Primavera Sound: menos descubrimientos, más conciertos históricos

El Primavera Sound 2008 fue de menos a más. El voltaje de las actuaciones fue creciendo en cada jornada hasta el vibrante cierre del sábado, con Animal Collective dando un concierto histórico; convirtiendo en masivo el sonido del underground americano más transgresor. Otro de los momentos del sábado fue la presentación en España de Bon Iver, el proyecto de Justin Vernon. Qué grandes canciones y qué intensidad en directo. La solemnidad de Low con falsete y aliñada con pequeños pasajes de electricidad y ruido. Pero la actuación del día, centrándome en aspectos puramente interpretativos, fue la de Scout Niblett. Sus estridencias y la torpeza como instrumentista que ella misma reconoce, son una forma de provocación que da un respiro al público. Si sólo cantase sus temas más apasionados y emotivos, nos derretiríamos.
El jueves viví el principio del fin de MGMT, un grupo que en directo no hace nada interesante con las canciones que tan bien ha decorado Dave Fridmann en su disco de debut. Unas horas más tarde, los estruendosos Health si estuvieron a la altura de las expectativas creadas por su primer disco. Ritmos angulares, contundencia, teatralidad y un sonido metálico apabullante. Junto a Moho y Edan lo mejor del día. Portishead y Public Enemy demostraron que todavía tiene cosas que decir, sin llegar al esplendoroso estado de forma de Devo, sorprendentes en el escenario principal el sábado. Ese día ví por primera vez pogo en el Primavera Sound, con A Place To Bury Strangers, que hicieron honor a la frase que precede la mayoría de sus críticas: “el grupo más ruidoso de Nueva York”. Ya lo dije en un texto sobre su disco, si los hermanos Reid conociesen su música no hubiesen reunido tan alegremente a Jesús And Mary Chain.
Vi muchos conciertos a cachos, otros me los perdí por obligaciones profesionales, pero volví de Barcelona convencido de que lo mejor del festival salió de los veteranos y no de la savia nueva.