Querido Billy, quiero agradecer tu generosidad
Querido Billy:
Quiero agradecer tu generosidad. Eres un filántropo incluso con aquellos que no merecen nada. No hablo de los muertos de hambre y diarreas a
los que socorres a través de tu fundación. No hablo de negritos desnutridos, que deberían estar agradecidos de que tu atenta mirada les ilumine en sus horas aciagas y que jamás sabrán realmente lo que eres y representas en este mundo de la informática.
Tu generosidad se ha volcado ahora hacia esos que te roban directamente, que piratean tus sistemas operativos y tus software. Que viven y utilizan tu sabiduría, la que has dirigido desde Microsoft, a costillas de lo que mereces por hermoso, buena gente y genio. Ellos te roban y tú les tiendes la mano.
¿Por qué, Billy, has decidido que Windows Vista pueda operar en la versión pirata, si no es para mostrar tu infinita indulgencia? Eres bueno, Billy. Y por eso no puedo dejar de amarte. Y por eso quiero que sepas que es un regalo, más que una amonestación, que una advertencia tuya visite las pantallas de aquellos que utilizan tus programas sin haber gastado el dinero que valen.
Porque ese dinero lo tienen. Y aunque no lo tengan, porque viven en esos mundos donde la gente se muere de hambre (donde tú estás de otra forma, mi Billy angelical), que busquen cómo pagar el precio justo. Es justicia, que tú rompes a favor de ellos. Tener un mensaje de Microsoft, y ojalá que ese mensaje llegara con tu foto, es un lujo. Recordarte siempre, como lo hago yo.
Tuya siempre,
Hannah
