La medina azul de Rabat
La medina de Rabat, la capital marroquí, está en un alto desde donde se ve la desembocadura del río Bu Regreg, que lo separa de la ciudad gemela de Salé y desde donde se disfruta de algunas de las puestas de sol más fabulosas del mundo, siempre saboreando una Fanta citron, por supuesto.
Lo curioso de la medina es, más que su estructura, típica de cualquier otra medina, su decoración, que más parece española, extremeña para ser exactos, que marroquí. Es lógico, ya que la ciudad fue una ciudad española desde su conquista nada más y nada menos que en 1260 por el rey castellano Alfonso X el Sabio, y fue repoblada en el siglo XVII por moriscos llegados de Extremadura.
Las calles estrechas y encaladas, con la parte baja de las casas pintadas de un azul claro acuarelado, y los portales renacentistas que parecen casi manuelinos te hacen pensar más en Cádiz o alguna ciudad de ese estilo que en una ciudad marroquí. Creo que ese es el gran atractivo de esta parte de la ciudad, la parte más interesante en mi opinión, y la parte con las mejores vistas.
También es interesante, por el juego de columnas truncadas por el tiempo, la explanada de la mezquita de Hassán, de la que sobrevive un muy antiguo y precioso minarete. A su lado, el mausoleo de Mohamed V, de mármol blanco, estropea un poco bastante la belleza del lugar.
Fotos de la página Dreams World by Ahmed.
Música de fondo: Herbie Hancock, Blow-Up, EMI, 1966.