de Coachella.