YouTube: responsable (e incitador) de las vejaciones
Un cordobés vengativo colgó en la foto de su messenger de Hotmail, una foto de su exnovia, que de seguro lo abandonó y le dejó con mal de amores (o ya era estúpido de nacimiento). La foto de la chica en bikini iba acompañado de su lema, una serie de insultos. El cordobés fue arrestado.

En Youtube y en Google Maps se publican vídeos y fotos, respectivamente, de personas que no dan su autorización para aparecer en ellos. Algunos son sometidos a tratos vejatorios. Otros son de índole privada, que acaban siendo divulgados por terceras personas, con el fin de desprestigiar al protagonista. Nadie es apresado. ¿Cuál es la diferencia?
En YouTube, por ejemplo, y en todas las web2.0 en general, se lavan las manos diciendo que el responsable es el usuario que cuelga la foto. Y que el que se sienta agredido o aludido puede solicitar que se bloquee la divulgación del vídeo. ¿Es suficiente? ¿Se puede consentir ese argumento de una gigante corporativo que, no es casualidad, se ampara en la laguna legal para crecer en bolsa y alimentar sus portales-empresas de contenidos que no paga ni fabrica?

No, no se puede, porque tanto YouTube como los demás permiten que los usuarios sean anónimos, o den datos falsos. A partir de aquí, ya no puede lavarse las manos y no responsabilizarse de lo que sucede dentro de su web. El usuario, en estos casos, no es alguien que firma y se responsabiliza de los contenidos que cuelga. Entonces, el que se tiene que responsabilizar es quien obtiene lucro con la degradación, humillación o tratos vejatorios, o simplemente con la utilización de la vida de alguien que no quiere que su privacidad sea vista por cualquiera con internet (es decir, cualquiera). ¿Quién se lucra? A ver cuándo se vence a este monstruo que no para de crecer sobre los derechos civiles. Sin ambages: YouTube es culpable de las vejaciones y violaciones de la intimidad porque incita y permite la difusión de esas imágenes.
O paga a los afectados, o contrata personal para que visualicen y filtren los contenidos que publican, como han hecho todos los medios de comunicación del mundo, hasta estos últimos años.