Paulo Coelho da una lección a los llorones de las discográficas
Dos frases de las noticias del día:
“Paulo Coelho multiplica por diez sus ventas gracias a la descarga gratuita”Y la otra:
“La IFPI aseguró en un comunicado que el crecimiento del mercado de música digital no compensa la "acusada caída" de las ventas de discos. Por ello pidió a los gobiernos y a la Unión Europea que insten urgentemente a las empresas proveedoras de Internet a asumir un papel mucho más activo en la protección de la música digital.”
Y cruzamos el sentido lógico de cada una: la industria editorial sale ganando con la difusión de las obras en red: la gente conoce el contenido en versión “libre” o pirata, le gusta, lo compra. No vale decir aquí que “es que la gente no lee en pantalla” porque ese mito se destruyó hace tiempo, más para Paulo Coelho, que escribe obras muy cortitas y fáciles de leer (en pantalla o papel).
Por el otro lado, tenemos a los llorones de la alicaída industria musical, que dice exactamente lo contrario: la difusión de la música por Internet les perjudica y pide, reclama, exige que los gobiernos busquen medidas compensatorias y represoras.
Y, en el mismo informe, se encuentra un dato: la difusión de música en Internet ha incentivado las ventas, on line: los que podrían piratear, prefieren comprar, pero sólo las canciones que les interesan, no el pack de diez o doce.
Cuesta hacerles reconocer, a los gerentes de discográficas, que el modelo de negocio que explotaron con la abolición de los discos singles, la reedición de viejas copias en nuevos formatos y la explotación industrial de pocos, poquísimos, artistas en detrimento de la diversidad cultural musical, ha dejado de ser tan rentable como antes. Que el modelo se agotó y que se impone otras formas de ventas, que sí marcan la realidad de la industria, o del futuro de la industria: la venta de canciones en formato mp3.