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El buho real: "Eterno desconocido"

envíado por nfhgjk | 13 Julio 2006 | sin comentarios

La más formidable de nuestras aves de presa nocturnas, el Búho Real, es un gran pájaro de espléndido plumaje y feroz apariencia que ataca a cualquier animal de pequeño o mediano tamaño, encontrándose en sus nidos presas que verdaderamente sorprenden por ser muchas veces especies que, a su vez, son extraordinariamente feroces y peligrosas.

El plumaje de los adultos es pardo leonado, que con determinados reflejos de la luz del crepúsculo parece a veces amarillo dorado, muy rayado de marrón negruzco. Las partes inferiores son pardo amarillento o rojizo con manchas longitudinales casi negras. La garganta es blanca, lo mismo que parte de la cara alrededor del pico y los ojos, formando con el ligero mostacho una clara X. Sobre la cabeza son muy visibles unas plumas hirsutas situadas a los lados, que se han dado en llamar orejas y que junto con los grandes ojos, de color anaranjado vivo que continuamente miran con bondad, curiosidad y en ocasiones ferocidad, dan a este pájaro una verdadera apariencia majestuosa.

El Búho Real se posa en actitud erguida y durante el día permanece escondido en una grieta de un roquedo, en la rama de un árbol junto al tronco e incluso en el suelo entre la vegetación. A pesar de su enorme tamaño tiene un vuelo ágil y silencioso apoyado en sus grandes alas, destacando mucho su gran cabeza (no debemos olvidar que es metafóricamente la “inteligencia”).

El Búho Real se adapta a vivir en muy variados biotopos. Se dice que puede reproducirse en acantilados costeros y un ornitólogo extranjero asegura haber visto un ejemplar en el Monte Igueldo (San Sebastián). En Iberia es sedentario y no ocupa siempre como general mente se cree, zonas de alta montaña, sino roquedos situados en altitudes medias y casi siempre en la proximidad de bosques. Sorprende a veces encontrarlo u oírlo durante el invierno en lugares de los que está ausente sin duda durante la época de reproducción, pero con frecuencia en estos sitios donde se piensa que no anida, lo hace regularmente durante años sin que los habitantes del lugar se den cuenta de ello. Probablemente es el más nocturno de todos los búhos, saliendo a volar muy rara vez antes del crepúsculo y aun pocas veces durante él. Cuando caza suele volar sobre los campos y al regresar del monte de madrugada es cuando, además de escuchar su voz, se le puede ver como un águila silenciosa cuarteando lomas y matorrales. En días de luna llena en marzo, pueden observarse volando a gran altura sobre su nicho o cerca del nido tanto el macho como la hembra, haciéndolo regularmente en círculos.

Lo que no parece ofrecer duda alguna es que solamente en zonas o regiones desprovistas de rocas falta el Búho Real. La presencia de esta especie ha sido comprobada a alturas superiores a los 2000 metros, pero hay que pensar que estos son casos excepcionales y la mayoría de las parejas no deben rebasar mucho los 1000 metros.

En función de su gran potencia y tamaño el Búho Real se alimenta de grandes presas, pero no desdeña pequeños mamíferos, ratones y musarañas, lo mismo que diminutos pájaros(las ratillas y topillos (Microtus, Pitymys, Clethrionomys) son capturados en gran número, sobre todo destaca la Ratilla Nival Microtus nivalis en zonas casi de alta montaña, Pirineos en especial; el Ratón de Campo Apodemus sylvaticus).

También captura pequeños animales carniceros, sobre todo gatos domésticos y silvestres, comadrejas, garduñas, martas, armiños, turones y ginetas. Las demás aves de presa sufren también de su depredación, en especial las nocturnas, que son, por orden de importancia: Lechuza Común Tyto alba, Autillo Europeo Otus scops, Cárabo Europeo Strix aluco, Mochuelo Común Athene noctua y Búho Chico Asio otus pero también las diurnas: Cernícalo Vulgar, Busardo Ratonero Buteo buteo, Azor Común Accipiter gentilis, Abejero Europeo Pernis apivorus, Milano Negro Milvus migrans (capturado en pleno día), Halcón Peregrino Falco peregrinos, etc (El Búho Real los tritura con sus fuertes mandíbulas) Una presa frecuente también, es el Erizo Erinaceus europaeus.

Desde noviembre hasta final de enero el Búho Real desarrolla más intensamente su actividad vocal. Cuando en octubre las parejas se establecen en un determinado lugar donde pocos meses después comenzarán la reproducción, el macho canta insistentemente como queriendo significar su posesión. A partir del crepúsculo comienza a escucharse el sonoro y profundo «¡¡juuú!!» que suele durar hasta las 20 horas (solar). La hembra emite sonidos roncos frente al macho, «¡¡úarr!!», pero más a menudo «¡¡kvéck-kvéck!!» y un «¡¡juu-ú!!» en tono más alto que el de su pareja. También un suave pero agudo «¡¡ke-ké-ke!!». Normalmente, el macho canta en intervalos de un minuto o menos. Las emisiones vocales en las primeras horas de la madrugada y en las del amanecer son también muy frecuentes.

A partir del mes de octubre comienzan las parejas a establecerse en sus territorios de cría y, aunque de forma muy ocasional, en días claros pueden ser observados los búhos volando alto en círculos sobre la zona. Las emisiones vocales se intensifican, sobre todo por parte del macho. El lugar elegido para la puesta puede ser un saliente en la roca, no necesariamente protegido por encima; más a menudo una grieta y muy frecuentemente un entrante donde crece un pequeño arbusto. Aunque en países del norte de Europa los nidos pueden estar en ocasiones en agujeros de árboles, esta situación parece ser mucho menos frecuente en Europa meridional y en Iberia. Los nidos en el suelo son muy raros. En el suelo de la repisa o entrante excava un hueco, donde pone los huevos normalmente entre los últimos días de febrero y la primera quincena de marzo. El mismo nido no es usado año tras año, sino que el lugar varía, aunque con frecuencia escogen un sitio no muy alejado, a veces a sólo pocos metros y procurando que reúna una casi única condición: que esté naturalmente protegido de la lluvia. El número de huevos varía entre uno y seis, pero estas cifras son extremas y la puesta normal no incluye en general más de tres huevos. Dejados a intervalos de dos o tres días, entre el primero y el último hay por lo menos una semana de distancia. Su forma es elíptica, son blancos y tienen poco brillo. La hembra incuba ella sola por un tiempo no superior a 35 días durante el cual el macho no cesa de cantar en las proximidades. En el crepúsculo caza con preferencia grandes presas que lleva al nido o deposita en una repisa próxima donde la hembra las consume. Al nacer los pollos están cubiertos con un plumón blanco parduzco, corto, pero denso, por todo el cuerpo, incluidas las patas y pies hasta la base de las uñas. El primer mes la hembra cubre los pequeños búhos continuamente. En la quinta semana comienza ella a abandonar el nido y caza en compañía del macho, aportando ambos las presas. A pesar de que los jóvenes son muy voraces, su desarrollo es lento y están sometidos a variados peligros, entre los que no es el menor el morir despeñados, pues a partir del primer mes se muestran muy inquietos, moviéndose mucho por la repisa. Algunos pollos salen del nido a las seis semanas de vida, pero no vuelan. Normalmente se esconden entre las piedras o en las grietas próximas, incluso, si les es posible, cambian de lugar en la repisa, recorriendo muchos metros, si el nido es visitado con frecuencia los buhos grandes trasladan a los polluelos a lugar seguro.


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