Powered by Yahoo Search

Valladolid, el pueblo de Felipe II

Qué diferente sería Valladolid si hubiera permanecido la Corte allí y Felipe II, uno de sus más ilustres hijos, no hubiera decidido trasladarla a ese poblacho castellano que era Madrid. Valladolid conserva muchos testimonios de esa época de esplendor, aunque es de justicia decir que la arquitectura desarrollista de los años 60 y 70 ha ensombrecido mucho de ese patrimonio. Algún despiadado no ha dudado en construir, por ejemplo, un horroroso edificio de viviendas gigante a lado de la que es quizás la obra más hermosa de Juan de Herrera, la Catedral de Valladolid.

Alguna de las joyas de Valladolid son su hermosa plaza mayor, el Colegio de San Gregorio, el Museo Nacional de Escultura o la Iglesia de Santa María la Antigua… Pero sin duda el edificio más llamativo es la Iglesia de San Pablo. La portada, pura filigrana, es como un mantelito de encaje de esos que las abuelas ponen en las mesas como adorno. Tallada por Simón de Colonia al gusto de la época de los Reyes Católicos, es una obra maestra de transición del gótico al renacimiento (la pare inferior más gótica y la superior plateresca). En el interior destaca la bóveda policromada de Francisco Martínez, aunque la riqueza interior del templo desapareció casi completamente con la invasión francesa y la desamortización.

0 comentarios · Escribe aquí tu comentario





sobre este blog

Yo daría la mejor puesta de sol del mundo a cambio de la vista del contorno de Nueva York en el horizonte. Particularmente cuando uno no puede ver los detalles, solamente las formas. Las formas y las ideas de donde surgieron. El cielo sobre Nueva York y la voluntad humana hecha visible.
Ayn Rand, El manantial, 1943.

Ícono de sindicación Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Publicidad