My Bloody Valentine, ¿hay expectación?
Hay grupos que son objeto de adoración y continuas referencias por parte de la prensa, pero con los que luego el público no conecta especialmente. Tengo la sensación de que con My Bloody Valentine sucede un poco eso. Cuando se anunció su gira de regreso, casi quince años después, en mi entorno hubo muchos comentarios positivos al respecto, pero poca pasión en ellos. Y no creo que fuese tanto por las dudas sobre su estado de forma como porque es un grupo que no suele sonar en los reproductores de los aficionados a la música. Lo sospecho porque cuando se habla de My Bloody Valentine en demasiadas ocasiones son protagonistas los detalles técnicos o de la complejidad del sonido de su gran disco, “Loveless” (1991). La anécdota por delante del poder de evocación de sus canciones, a pesar de que marcaron un antes y un después con esa mezcla explosiva de melodías delicadas con tormentas de guitarras. Cada vez queda menos para su actuación en el Fib-Heineken 2008 y en el Saturday Night Fiber. En la red ya hay una buena cantidad de videos de sus conciertos en Inglaterra. El grupo suena potente. No sé si conseguirá revitalizar su gran legado con esta gira, pero a mí esas grabaciones en baja calidad, movidas y con el sonido saturado de “Only Shallow” a todo trapo me motivan mucho. Me apetece verlos.