El Museo de Bellas Artes de Sevilla
El Museo de Bellas Artes de Sevilla ha sido conocido históricamente como la segunda pinacoteca de España tras el Prado. Si bien con la llegada del Thyssen y muchos otros museos ese título podría ser discutible, lo que es indiscutible es que este museo es uno de los más importantes de España e imprescindible para conocer el periodo más importante de la pintura española: el barroco andaluz.

Fundado en 1835 con las pinturas desamortizadas, el edificio en el que se encuentra es inigualable, el antiguo convento de la Merced Calzada. El retrato del hijo del Greco y el San Jerónimo de Pietro Torrigiano sirven como aperitivo renacentista a la gran colección barroca. Si bien no cuenta con una obra maestra del sevillano más ilustre (Velázquez), la colección de Zurbarán, Murillo y Valdés Leal suple esa laguna con creces. De Zurbarán se exhiben entre otros el Refectorio de los Cartujos y la Apoteosis de Santo Tomás de Aquino y de Murillo en la grandiosa sala central del museo (en la iglesia del monasterio) se puede ver la Inmaculada Colosal.
El recorrido es fundamentalmente español, aunque aquí y allá se exponen obras extranjeras. El museo finaliza con una colección de pintura española del XIX de inspiración andaluza, como la obra Vázquez Díaz o Gonzalo Bilbao.