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¿AMÉRICA LATINA, UN CONTINENTE FRACASADO?

envíado por Sibylla | 1 Junio 2007 | 6 comentarios

América Latina siempre ha sido observada como el continente de las subidas y las caídas. Desaparecidas (por lo menos titularmente) las dictaduras (salvo la longeva y jurásica de Cuba) del continente, muchos ensayistas entusiastas y quizá ilusos vieron a una nueva Latinoamérica triunfante y unida. Esto no ha sido así, y actualmente este continente se despeña entre populismos de izquierda y de derecha. Elegir democráticamente a un Gobierno no es precisamente un “curalotodo”.

¿Cómo América Latina puede salir del laberinto de frustraciones en el que se encuentra? A su vez, este desafiante « ¿por qué América Latina ha fracasado?» parte de un punto fijo —el fracaso— que se identifica con una observación presuntamente objetiva.

Las respuestas a este interrogante difieren en parte o en todo, dependiendo casi siempre del mirador ideológico desde el cual se realiza la observación. Por lo general, tesis como las sostenidas en “Las venas abiertas de América Latina” (1970), de Eduardo Galeano, explican este fracaso fundamentalmente como consecuencia de un factor exterior —europeo o norteamericano— según el cual América Latina no ha podido ser porque no la han dejado. Una tesis opuesta, más reciente y probablemente promovida más desde el Norte que desde el Sur, predica que América Latina ha fracasado porque, en síntesis, es idiota o sufre de retardo mental. Esta tesis extremista podemos encontrarla en libros como Manual del perfecto idiota latinoamericano (1996), muy recomendada por el expresidente argentino Carlos S. Menem. Del mismo autor, de Alberto Montaner, es un libro más serio, más respetable y —vaya casualidad— más respetuoso llamado Las raíces torcidas de América Latina (2001). El título, claro, responde a otra obsesiva necesidad de atacar la perspectiva del ensayista uruguayo. Hasta el momento, tenemos tesis y antítesis, mas no síntesis. En esta oportunidad, el escritor cubano escribe con más altura y, aunque discrepemos con algunas hipótesis sostenidas en el libro, aunque encontremos páginas innecesarias o fallos metodológicos, podemos perfectamente reconocer algunas hipótesis, argumentos y pistas muy interesantes. En fin, una antítesis digna, a la altura de la “tesis original”.

Podemos decir que la idea de “fracaso” es un axioma incuestionado, aplicable a una infinidad de análisis sobre el continente latinoamericano. Cada uno ve, desde su propia atalaya y siempre de forma apasionada, diferentes caminos que conducen a una misma realidad.

Existen innumerables razones para ver un rotundo fracaso en este continente: crisis económicas, emigración masiva de su población, corrupción de sus dirigentes y actitud mendicante de sus seguidores, ilegalidad, violencia cívica y militar hasta límites surrealistas, etc. Un menú difícilmente envidiable.

Podemos decir que un país donde su población no tiene las necesidades básicas satisfechas es un país que ha fracasado. Es muy difícil sostener que la idea de violencia o de hambre depende de una condición puramente cultural, como puede serlo la idea de violencia moral. Aunque no es imposible, claro. Es decir, el fracaso no sólo depende de los logros económicos sino que, sobre todo, depende de una “conciencia de fracaso”. Y esta conciencia, como toda conciencia, no es un fenómeno dado sino construido, adquirido y aceptado.

Cuando se habla de “éxito” se habla de economía y raramente se toman en cuenta aspectos cruciales para el desarrollo de un país. Por ejemplo, la famosa apertura de la economía española en los años ’60 es considerada por muchos analistas como el “momento de cambio” en la historia ibérica del siglo XX, matriz de la actual exitosa España. Lo cual es del todo exagerado y equívoco, a mi entender. La afirmación quita trascendencia a un momento más significativo en la creación de la España moderna: la muerte de Franco (1975), el derrumbe de una mentalidad militarista y el fracaso de los golpistas de 1981. Es cierto que la economía cambió más en los años ’60 que al regreso de la democracia. Pero no se considera la situación medieval de España en los veinte primeros años de la dictadura franquista, su marginación de Europa y del mundo que la hacía inviable.

También se olvidan dos puntos cruciales: El desarrollo e, incluso, el progreso económico sostenido de un país, a largo plazo no depende tanto de los modelos económicos sino del grado de democracia que sea capaz de alcanzar. Muchas dictaduras en América Latina aplicaron modelos semejantes de capitalismo y unas pocas de socialismo —sin entrar a analizar la exactitud ideológica y práctica de cada una—; unas tuvieron números en rojo y otras en negro, independientemente de la mano ideológica que las gobernaba. Por esta razón podemos entender que el insatisfactorio grado de desarrollo de la mayoría de las democracias latinoamericanas demuestra que son más democracias formales que democracias de hecho. En una verdadera democracia, la libertad de sus ciudadanos y la confianza en sí mismos impulsa más vigorosamente cualquier desarrollo satisfactorio que en aquellas otras sumergidas en una estructura social rígida que es percibida como injusta y opresora —sin importar el número de parlamentarios, de partidos políticos o de elecciones que posea-.

América Latina es un continente vasto, heterogéneo y contradictorio, con países que comparten elementos culturales comunes y a veces irreconocibles. Quizás lo que identifica a América Latina es la idea —no carente de ficción— de una historia, de un destino común y de la idea o la conciencia del fracaso. Esta conciencia les viene desde tiempos de la conquista, claro, y luego de la “independencia”, de José Artigas y de Simón Bolívar.

Pero esta idea de fracaso no siempre fue tan unánime como se la considera hoy en día. El Río de la Plata, por ejemplo, vivió por largas décadas, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, quizás hasta el año 1950, en la conciencia del “éxito”.

Por otro lado, y aunque el paisaje social y urbano chileno no se diferencie mucho del argentino o del brasileño, es harto conocido que Chile goza de cierto reconocimiento en lo que se refiere a su economía. Al menos así es visto por muchos chilenos, por muchos países vecinos y, naturalmente, por muchos analistas norteamericanos. Sin embargo, y en contra de los propios deseos de los chilenos, la idea de “fracaso” como distintivo de país latinoamericano sobrevive en la obsesiva comparación con países europeos, por ejemplo.

América Latina dejará de ser un “continente fracasado”, a mi entender, cuando (1) deje de definir su fracaso en función del “éxito” ajeno y de la definición ajena del “éxito”, (2) cuando abandone su retórica de izquierda y su práctica de derecha que le impiden tomar conciencia de sus propias posibilidades y de su propio valor, así como perseguir la corrupción endémica sin falsas retóricas y pomposas declaraciones y (3) cuando se revele contra su propia tendencia autodestructiva.

UNA SERIE DE CATASTRÒFICAS DESDICHAS.

envíado por Sibylla | 12 Septiembre 2006 | sin comentarios

POR DRYA

Como saben me precio de ser escéptica y atea, pero en ciertos casos tengo que reconocer que hay situaciones que ...por lo menos me mosquean. Desde que la maldita foto fue revelada sus “Protagonistas” no cesan en su mala suerte.

Con el permiso de ustedes, presento al primero de los fotografiados (que en realidad es el tercero contando desde la izquierda, sì, ese señor bajito y de bigote al que Bush le coloca la mano en el hombro. ¿Sensación multiorgàsmica?) . Todo lo malo que le aconteció a partir de esa fecha desgraciada no fue nada con el precio que pagamos los madrileños con el 11 de marzo de 2004. A Aznar y sus “Opus Stars” sòlo les preocupò, les preocupa y les preocuparà como pasarle el marrón a otro, si es posible a Zapatero, ese Bambi inasible, negado a cualquier desengaño.

Pues bien, no sòlo el PP perdiò el Gobierno (que entre paréntesis es lo ùnico que le duele) y a nosotros nos faltan 200 personas, además de los heridos y familiares, que tambièn son vìctimas, sino que tenemos que apechugar con los periódicos mamporreros del PP y su “Mega-Super Conspiración” del 11 de marzo; un guiragay de absurdos complots PSOE-Francia-Marruecos-CNI y ETA, con la cual nos aturden cada dos por tres.

Desde su salida del Gobierno el PP se ha movido tanto de ese centro en el que siempre presumìan estar, para escorarse hacia una derecha ultrosa, blanco y negro (¡tiempos idos del NO-DO) que es cada vez cada vez màs parecida a sus gloriosos tiempos de su Gran Abuelo . No les faltan ni los curas, los homòfobos, “la gente bien”, los niñatos nacionalcatòlicos y sus aires de perdonavidas, por no faltarles, les sobra morro.

Pero nuestro ínclito Mr. Ànsar es de los que erre que erre, y hace poco se despachò con esta frase: "Hay gente que critica la foto de las Azores no tanto porque yo estuviera allí sino por que no estaban los que critican, que les encantaría", ha dicho Aznar, para añadir que dará "más detalles". "Pero eso lo dejo para un capítulo de mis memorias donde lo diré con nombres y apellidos". Y se queda tan ancho.

El prohombre no deberìa ser tan tìmido, porque a todos nos encantarìa que la foto la repitiesen los mismos protagonistas en Bagdad 2006, a la hora del mercado ¿què tal?. En fin, señor Aznar, en lo que a mi se refiere, viéndole como defiende de esa manera tan chulesca uno de los mayores errores de su carrera política, me permito decir que...”Hay gustos que merecen palos”...

Pero no sòlo nuestro “prohombre” “anglohablante” (según las babosas frases del Sr. Belloso – personaje bufonesco donde los haya, no habìa oìdo tanto peloteo en pùblico en mi vida, por eso, pena me da mi alma màter que se permite semejantes personajes en los otrora prestigiosos cursos de verano, ¡còmo ha bajado el listòn¡) està perseguido por el mal de ojo.

A Tony Blair, ese laborista (inscrito secretamente en el Partido Republicano) que parece que lo mirò un tuerto, las manos se le hacen huéspedes para sacar tantos balones fuera : Chèrie (esa señora indescriptible) con sus movidas de compras de pisos a travès de un maleante, sus cosméticos (el resultado està a la vista) que tanto cuestan al bolsillo de los contribuyentes, y el mismísimo Sr. Blair con sus ventas de títulos nobiliarios como torrejas en semana santa. A Gordon Brown cada vez lo saluda màs gente en Gran Bretaña.

Y el ùltimo, pero según el dùo Ànsar/Belloso , el regalito del mismo Dios, al que los apurados norteamericanos (no, Sr. Belloso, yankees es una forma ofensiva de referirse a los súbditos de Bush, antes de hacer la pelota, infòrmese) no saben como quitarse de encima, ese cristiano renacido por el que rogamos (hasta los ateos) que vuelva a encontrar la botella y se ahogue dentro. Sì, el Sr. George W. Bush: Atolladero en Irak, ratonera en Afganistán, masacres en Gaza y el Libano (y no es que al prohombre de Texas le preocupen los muertos, pero es que sus súbditos se quejan del precio de la gasolina), Iràn y Corea del Norte salidos de madre....

Como en todo cuento de gente de malvivir, hay un “tapao”, porque los tres ¿héroes? De nuestra historieta no fueron por casualidad a las Azores, su anfitrión era (y es) ese inefable portugués , Mr. Durâo Barroso, que por no asomarse a la foto maldita tiene un curro màs apañado: Presidente de la Comisión Europea. Los hay que la ven venir de lejos y no se mojan hasta ahogarse, como le pasò a Mr. Blair y a nuestro estropeado proto ¿yankee?, cuyas memorias pueden titularse: Una serie de catastróficas desdichas.

En síntesis, que esa foto tiene màs peligro que Federico Trillo como controlador aèreo. A los futuros pelotas del PP se les recomienda palparse bien la ropa antes de cualquier sesiòn fotográfica, porque hay fotos que las carga el diablo.

EL FANATISIMO

envíado por Sibylla | 9 Septiembre 2006 | 2 comentarios

Un fanático es alguien que no puede cambiar de mentalidad y no quiere cambiar de tema.

(Winston Churchill. 30.11.1874 - 24.01.1965)

El fanático no necesita ser irritable, nervioso o rabioso. Está en tal sintonía con la ideología colectiva que ésta le basta como canal de expresión de sus sentimientos, vivencias y aspiraciones, sin que quede en él nada de ese hiato, de ese abismo que el hombre diferenciado ve abrirse, a menudo, entre su mundo interior y el universo a su alrededor.

El fanático, en ese sentido, está desprovisto de la soledad, de la profundidad, de la tridimensionalidad propias de los que "están en el mundo, pero no son del mundo". Él, por el contrario, puede "no estar" en el mundo, pero, con toda la intensidad de su ser, "es" del mundo.

Pasión y fanatismo

La Pasión va a ser fuente de todos los fanatismos.

Esto sucede porque los fanatismos no reparan ni en la Ley, ni en la Realidad, ni en la Verdad, y, por consiguiente, no se detienen en los límites que marcan tanto la Ley, como la Realidad, como la Naturaleza y como la Verdad. Lo mismo que la Pasión.

Aparecerán en todos los órdenes de la vida y de la existencia humana personajes pasionales que, unen CAUSA Y PASION, y se tornan en Fanáticos de cualquier Causa que emprendan, busquen y se mimeticen con y en ella.

Y, como también huye de la Realidad, para estar más allá de todo ello, no valora la Vida ni la Ley, ni la Naturaleza aunque las mencione como objetivos de su causa.

POR TODO ELLO, PASIÓN Y FANATISMO, PASIONARIO Y FANATICO SE ENTRELAZAN MUY ÍNTIMAMENTE.

Desde los enciclopedistas del siglo XVIII se empezó a combatir el fanatismo.

Así entendido, el fanatismo no sólo es religioso sino también político, literario o artístico. En algunos casos hasta la amistad y el partidarismo por una persona, cuando se la ha hecho encarnar una idea, pueden ser tachados de fanáticos.

El fanático ha de ser crédulo, sin capacidad discriminativa entre la verdad y el error, supeditando la justicia y la moral sociales a sus propias ideas, producto de la alucinación sentimental que ciega el entendimiento y que, con irresistible empuje, le forja una voluntad inquebrantable.

Si en algún momento descubriese que la realidad le contradice su doctrina fanática, la despreciaría, pero no de manera desdeñosa, sino irritado, agresivo, intransigente; y, si estuviera en su posibilidad, la destruiría por conceptuarla falsa, ya que sólo es verdad su verdad subjetiva.

Por excelencia el fanático es guerrero. Predica la lucha, que considera santa, porque es verdadera la idea que quiere imponer. Puede ser un guerrero armado de todas las armas homicidas; también puede luchar con la palabra mordaz, insultante y agresiva.

El fanatismo es además imperialista, es decir, que no se contenta con la persuasión y la propaganda, sino que, quiérase o no, se ha de aceptar su tesis. Es, pues, un imposicionista.

Sólo puede oponerse al fanatismo otra forma tan poderosa, imperialista e intransigente como él; es decir, que el fanatismo nada más puede ser combatido por otro fanatismo, y de ambos vencerá el más fuerte y desarrollado, el más fanático.

El fanatismo es más viejo que el islam, que el cristianismo, que el judaísmo. Más viejo que cualquier estado, gobierno o sistema político. Más viejo que cualquier ideología o credo del mundo. El fanatismo es un componente siempre presente en la naturaleza humana, un gen del mal.

Hoy día, el desencadenamiento sin límites de la violencia a nivel planetario ha culminado en un ciclo infernal, en el que el maniqueísmo alimenta la violencia; violencia que, a su vez, alimenta el maniqueísmo. El fanatismo alimenta la violencia que alimenta el fanatismo. No podemos caer nosotros y nuestro odio a la violencia en un maniqueísmo simétrico al maniqueísmo que nosotros rechazamos. En la situación planetaria actual, no basta la represión militar o policial, se necesita una política para la gigantesca parte de la humanidad que vive en condiciones de subordinación y humillación.

sobre mí

Con mis amigos Drya y Verdatù aportaremos aquello que hemos descubierto dejàndonos llevar por nuestra curiosidad. Así que este es un blog de tres personas: DRYA: CATALANA, RESIDE EN BARCELONA VERDATU: GATO MADRILEÑO, VIVE EN LONDRES POR TRABAJO SIBYLLA: VIVO EN MADRID Y UN POCO EN VARIOS SITIOS