De Asturias al espacio
Que feliz debe estar el ruso Sergey Brin. Ayer aparecía en la prensa estadounidense porque la compañía Space Adventures anunciaba que el cofundador de Google, formará parte de una misión de una de las naves rusas Soyuz. El destino y la fecha se desconoce, pero lo que sí se sabe es que ya ha pagado 5 millones de dólares.

Sergey ha hecho su sueño realidad, algo difícil para la mayoría más cuando se debe desembolsar una cantidad que pocos tienen en su cuenta bancaria, y por si fuera poco tiene otro motivo más para ser feliz porque el buscador que él y el estadounidense Larry Page crearon en 1998 ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades “por poner de forma instantánea y selectiva al alcance de millones de personas el canal de internet y por favorecer el acceso generalizado al conocimiento”, tal y como lo anunciado el jurado.
Para justificar muy bien su decisión, los miembros de jurado han querido enaltecer otras de las virtudes del buscador: “su contribución decisiva al progreso de los pueblos, por encima de fronteras ideológicas, económicas, lingüísticas o raciales”. Esto último, ha servido para que algunos sectores que recuerdan el papel de Google en China dejen claro su descontento con la decisión.
Sin ir más lejos, la representación de Reporteros sin Fronteras en España ha dejado claro que no discuten el que Google deba ganar el premio a la Comunicación, ya que la herramienta eficaz e interesante para millones de usuarios de la red, pero la organización asegura que no se merece el de Humanidades porque está participando en la censura a los internautas en algunos países, como es el caso de China. Algo en lo que estoy totalmente de acuerdo.

Lo cierto es que Google era el favorito junto con Magnum Photos (este último ya había sido finalista en las dos ediciones anteriores), también figuraban la enciclopedia digital Wikipedia, el divulgador científico David Attenborough, el corresponsal jefe de Internacional de CNN Christiane Amanpour, el periodista Bob Woodward y Daniel Cohn-Bendit. A pesar de lo de China han ganado y Brin, que todavía no ha subido a la Soyuz, debe sentirse como en el cielo.
















de un videoclip para alguno de los temas de In Rainbows, su álbum (que ya había sido lanzado sin precio fijo en internet mucho antes que la distribución habitual en discotiendas). La cuestión luce como una apuesta segura y solvente. Por una parte, se trata de una convocatoria abierta, tanto para participar, como para crear: no hay un tema.
Pilar Adón
Hace un año, Agustín Fernández Mallo sorprendió con una novela que seguía una tradición poco comercial, e incluso abandonada en los últimos tiempos. Una tradición literaria que seguía la estela de Cortázar, que iba en paralelo al Grupo Oulipo, que a su vez seguían la de Machado de Asis, que quizás seguía la de Laurence Sterne, que quizás seguía la de Ramón Llul. Una manera de contar historias que permanecía subterránea en época de best-seller y lenguaje cinematográfico.